Nativitat de Durro / centre romanic

Nativitat de Durro / centre romanic

Viajes

El pueblo español con menos de 92 vecinos: tiene una iglesia románica del siglo XII y es patrimonio de la humanidad

Este pequeño pueblo medieval invita a adentrarnos en sus calles empedradas, dejándose ver y a la vez presumiendo de ese entorno idílico al que ya estamos acostumbrados después de recorrer durante días este famoso valle

Este pequeño pueblo medieval invita a adentrarnos en sus calles empedradas, dejándose ver y a la vez presumiendo de ese entorno idílico al que ya estamos acostumbrados después de recorrer durante días, este famoso valle

Llegir en Català
Publicada

Ahora que llega el buen tiempo y varios días festivos, son muchos los que disponen de días libres para disfrutar de unas jornadas de desconexión. Es cierto que España cuenta con numerosos pueblos y ciudades que son dignos de conocer y disfrutar de una visita.

Sin embargo, uno de los más bonitos e ideales para escapar estos días se ubica en Cataluña. La comunidad catalana invita a perderse y, sobre todo, a reconectar por los pintorescos pueblos fuera del bullicio de las grandes ciudades.

Aunque Salou sigue siendo un clásico entre los destinos vacacionales familiares, conocido por sus extensas playas, su animada oferta turística y la cercanía a parques temáticos como PortAventura, un atractivo especial para quienes viajan con niños, hay lugares con un patrimonio espectacular y un encanto especial.

Entre los pueblos más destacados de Cataluña y uno de los más bonitos de España se encuentra Durro, que se ubica en la Alta Ribagorza, Lérida, dentro del Pirineo catalán.

Este pequeño pueblo medieval invita a adentrarnos en sus calles empedradas, dejándose ver y a la vez presumiendo de ese entorno idílico al que ya estamos acostumbrados después de recorrer durante días, este famoso valle.

Este pueblo catalán está a más de 1.395 metros de altitud y a tan solo 3 km de Barruera. Caminamos por sus calles impregnándonos de su esencia y encontramos la Iglesia de la Natividad de la Madre Dios de Durro.

La iglesia románica de la Natividad del siglo XIII, declarada Patrimonio de la Humanidad, tiene una torre de cinco pisos, muy parecida a sus iglesias hermanas del valle, y destaca por su monumentalidad, que atestigua la importancia del pueblo de Durro durante la Edad Media. Destacan las grandes proporciones de la nave, el campanario, la portada esculpida y el pórtico.

El pueblo en sí mantiene un aire rústico y medieval, con un casco antiguo abrupto y casas que combinan el aspecto residencial con el ganadero y agrícola. La solidez de las construcciones y los detalles de la decoración exterior demuestran la prosperidad pasada del pueblo.

Además, cuenta con un conglomerado de edificaciones que incluyen casas escalonadas, calles más anchas que las villas medievales de la zona y edificaciones más dispersas. Estas presentan una variedad decorativa exterior considerable: balconajes con tablones laterales y ventanales con balcón o sin, además de la típica construcción de piedra vista con tejados de pizarra muy pronunciados.

Se conservan bastantes masías antiguas de indudable interés, reconvertidas en muchos casos en viviendas de turismo rural: Casa Garbot, Casa Marqués o Casa Xoquin, por ejemplo. Fue un municipio independiente hasta el año 1965, fecha en que fue anexionado a La Vall de Boí.