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Las playas se atestan de gente con el buen tiempo, pero en las montañas hay piscinas naturales que pueden hacer olvidar el mar a cualquiera. Algunas incluso tienen aguas más claras.

Una de estas pozas, que no tiene nada que envidiar a las calas de la Costa Brava o de cualquier otro rincón del litoral catalán, está en la misma provincia de Barcelona.

En las montañas de la Anoia, dentro del término municipal de Orpí, hay un bosque que esconde patrimonio histórico y un lugar tan sorprendente como el Gorg de Santa Càndida.

La poza se forma en el curso de un torrente que desciende entre pequeñas cascadas hasta caer en una cubeta natural rodeada de vegetación mediterránea, piedra caliza y senderos rurales.

Dónde está

Su belleza, su transparencia y el entorno en general lo han convertido en uno de los espacios de baño interior preferidos para quienes aman la montaña y la prefieren al mar.

¿Qué tiene de especial? Que ofrece mucho más que un baño refrescante y paisaje. Muy cerca del gorg se encuentra la ermita de Santa Càndida, que da nombre a la poza.

Cómo es la poza

Se trata de una pequeña construcción de origen medieval situada junto al torrente. No es pomposa, sino de aspecto sobrio, pero con un encanto particular.

Ayuda también que esté al lado del torrente. Allí, el agua cae en forma de pequeñas cascadas antes de acumularse en la poza principal.

Gente en el Gorg de Santa Càndida ANOIA TURISME

El sonido del torrente, la humedad del ambiente y la presencia de árboles de ribera no tienen nada que envidiar a la música de las olas rompiendo en la orilla de la playa.

Tampoco hay espacio para el gentío. Nada de paseos marítimos, chiringuitos, urbanizaciones o turistas; solo visitantes puntuales y naturaleza.

Un espacio tranquilo

De hecho, aquí las aglomeraciones no están permitidas, ya que se ha establecido un uso bastante limitado por parte del turismo masivo, lo que ha permitido mantener un carácter más tranquilo que otros espacios similares de Girona o la Garrotxa.

La ausencia de grandes infraestructuras y la dificultad relativa de acceso también han contribuido a esa situación, aunque el entorno lo compensa con creces.

Cómo es el entorno

El paisaje del Gorg de Santa Càndida está compuesto por encinas, pinos y muros de roca calcárea modelados por el paso del agua.

Tras periodos de lluvia o durante la primavera, el torrente aumenta su caudal y el entorno adquiere mayor presencia visual, con cascadas más marcadas y una vegetación más intensa.

Ayuda también el camino hasta llegar aquí. Es una ruta sencilla a través de pistas forestales y senderos que atraviesan zonas de sombra y espacios abiertos entre árboles, y que no presenta una gran dificultad.

Además, está cerca de Orpí, un pequeño pueblo rural con una población reducida y un tejido urbano disperso en torno al entorno natural, que ofrece mucho más que esta piscina natural.

Qué hacer en Orpí

Si alguien quiere conocerlo, puede acercarse al Castell d’Orpí, una fortificación medieval documentada desde el siglo X que domina parte del territorio.

Luego están los barrancos, cursos de agua estacionales, bosques y pequeños núcleos de población de la zona. Un lugar al que es fácil acceder.

Cómo llegar

Que se lo digan a los de Manresa, que llegan allí en menos de una hora. Solo han de tomar la C-55 hasta enlazar con la C-37 rumbo a Igualada y continuar por la N-IIa, la B-213 y la BV-2131 hasta Orpí.

Tampoco queda muy lejos de Barcelona ciudad, en torno a una hora y cuarto en coche. En este caso, se suele ir por la A-2 hasta la salida hacia Igualada y seguir por las carreteras locales que llegan al pueblo desde el que parte la ruta al gorg. ¿Quién quiere playa?

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