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Los días ya comienzan a ser más largos y la primavera está a menos de dos meses. Empiezan a llegar los fines de semana en los que organizar una escapada para conocer diferentes recónditos catalanes es el mejor plan.

Es momento de que el tiempo dé tregua y de disfrutar de los vermuts y sobremesas en pueblos que guardan los mejores secretos e historias. Un instante perfecto para descubrir historia, cultura y gastronomía.

Salir de la rutina y disfrutar de la tierra catalana. Uno de los favoritos de la Costa Brava es Tossa de Mar, en la comarca de la Selva, vive con un pie en el mar y otro en la montaña. Las murallas de la antigua villa medieval casi se adentran en el agua, y muchas playas y pequeñas calas escondidas entre pinos y acantilados rodean esta villa marinera.

Sus calles hablan de una historia inspiradora de arte y cultura. Su paisaje, que supo cautivar a grandes artistas, te conectará con toda la esencia de la Costa Brava, una esencia en la que la gastronomía tiene un relevante papel.

El artista Marc Chagall dijo que Tossa de Mar es el “paraíso azul”, posiblemente por la luz de sus cielos y por la transparencia del agua de su costa. Y la actriz Ava Gardner nunca olvidó esta bonita localidad de la Costa Brava, donde rodó “Pandora y el holandés errante”.

No son los únicos artistas que quedaron prendados con esta histórica villa, que ha visto evolucionar su nombre desde la Turissa romana y la Tursa medieval hasta la Tossa moderna. Hoy es un intenso polo de atracción de turistas y visitantes.

Qué visitar en Tossa de Mar

Además de sus vestigios romanos y medievales, Tossa de Mar ofrece numerosos atractivos que hacen imprescindible recorrerla con calma. Pasear por las callejas del recinto amurallado y ascender hasta el Faro de Tossa permite disfrutar de unas vistas panorámicas inolvidables sobre la Costa Brava.

Fuera de las murallas, el barrio de pescadores desa Roqueta conserva su encanto tradicional, mientras que la fachada marítima del pueblo, que se extiende desde los pies de la muralla hasta la playa de la Mar Menuda, invita a un agradable paseo junto al mar.

Entre sus espacios culturales y patrimoniales destacan la Iglesia de San Vicente, de estilo neoclásico y construida en el siglo XVIII, y la Casa de la Cultura, ubicada en el antiguo Hospital de San Miguel, un edificio levantado gracias a la filantropía de Tomás Vidal Rei y organizado en torno a un claustro con la capilla de San Miguel.

También sobresale la Casa Sans, una singular construcción modernista de 1906 obra de Antoni de Falguera, con una rica fachada marítima y un interior embellecido posteriormente con una escalera de mármol y una fuente escultórica.

El Museo Municipal, situado en la antigua casa del gobernador, fue inaugurado en 1935 y se convirtió en el primer museo de arte contemporáneo de España, reflejo del importante foco artístico que fue Tossa en las primeras décadas del siglo XX.

El entorno natural es otro de los grandes reclamos de Tossa de Mar, rodeada de acantilados, miradores y playas de gran belleza. Entre las playas urbanas destacan la Mar Menuda, con Bandera Azul y su tranquila cala conocida como “la bañera de las mujeres”, la Platja del Reig y la Platja Gran, situada junto a la Vila Vella.

Al otro lado del cabo se encuentra la Platja d’es Codolar, de tradición pesquera. Además, a pocos kilómetros se suceden calas y playas tan atractivas como Cala Pola, Cala Giverola, Cala Futadera, Cala Bona o Cala Figuera, que completan un litoral variado y espectacular.