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La secreta playa del Pirineo español: arena, sol y el cielo azul a más de 1.000 metros de altura

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Eso de que Lleida es la única provincia de Cataluña sin playa es solo una frase hecha vacía de contenido y falta de verdad. Es cierto que no tiene mar, pero playa sí que tiene.

Está en un pueblo en pleno corazón de los Pirineos, a tocar de Francia, en el camino de uno de los cruces históricos. Una localidad conocida por algunos visitantes de Barcelona que tienen allí su segunda residencia, pero con una belleza que atrapa.

En invierno, muchas veces este rincón de montaña queda cubierto de nieve y, en verano, la temperatura puede hacer muy duras las vacaciones. Tal vez por eso han creado su propia playa.

Aprovechando la ribera del Ter, los vecinos de Setcases tienen allí su propia cala, con tanta arena que pueden extender sus toallas. Un lugar tan peculiar como necesario cuando llegan las olas de calor.

Una playa en los Pirineos

Los locales lo conocen de sobra. La Platgeta de Setcases es su refugio estival y uno de los lugares más fascinantes y menos conocidos de Cataluña. En esta playa no hay sal: las aguas bajan cargadas de los minerales que trae el deshielo. Y aunque no hay chiringuitos, la recompensa es mayor: agua cristalina de origen glaciar.

Una lengua de arena cuidadosamente acondicionada recrea la playa más alta de Cataluña, en un entorno que parece sacado de una postal alpina. Una franja de naturaleza domesticada que ofrece frescor y verano a más de 1.000 metros de altura.

Dónde se encuentra

Setcases se encuentra en Camprodon, un pueblo de piedra y madera que conserva intacta su arquitectura tradicional pirenaica. De todos modos, la playa no está en el casco urbano. Hay que abandonar su núcleo para llegar a la Platgeta, pero son solo 10 minutos.

La playa más alta de Cataluña se encuentra en un tramo de río suavemente adaptado para el baño, donde el ayuntamiento extiende arena, sombrillas y hamacas durante los meses más cálidos. El resultado no es una atracción turística masificada, por lo que los vecinos pueden disfrutarla cuando llega el calor.

Vista de Setcases.jpeg

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El río Ter, nacido apenas unos kilómetros más arriba, ofrece una sensación similar a la del mar, aunque aquí el agua es mucho más limpia, salvaje y gélida. Las temperaturas rara vez superan los 15 °C, incluso en julio y agosto. Pero eso no impide a los más valientes sumergirse entre risas y gritos cortos, típicos de un baño que electrifica los sentidos.

Aunque lo que hace única a esta playa es su entorno. Aquí no hay construcciones permanentes, ni hormigón ni plástico. En la Platgeta solo hay arena, sol, el río azul, abetos y naturaleza. Y mientras uno se baña o se moja los pies en el Ter, puede observar los picos de Costabona y el Bastiments.

Sólo para el verano

La mención al entorno no es menor. A pesar de que esta playa es fruto de la intervención humana, sus responsables tratan de que, al acabar el verano, todo vuelva a su estado natural. La filosofía es clara: preservar el equilibrio con el ecosistema fluvial sin renunciar a la posibilidad de vivirlo. Y lo logran.

La presencia de vegetación de ribera, de aves que beben en la orilla y de peces que surcan el fondo pedregoso hace que el baño sea casi de cuento de hadas. Una imagen digna de postal.

Cómo llegar

Quien quiera disfrutar de ella tendrá que coger el coche. Desde Barcelona, basta con tomar la C-17 hasta Ripoll y, desde allí, seguir por la carretera que sube al Valle de Camprodon. El trayecto dura aproximadamente dos horas.

Media hora menos se tarda desde Girona. Se accede por la C-66 hasta Olot y luego se sigue en dirección a Sant Pau de Segúries y Camprodon. En una hora y media se llega a Camprodon y, desde allí, hasta Setcases son diez minutos más por la GIV-5264.