Cuarto de baño moderno

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Tendencias de baños para 2027

Conoce lo último en baños que se ha presentado en la feria internacional de Cersaie en Bolonia

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El cuarto de baño ha dejado de ser la habitación que se reforma en último lugar y con el presupuesto que sobra. En los últimos dos años se ha convertido en la que más se cuida cuando se plantea una reforma integral, y buena parte de las señales sobre hacia dónde va ese cambio se han visto esta misma semana en Bolonia, en la 43ª edición de Cersaie, la feria internacional de cerámica y equipamiento de baño que marca cada septiembre el calendario del sector.

Cersaie 2026, el termómetro del sector antes de 2027

Cersaie se celebra en BolognaFiere del 21 al 25 de septiembre y reúne, edición tras edición, a más de 600 expositores y cerca de 100.000 visitantes procedentes de 160 países. Es, con diferencia, el escaparate más grande de Europa para el sector cerámico y del equipamiento de baño, y funciona como un adelanto bastante fiable de lo que después se traduce en catálogos, showrooms y reformas domésticas con uno o dos años de retraso.

Esta edición, bajo el lema «A space for architectural design», ha reunido a grupos como Porcelanosa —presente con sus siete firmas en un recorrido por distintos lenguajes estéticos— e Ideagroup, que ha centrado su propuesta en el área wellness del baño bajo el concepto «Embracing evolving rituals». Archiproducts, que cubre la feria desde hace varias ediciones, resume el espíritu de esta convocatoria como una convergencia entre investigación estética, sostenibilidad y rendimiento técnico: tres ejes que ya venían marcando el sector en las dos últimas temporadas y que, con toda probabilidad, seguirán condicionando el diseño de baños en 2027.

Reformar un baño con la vista puesta en lo que se ha visto en Bolonia solo tiene sentido si esas ideas se traducen en decisiones que aguanten más de una temporada. Jesús Daniel Lagares González lleva casi dos décadas vinculado a La Bagnoteca , una de las referencias del sector en Andalucía, y su forma de leer estas tendencias parte de una pregunta distinta a la que suele plantear un artículo de decoración: no qué queda bien en una foto de feria, sino qué resiste diez años de uso diario en una casa habitada. Con más de 500 proyectos asesorados a arquitectos, interioristas y constructoras, y más de 1.000 reformas de particulares acompañadas desde el primer boceto hasta la entrega, su criterio se apoya en catálogos que trabaja cada día —firmas como Gala, Roca o Villeroy & Boch— y en la distancia que suele separar lo que promete un lanzamiento de feria de lo que realmente funciona pasados los primeros meses de uso.

El baño como refugio de bienestar: la consolidación del spa doméstico

Uno de los cambios de fondo que llevan repitiéndose desde 2025 es el del propio papel del baño dentro de la casa. Ha dejado de entenderse solo como una estancia funcional para diseñarse con una intención parecida a la de un dormitorio o un salón: cuidar la rutina, no solo resolverla. La interiorista Melchora Vidal, al frente del estudio Crea Spacios, lo plantea en términos concretos: duchas más amplias y visualmente ligeras para que la rutina diaria sea más sensorial, no solo más rápida.

Esa idea del baño como pequeño spa doméstico aparece de forma casi idéntica en las lecturas de tendencias de fabricantes como Porcelanosa y Noken: más calma visual, materiales que remiten a la naturaleza y una iluminación pensada para acompañar tanto la rutina de la mañana como el momento de desconexión antes de dormir. En la práctica, esto se traduce en decisiones muy concretas a la hora de reformar: menos elementos sueltos a la vista, superficies continuas que faciliten la limpieza diaria y una distribución que separe la zona húmeda de la de aseo siempre que el espacio lo permita.

Es una de las tendencias con más recorrido de las que aquí se recogen, precisamente porque no depende de una moda de color o de un acabado concreto, sino de cómo se distribuye y se vive el espacio. Eso hace razonable pensar que seguirá marcando las reformas de 2027 sin apenas cambios de fondo, a diferencia de otras tendencias más ligadas a la estética del momento.

Color: el adiós (casi) definitivo al baño blanco

Si hay una tendencia que aparece citada de forma casi idéntica en fuentes que compiten entre sí, es esta. Villeroy & Boch e Ideal Standard, dos de los fabricantes con más peso del sector, coinciden en apuntar hacia azules profundos, grafitos y verdes oscuros con acabados mate como las direcciones de color más fuertes de cara a las próximas temporadas. Azulejos Peña añade a esa paleta los verdes esmeralda, los pasteles empolvados y los detalles en terracota como opciones para quien busca un baño con más carácter sin renunciar a la sofisticación.

El punto en común de todas estas lecturas es el mismo: el baño completamente blanco, que dominó buena parte de la última década por su seguridad y su facilidad de venta, pierde peso frente a paletas con más personalidad. Otras fuentes del sector, desde blogs especializados hasta fabricantes de pintura para cerámica, coinciden además en que los tonos tierra —terracotas suaves, marrones cálidos— ganan terreno como alternativa a los neutros fríos. Es razonable esperar que esta dirección se consolide en 2027, dado lo repetida que aparece entre fabricantes que normalmente no coinciden en un mismo diagnóstico de color.

Un matiz que conviene tener en cuenta antes de lanzarse a un color saturado: en baños pequeños o sin luz natural directa, el acabado —mate frente a brillo— pesa tanto como el propio tono a la hora de que el espacio no se sienta más reducido de lo que ya es. Es una de esas decisiones que en foto no se aprecian y que solo se notan cuando el baño lleva meses en uso.

