Acantilado de Siurana COSTA DAURADA TURISME
El pueblo español del siglo IX ideal para recorrer a pie: tiene solo 30 habitantes y está declarado Conjunto Histórico-Paisajístico
El municipio se asienta sobre un promontorio prácticamente inexpugnable, con acantilados de hasta 250 metros de desnivel a sus pies
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Pasa a menudo, pero hay pueblos que, cuando uno los ve, piensa que son de los que hay que recorrer a pie, con tiempo y disfrutando de cada paso. Solo así se pueden apreciar todos los detalles e historias que esconden.
No son pocas las que uno encuentra en Siurana, un pequeño pueblo de Tarragona encaramado en un peñasco calizo de la sierra de la Gritella que supera los 730 metros de altitud.
Tiene poco más de 30 habitantes. No es un municipio en sí mismo, sino que pertenece a la localidad de Cornudella de Montsant, pero poco importa. Su historia, sus construcciones de piedra y el entorno natural abrupto le han llevado a ser declarado Conjunto Histórico-Paisajístico.
También se encuentra en los listados de los pueblos más bonitos de España. Aun así, desde hace tiempo, sus alcaldes prefieren que no los incluyan allí. No quieren ser un municipio masificado más.
Dónde está
Aquí todo quiere mantener la perfecta armonía con los vecinos y con el entorno. Calles adoquinadas, casas sólidas y un silencio profundo definen el lugar. De hecho, hay que contener la respiración para asomarse desde Siurana, y las vistas pueden dejar sin aliento.
El pueblo se asienta sobre un promontorio prácticamente inexpugnable, con acantilados de hasta 250 metros de desnivel a sus pies, densos bosques y el embalse de Siurana, que aporta un azul intenso al horizonte.
Luz espectacular
Al atardecer, la luz dorada y anaranjada tiñe la roca y el cielo, creando un espectáculo natural que realza la sensación de aislamiento y eternidad.
Sus tres calles principales, flanqueadas por edificaciones de piedra que resisten el paso de los siglos, invitan a recorrerlo a pie en cuestión de minutos, permitiendo absorber cada detalle sin prisas ni aglomeraciones.
Siurana
En el núcleo de Siurana destacan dos emblemas que encapsulan su pasado tumultuoso. La iglesia románica de Santa María, sobria y bien integrada en la topografía, contrasta con las ruinas del castillo árabe, conocido en época andalusí como Hisn Xibrana.
Esta fortaleza, erigida a finales del siglo IX como parte del sistema defensivo musulmán en la Marca Superior, fue el último bastión sarraceno en Cataluña, resistiendo hasta su conquista cristiana en 1153 tras un prolongado asedio.
La leyenda de Siurana
Aunque dañada en conflictos posteriores como la Guerra de la Independencia, conserva restos de torres y murallas que evocan su rol estratégico, especialmente la gran torre junto al barranco.
Esa misma garganta rocosa es el telón de fondo de la leyenda de la reina mora Abdelazia, quien, según la tradición, prefirió precipitarse al vacío montada en su caballo antes que rendirse. La supuesta marca de la herradura en la piedra añade un aura mística al enclave.
Pueblo protegido
La declaración como Conjunto Histórico-Paisajístico en 1961, elevada luego a Bien Cultural de Interés Nacional en 1995, subraya la belleza de Siurana. El pueblo no solo goza de títulos, sino que preserva su arquitectura y la interacción única con el paisaje circundante.
Se ve en sus visitantes. La localidad ha ganado renombre entre los aficionados a las actividades al aire libre. Sus paredes calizas albergan más de un centenar de vías de escalada, consideradas de primer nivel en Europa, con vistas a las sierras del Montsant y las montañas de Prades que motivan a deportistas de todo el continente.
Iglesia de Siurana
Más abajo, el embalse ofrece opciones más relajadas, como baños estivales o travesías en kayak, mientras que una red de senderos permite explorar el entorno a pie, desde rutas circulares alrededor del pantano hasta caminos que ascienden por antiguos pasos como el Grau de la Trona o el Grau dels Corrals Nous.
Estos itinerarios, bien señalizados y accesibles, atraviesan bosques, miradores y el cauce del río Siurana, donde caminar sobre rocas añade un toque aventurero sin grandes riesgos. La proximidad al Parque Natural de les Muntanyes de Prades y al Montsant facilita también algunas escapadas.
Cómo llegar
Además es fácil llegar hasta allí. Es una hora en coche desde Tarragona y 45 minutos más si se parte desde Barcelona. El trayecto es el mismo.
Desde Tarraco se toma N-420 en dirección a Reus y luego hay que por la C-242 hacia Cornudella de Montsant. Desde allí, un último tramo de carretera sinuosa de unos seis kilómetros asciende hasta este pequeño rincón. Desde la ciudad condal es lo mismo, pero hay que ir por la AP-7 hasta llegar a Tarragona.