Castillo de Subirats

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Más de 1.000 años de historia y una torre de 19 metros: el castillo medieval que resistió la Guerra de los Segadores

Se encuentra entre viñedos y está protegido como Bien de Interés Cultural desde 1998

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La Guerra dels Segadors fue un hito histórico que marcó a Cataluña. De esa contienda nació el himno de los catalanes y también quedó como símbolo de resistencia el castillo de Subirats.

Esta fortaleza, con más de 1.000 años de historia, resistió aquella dura batalla desde su atalaya, en una colina de 300 metros de altura en el corazón del Penedès.

Aquí sigue, como símbolo y como testimonio de la historia. Se encuentra entre los viñedos de esta tierra y está protegido como Bien de Interés Cultural desde 1998. Más de un milenio después de su construcción.

Los documentos indican que la fortaleza se erigió a principios del siglo X. Fue durante una época convulsa, en el contexto de la Reconquista cristiana frente a las incursiones musulmanas.

Quién lo construyó

Fue construida por orden del conde Sunyer de Barcelona. Buscaba defender la frontera de la Marca Hispánica en el Penedès, un territorio estratégico por su posición entre la llanura productiva y las sierras protectoras.

El primer documento que menciona la fortaleza data de 917, cuando Ermenard y Udalard, hijos del vizconde Udalard, hicieron una concesión al monasterio de Sant Cugat del Vallès, vinculando el castillo a la red señorial catalana.

Primeros años

A lo largo de los siglos XI y XII, el castillo cambió de manos entre familias nobles como los Mir Geribert y los Bell-lloc, hasta que en el siglo XIII Guillem de Subirats se convirtió en su feudatario. Él fue quien lo integró en el sistema defensivo de la Corona de Aragón.

Pero, más allá de la historia, está la arquitectura. La torre del homenaje, con sus 19 metros de altura, sobresale por encima del conjunto, construida con sillares de piedra caliza bien labrada.

Castillo de Subirats

Castillo de Subirats PENEDÈS TURISME

Por lo que respecta a la muralla que lo rodea, solo se conservan fragmentos en el lado oriental, aunque en su origen cercaba todo el recinto. Adosada a la estructura principal se encuentra la iglesia de Sant Pere del Castell.

Esta ermita es hoy el Santuari de la Mare de Déu de la Font Santa. En cualquier caso, se trata de un templo de origen románico del siglo XII, de nave única con bóveda de cañón apuntada y un ábside semicircular excavado en la roca.

Un sacófago en su interior

La fachada sur, modificada en el siglo XVIII con un portal barroco restaurado posteriormente en estilo neorrománico, incluye una espadaña de dos arcadas.

En su interior se guarda un sarcófago medieval hallado durante excavaciones y, desde 1726, alberga la imagen de la Virgen trasladada desde una capilla cercana, lo que convirtió el lugar en centro de peregrinación local.

La Guerra dels Segadors

Pero antes de que la Virgen entrara por esa puerta, el castillo vivió su momento más dramático: la Guerra dels Segadors. Entre 1640 y 1652, las tropas castellanas de Pedro Fajardo, marqués de los Vélez, tomaron y saquearon la fortaleza, lo que marcó el inicio de su decadencia.

Llegaron los ataques, después los derrumbes y, más tarde, el paso inexorable del tiempo. Aun así, la fortaleza resistió. Hasta hoy.

En pleno siglo XXI, el castillo de Subirats es una joya arquitectónica, histórica y turística. Se puede visitar por menos de cinco euros. Por ese precio, el visitante recorre sus estancias restauradas y puede imaginar la vida medieval que albergó.

La torre del homenaje aún puede visitarse. Es una atalaya histórica con una de las mejores vistas panorámicas del Penedès. Desde allí se contempla un paisaje de viñedos interminables y, al fondo, Montserrat.

Cómo llegar

Está a medio camino entre Barcelona y Tarragona. Desde la capital catalana se tarda 45 minutos y desde la antigua Tarraco, unos 50.

En ambos casos, se debe tomar la AP-7 hasta Vilafranca del Penedès. Desde allí se sigue por la N-340 hasta enlazar con la BP-2427, que conduce hasta un aparcamiento cercano al castillo.