Vista aérea de L'Escala

Vista aérea de L'Escala

Viajes

El pueblo ideal para comer anchoas de lujo y recorrer a pie sus calles: ruinas grecorromanas, esencia marinera y aguas turquesas

Antes de ser un municipio fue simplemente eso, un puerto de pescadores, que sigue vivo

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Hay pueblos españoles conocidos por su gastronomía: los pimientos de Padrón, las gambas de Palamós y, cómo no, las anchoas de L’Escala, con permiso de las de Cantabria.

Las de la Costa Brava tienen casi denominación de origen y su envase de color amarillo ya resulta reconocible para muchos catalanes.

Las anchoas de L'Escala son un producto cuya salazón, a través de sus antiguos saladores, presume de contar con reconocimiento internacional.

La calidad del producto y su sabor característico hacen que este pueblo forme parte del Club de las Bahías Más Bellas del Mundo, junto con otras 28 localidades del planeta.

Una zona para la pesca

Y es que, como muchos pueden deducir, L'Escala es un municipio donde la tradición marinera y la producción de anchoa se han convertido en el eje de su identidad.

Esta tradición pesquera aún resuena en sus calles y en sus calas. Los ecos de la pesca de antaño incluso se extienden por el mítico Camí de Ronda que recorre la costa. A lo largo de sus 15 kilómetros se respiran las historias de uno de los pueblos pesqueros más importantes del entorno de la antigua Empúries.

Tradición centenaria

Hay que tener en cuenta que esta fue una antigua tierra de piratas y contrabando. Y allí, entre Sant Martí d'Empúries y Cala Montgó, aparece L'Escala, acostumbrada a contar cada una de sus anxoves a mano.

En realidad, antes de ser un pueblo, fue simplemente eso: un puerto. L'Escala no se consolidó como núcleo urbano hasta el siglo XVIII, cuya imagen más representativa de la época es la de sus vecinos guardando los llaguts, sus embarcaciones de vela latina, en las botigues de la playa.

Puerto de LEscala

Puerto de LEscala TURISME DE CATALUNYA

Las gentes de L'Escala salían a pescar anchoa y sardina al amanecer y al atardecer. Lo hacían con sardinales, unas redes con las que recogían los peces que quedaban atrapados al acudir atraídos por la luz.

En el Museo de la Anchoa y la Sal de L'Escala comienza la inmersión en el universo de la sal como una de las técnicas de conservación del pescado por excelencia.

Los salazones

Aquí se explica la historia de esta tradición vinculada a la conserva del pescado azul con la sal que llegaba en grandes barcos desde Baleares y el Delta del Ebro.

Porque hablar de L'Escala es realizar un viaje a través de la historia de las salazones, una industria eminentemente femenina hasta el día de hoy.

Qué tienen las anchoas de L'Escala

Han sido las mujeres escalencas, con sus manos más finas, quienes han pasado a la historia conservando en salmuera sus anchoas en grandes toneles, prensándolas capa sobre capa y combinando anchoa y sal para lograr un producto que podía conservarse alrededor de un año.

Las anchoas de L'Escala están menos prensadas que en otras zonas productoras. En algunos lugares el peso que soportan es de 60 kilos, mientras que aquí la presión ronda los 20.

Anchoas de L'Escala.jpg

Anchoas de L'Escala.jpg CRÓNICA GLOBAL

Eso, junto con la tramuntana, favorece unos tiempos de maduración y curación óptimos. Todo eso es L'Escala y sus anchoas, un producto cuya Unión de Antiguos Saladores de Anchoa avala, a través de sus cuatro productores, la calidad de esta elaboración local.

'Callol Serrats' es la fábrica más antigua, con más de cien años de trayectoria en la selección, salazón, maduración y tratamiento de la anchoa.

Una familia de anchoveros

Trabajan con tiempos de maduración superiores al año. Se trata de una empresa pequeña y eso les permite respetar estos procesos.

La familia cuenta con sus propios pescadores, a quienes compran la anchoa. El producto llega al día siguiente de su captura. Esgrañan la anchoa, es decir, le quitan la cabeza y las tripas dejando un hilo de sangre que aporta más sabor.

Cómo trabajan

Después la introducen en barriles de entre 25 y 50 kilos y la prensan con sal marina. Cuando la anchoa está a punto de completar la maduración, se traslada a cámaras de entre 0 y 5 grados.

La Playa de las Barcas sigue evocando el sonido de los zuecos de los pescadores cuando salían a faenar. Es la playa urbana más característica, la que prácticamente baña las calles del pueblo, hermana de otros rincones de guijarros y arena, pinares, acantilados y dunas situados en las playas de los alrededores.

Pescadores en L'Escala

Pescadores en L'Escala CLUB NÀUTIC L'ESCALA

En esta cala estaba antiguamente el puerto, aunque desde 1962 se trasladó a La Clota, puerto pesquero y deportivo donde hoy todavía puede verse la subasta de pescado a la holandesa.

En definitiva, en L’Escala se respira sal por las calles, especialmente en el Carrer Alfolí, donde se encuentra el edificio que durante el siglo XVII sirvió de almacén de sal.

El pueblo

Este era el punto de partida para distribuirla por los pueblos del interior. Un lugar que fue centro neurálgico del comercio de la comarca y que hoy constituye uno de los puntos de interés para el viajero.

Un carril bici recorre el pueblo ofreciendo paradas en lugares como el Monumento a la Dona del Pescador, un espacio ideal para decidir cómo degustar las anxoves: con pan con tomate, en aceite, en salazón o incluso en aceitunas rellenas de anchoa, elaboradas artesanalmente a partir de los recortes del pescado.

Unas ruinas con mucha Historia

También elaboran colatura, la salmuera madre que queda en la parte superior del barril durante el proceso de maduración de la anchoa. Se filtra, se envasa y funciona como una especie de salsa de soja mediterránea con la que en L'Escala se condimentan sofritos, platos de pasta y vinagretas.

Pero no todo gira en torno a la pesca y las anchoas. En las proximidades se encuentran las ruinas grecorromanas de Empúries, en Sant Martí d'Empúries, donde se conservan restos de la ciudad griega y romana.

Playa de Empúries

Playa de Empúries VISITA COSTA BRAVA

Las playas

El conjunto incluye templos, casas, murallas y un anfiteatro que forman parte del patrimonio arqueológico más importante de Cataluña.

A esto se suman las playas de aguas turquesas de las calas cercanas, como Cala Montgó o Cala de les Coves, que completan el paisaje de un pueblo donde la esencia marinera sigue presente en la vida cotidiana.

Cómo llegar

Lo mejor de todo es que está cerca de Girona, a unos 45 minutos en coche. Desde Barcelona el trayecto dura aproximadamente una hora más.

La ruta es prácticamente la misma: se toma la autopista AP-7 hasta la salida de Figueres Sud o la de Vilademuls y se continúa por la carretera C-31 en dirección a Torroella de Montgrí y L’Escala.