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Cristóbal Balenciaga nació en Getaria, un pueblo pesquero de la costa vasca, donde de adolescente aprendió el oficio de la sastrería. Hoy allí funciona el Museo Cristóbal Balenciaga, que conserva un archivo de más de 5.000 piezas. Que exista un museo entero dedicado a un solo modisto es prueba de que la moda lleva ya tiempo situada al mismo nivel que las artes clásicas.

Moda en los museos: exposiciones que rompen récords de asistencia

En las últimas décadas, los grandes museos han ido incorporando el trabajo de diseñadores a sus colecciones permanentes, y las exposiciones de moda se han convertido en algunas de las más visitadas. Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination, en el Metropolitan Museum of Art (2018), reunió a más de 1,65 millones de visitantes, un récord que el museo todavía no ha superado. En 2024, la muestra Louvre Couture en el Louvre de París superó el millón de visitantes, convirtiéndose en la segunda exposición más vista en la historia del museo, solo por detrás de la retrospectiva de Leonardo da Vinci. En Londres, el V&A ha marcado récord tras récord: Christian Dior: Designer of Dreams reunió a 594.994 visitantes en 2019, mientras que Gabrielle Chanel: Fashion Manifesto (2023-24) atrajo a 400.000.

Entrar en una colección permanente funciona como un sello de distinción: da estatus tanto al diseñador como a la prenda, aumenta su valor y refuerza su reputación. El papel de las instituciones también está cambiando: los museos ya no se limitan a documentar nombres consagrados, sino que buscan ser los primeros en detectar qué tendrá relevancia histórica mientras el fenómeno todavía se está gestando.

BRICS+ Fashion Summit

Qué merece entrar en un museo: las preguntas que se hacen los comisarios

Pero ver la moda desde la perspectiva de un museo también plantea preguntas difíciles: ¿qué se debe conservar, una prenda icónica, una colección completa o la documentación del proceso creativo, y bajo qué criterio decidirlo? ¿Cambia el trabajo de quien organiza la exposición cuando una pieza se pensó para la pasarela o el uso cotidiano, y solo años después termina en una vitrina permanente? Son preguntas que van mucho más allá de las salas de exposición, y que se debatieron en la Cumbre de BRICS+ Fashion Summit en Moscú, cuya nueva edición se celebró del 28 al 30 de septiembre. El foro se ha convertido en un punto de encuentro clave, donde líderes de la moda de Asia, Europa, Norteamérica, América Latina y África discuten los temas que marcarán el futuro del sector, desde el valor de museo de las colecciones de diseñador hasta las nuevas vías de acceso al mercado global.

Autenticidad y storytelling: lo que buscan hoy los compradores

Esta atención institucional a la moda coincide con un momento en que la profundidad cultural se ha vuelto un activo valioso para las marcas: figurar en una exposición permanente o participar en una muestra temática funciona hoy como un sello de calidad, comparable al prestigio histórico de una casa de moda. Susan Sabet, ponente de la BRICS+ Fashion Summit, Miembro de la Junta y Secretaria General del Egyptian Fashion and Design Council, también percibe un cambio duradero en el comportamiento del consumidor: "los consumidores de todo el mundo buscan cada vez más autenticidad, individualidad, artesanía y una narrativa cultural, más que una simple etiqueta famosa".

Otro experto del BRICS+ Fashion Summit, Senan Kamel, Director de la Baghdad Organization for Arts and Culture, reflexiona sobre qué hace que una prenda merezca un lugar en la colección de un museo: "presentar los productos como piezas únicas de arte que llevan consigo una historia y una identidad, algo que compensa la falta de grandes cantidades a través de la exclusividad y la alta calidad".

Nurzat Zheenbek Kyzy, Presidenta del Crafts Council de Kirguistán, identifica el criterio que permite a un objeto trascender su temporada: "Su verdadera fuerza estará en conservar su autenticidad mientras hablan un lenguaje internacional claro y contemporáneo". Es precisamente ese equilibrio entre autenticidad y lenguaje contemporáneo lo que los museos buscan cada vez más en nuevos formatos: proyectos conjuntos con diseñadores y artistas, y programas educativos que integran la moda dentro del campo de la cultura visual.

Desfile en la BRICS+ Fashion Summit

Moscow Fashion Week: colecciones inspiradas en el arte y la historia

Moscow Fashion Week se celebró en paralelo al BRICS+ Fashion Summit y algunas de sus colecciones estaban más cerca que nunca de convertirse en piezas de museo. El diseñador valenciano Miguel Llopis reinterpretó la vestimenta histórica de su región: el corsé y el cuerpo estructurado que definieron la silueta española durante siglos. La diseñadora nicaragüense Brisa Hernández presentó una colección que reinterpretó el bodegón artístico: raíces secas, elementos orgánicos, texturas y siluetas escultóricas transmitieron el paso de la naturaleza viva a una composición estática. La pregunta de cuáles de estas marcas terminarán tras la vitrina de un museo dentro de veinte años ya se está decidiendo hoy, a medida que más países y diseñadores se involucran activamente en esa elección.

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Contenido elaborado en colaboración con Moscow Fashion Week

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