Margalef

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Viajes

El pueblo de Tarragona perfecto para ir de escalada: sitio ideal para hacer senderismo y espeleología

Este municipio ha logrado posicionarse como uno de los grandes referentes de la escalada y el senderismo en el sur de Cataluña

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Explorar Cataluña en busca de pueblos singulares y paisajes con encanto es casi una forma de vida. Esta vez el viaje nos lleva al corazón del Priorat, una comarca bella, para descubrir un municipio literalmente encajado en la montaña. Conviene avisarlo desde el principio: Margalef no solo seduce por su entorno, sino que también es un destino de referencia para los amantes de la escalada, así que la mochila debe ir bien equipada.

Situado en la esquina noroeste del Priorat, dentro de la provincia de Tarragona, este pueblo limita con las comarcas de la Ribera d’Ebre y les Garrigues. El acceso se realiza por la carretera comarcal Reus-Fraga y, desde el Coll de la Creueta -entre Ulldemolins y Bellaguarda-, se toma la vía local T-713, que conduce directamente al pueblo. Esta llegada ya anticipa el carácter del lugar, rodeado de relieves abruptos y naturaleza dominante.

Margalef en un agujero

El núcleo urbano se extiende al noroeste del macizo del Montsant, en el valle que comparte su nombre con el río Margalef. A lo largo de su recorrido, se encaja entre impresionantes formaciones de riscos y tormos, fruto de la confluencia entre las sierras del Montsant y de la Llena. Poco antes de alcanzar el pueblo, el valle se abre ligeramente, aunque la sensación de recogimiento permanece. Esta particular configuración geográfica ha dado lugar a un dicho popular muy gráfico: "Margalef en un forat", es decir, "Margalef en un agujero". Una expresión que resume tanto su aislamiento como su privilegiada relación con el afluente, cuyo caudal ha sido históricamente un recurso fundamental.

En las últimas décadas, Margalef ha logrado posicionarse como uno de los grandes referentes de la escalada en el sur de Cataluña, con proyección internacional. La calidad de la roca, la dificultad de las vías y el cuidado equipamiento han convertido la zona en un imán para escaladores de todo el mundo. A ello se suma la proximidad del Parque Natural de la Serra de Montsant, que ofrece un entorno de gran valor paisajístico y múltiples posibilidades para el ocio activo. El senderismo y la espeleología son otras de las actividades destacadas, gracias a la abundancia de cuevas y grutas. Entre ellas sobresalen la Cueva de la Taverna, ideal para iniciarse en la exploración subterránea, la Cueva del Filador -uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Superior en Cataluña- y las cuevas del Teix y del Miracle.

Pueblo de Tarragona

El pueblo, de tan solo 106 habitantes -según datos del INE 2025, tiene un casco urbano que conserva un encanto pintoresco muy ligado a su emplazamiento montañoso. Las calles, estrechas y sinuosas, se adaptan al relieve y discurren entre rocas, hasta el punto de que muchas viviendas se apoyan directamente sobre ellas. Un ejemplo singular es la calle Les Covetes, cuya base se asienta sobre un sólido estrato rocoso. En el centro del pueblo destaca la iglesia de Sant Miquel, el edificio más relevante de la localidad, una construcción neoclásica levantada en el siglo XVIII que actúa como punto de referencia visual y social.

El origen del topónimo Margalef parece remontarse a la época árabe, posiblemente, relacionado con la abundancia de margas y conglomerados presentes en el entorno. No se descarta que el lugar fuera uno de los últimos enclaves de refugio musulmán en la zona, junto con la cercana Siurana. Ya en el año 1200, el rey Pere I cedió el territorio a Gombau de Sataoliva, obispo de Tortosa, con el objetivo de repoblarlo. Desde entonces, quedó bajo la jurisdicción de la Baronía Episcopal de Cabacés y experimentó un crecimiento demográfico sostenido durante siglos, hasta finales del siglo XIX, cuando la filoxera provocó un fuerte retroceso poblacional.

Iglesia de Sant Miquel

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