El desconocido 'rascacielos' de Cataluña, la Torre de Vallferosa
El desconocido 'rascacielos' de las montañas de Cataluña: paredes de cuatro metros de grosor, bien de interés cultural y elementos románicos
Su interior conserva posiblemente uno de los pocos techos románicos originales que quedan en Europa
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A Vilella Baixa se la considera la Nueva York de Cataluña, aunque no tenga tantos edificios altos. En cambio, lejos de allí se eleva lo que sí fue, en su día, un auténtico rascacielos.
Se trata de una estructura medieval de 33 metros de altura situada en un lugar que muy pocos conocen: la Torre de Vallferosa.
No está en medio de una gran ciudad ni en la cima de una montaña, sino junto al paso de un antiguo camino que hoy transita muy poca gente. En cambio, su valor es incalculable.
Hay que tener en cuenta que esta torre de cuatro plantas fue construida entre los siglos VII y VIII, durante la ocupación islámica, aunque es mucho más que un simple elemento defensivo.
Qué tiene de especial
Los expertos destacan que esta construcción es especial por su diseño único y por su extraordinario estado de conservación.
La torre sigue en pie sin haber sufrido modificaciones significativas desde su construcción inicial, a pesar de su antigüedad y de cierto estado de abandono.
Un bien protegido e ignorado
La Torre de Vallferosa no siempre ha recibido la atención que merece, aunque en los últimos años empieza a reconocerse su valor.
Hay que tener en cuenta que se trata de una de las torres medievales más altas de Cataluña y que está catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).
Torre de Vallferosa WIKICOMMONS
No es para menos. Sus paredes de cuatro metros de espesor y su imponente altura le otorgan una robustez poco común en la arquitectura militar de la época.
Sus 33 metros esconden cuatro plantas, una azotea y almenas que imponen en medio del bosque. Aunque por dentro también sorprende.
Cómo es la torre
En su interior todavía se conservan un tramo de escalera original y una letrina de hace siglos. Aunque su estado no es su principal atractivo.
En la primera planta hay un profundo agujero reformado con elementos románicos, algo que puede apreciarse en las diferencias de los morteros utilizados. No está claro cuál era su función. En cualquier caso, evidencia la existencia de vida en el interior de la torre a lo largo del tiempo.
Tesoro oculto
A medida que se asciende por una pequeña escalera de madera y estrechos pasillos, se atraviesan salas reformadas en distintos momentos de la historia.
Sin embargo, uno de los tesoros más notables de la Torre de Vallferosa no aparece hasta superar los más de 20 metros que conducen al cuarto piso.
Allí, en lo alto de la torre, se conserva posiblemente uno de los pocos techos románicos originales que quedan en Europa sin haber sido modificados. Pero, si uno no es amante del arte, puede ir directamente a la azotea.
El balcón abierto a 33 metros de altura permite disfrutar de una vista panorámica del valle circundante, de la iglesia adyacente y de lo que en su día fue un importante punto de paso de este enclave histórico.
Los misterios del 'rascacielos'
Como tantos otros lugares repartidos por el mundo, la Torre de Vallferosa también tiene sus misterios y enigmas. Por ejemplo: ¿qué hace una torre de estas características en medio de un valle llano y no en lo alto de una colina?
Las teorías son varias. Algunos investigadores defienden su función defensiva y de control del territorio, mientras que otros sugieren que, en realidad, se ubicó allí con fines recaudatorios.
Función de peaje
Los partidarios de esta segunda hipótesis alegan que la torre se encuentra junto a un antiguo camino y que utilizarlo podía tener un coste.
Es decir, la torre habría funcionado como una especie de peaje de la época, y la presencia de un depósito para cereales también alimenta esta teoría. Sin embargo, no dejan de ser conjeturas.
Torre de Vallferosa WIKICOMMONS
Los registros escritos de la Torre de Vallferosa tampoco ofrecen muchas pistas sobre su función, aunque sí hablan de su origen: documentos de venta relacionados con el “Kastrum de Valle Frausa” datan del siglo XI.
También existen registros que muestran cómo, a lo largo de los siglos, el torreón pasó de mano en mano. Llegó a estar vinculado a la canónica de Santa María de Solsona y, más adelante, en el siglo XIV, a la familia Brull de Osona.
Espacio de visita desconocido
Todo ello forma parte de una historia no siempre valorada. La prueba es que esta construcción ha sufrido un notable abandono.
A pesar de que puede visitarse y contemplarse en detalle, su ubicación aislada le ha jugado en contra. Claro que la escasa promoción tampoco ha contribuido a sacarla del anonimato.
Cómo llegar
Quien quiera visitarla debe tener en cuenta los tiempos de viaje. Desde Lleida se tarda alrededor de una hora y cuarto. El trayecto se realiza por la C-14 y distintas carreteras locales siguiendo las indicaciones hacia Torà. Desde allí se continúa por la LV-3005 hasta encontrar el acceso señalizado hacia la torre.
Desde Barcelona, el viaje dura aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos. Hay que ir hasta Manresa por la C-25 y, a la altura de Calaf, tomar el desvío hacia Torà, desde donde se accede a la LV-3005.