Materiales y revestimientos: piedra, textura y gran formato

  • Los azulejos de gran formato, el nuevo estándar

En revestimientos, la tendencia con más consenso es la del gran formato. Placas de grandes dimensiones, a menudo ultrafinas, permiten cubrir superficies amplias con el mínimo número de juntas posible, logrando un efecto monolítico y continuo que se ha visto en buena parte de las propuestas presentadas en Cersaie. Los materiales van del gres porcelánico efecto piedra a los mármoles
cerámicos de alto brillo, pasando por acabados efecto cemento o resina.

Más allá de la estética, menos juntas significa menos líneas donde se acumule suciedad o cal, lo que explica por qué esta tendencia también gana adeptos entre quien prioriza el mantenimiento sobre el efecto visual. La contrapartida es que el gran formato exige una base perfectamente nivelada y una instalación cuidadosa: no es un revestimiento que admita improvisación en obra.

A esa dirección se suma otra que viene de las paletas cálidas presentadas en esta edición de la feria: tonos inspirados en la naturaleza —espresso, chocolate, canela, azafrán— junto a porcelánicos con efecto mármol o piedra que elevan el dorado a la categoría de neutro sofisticado, en lugar de tratarlo como un acabado llamativo reservado a proyectos puntuales. Es una combinación que casa bien con la vuelta del color: materiales con textura real, no solo con color aplicado en superficie.

  • La ducha gana la partida a la bañera

La desaparición progresiva de la bañera en las reformas de baño no es solo una cuestión de estética, aunque también lo sea. Detrás está la eficiencia en el consumo de agua, la rapidez que exige el día a día y una idea de accesibilidad universal que antes se limitaba a reformas pensadas para personas mayores y que ahora se plantea desde el primer boceto, sea cual sea la edad de quien vaya a usar el baño. El envejecimiento progresivo del parque de vivienda en España refuerza esta lógica: cada vez más reformas se piensan para que la casa siga funcionando dentro de veinte años, no solo hoy.

Las duchas sin juntas, a ras de suelo, con mamparas de perfil mínimo o directamente sin perfil, siguen ganando terreno frente a la bañera tradicional. No es una tendencia nueva —lleva consolidándose varias temporadas— pero todo apunta a que en 2027 seguirá siendo la opción por defecto en la mayoría de reformas, salvo en baños grandes donde el espacio permite mantener ambas soluciones sin que ninguna de las dos quede forzada.

Conviene matizar, eso sí, que esta no es una tendencia universal: en viviendas familiares o pensando en una futura venta, buena parte del mercado sigue valorando tener al menos una bañera en la casa, aunque sea en un baño secundario. La decisión final depende más de cómo se use realmente la vivienda que de lo que marque la tendencia del momento.

  • Almacenamiento inteligente: las hornacinas ganan protagonismo

El almacenamiento es otro de los puntos donde el baño ha dejado de resolverse con soluciones puramente funcionales. Las hornacinas —nichos empotrados directamente en la pared, integrados en la propia arquitectura de la estancia— se han convertido en la forma más habitual de tener a mano los artículos de uso diario sin que el baño pierda la sensación de orden visual que buscan la mayoría de las reformas actuales.

Estos nichos, que funcionan tanto en zonas húmedas como secas, se resuelven cada vez más con sistemas modulares prefabricados —los de la firma Butech son de los más citados en este terreno— que garantizan la impermeabilidad sin depender por completo de la ejecución artesanal en obra. Es un ejemplo claro de cómo una tendencia estética, la del nicho limpio sin tiradores ni cajones a la vista, acaba resolviéndose con una solución técnica muy concreta, lo que la hace más fácil de mantener en el tiempo que otras modas más superficiales.

Tecnología en el baño: de lo accesorio a lo cotidiano

  • Grifería sin contacto y sanitarios inteligentes

La tecnología en el baño ha dejado de limitarse a proyectos de alto presupuesto. Griferías touchless que regulan temperatura y presión sin contacto físico, inodoros con funciones higiénicas y de ahorro de agua, y espejos con iluminación regulable integrada son soluciones que hace pocos años se reservaban a reformas de lujo y que, según recogen tanto Noken como Azulejos Peña, se están democratizando con rapidez.

El ejemplo más citado de este tipo de tecnología es el sistema Smart Water de Dornbracht, que permite activar un escenario de ducha personalizado —temperatura y presión incluidas— con un solo gesto, sin necesidad de ajustar nada manualmente. No es la única solución de este tipo en el mercado, pero ilustra bien hacia dónde va la automatización en el baño: no se trata de acumular botones, sino de resolver gestos que se repiten todos los días.

Quien lleva años instalando este tipo de dispositivos suele insistir en el mismo matiz antes de recomendarlos: la vida útil de la parte electrónica en un ambiente con humedad constante no siempre es la misma que la de la grifería mecánica que sustituye, así que conviene valorar la garantía y el servicio técnico del fabricante con el mismo criterio que el diseño.

  • Iluminación LED programable

La iluminación sigue el mismo camino. Sistemas LED regulables y detectores de movimiento —los interruptores sin contacto Gira Sensotec son un ejemplo habitual— permiten ajustar la luz según el momento del día sin tener que tocar nada, con el ahorro energético como beneficio añadido casi automático. Es una de las tendencias tecnológicas con más recorrido de cara a 2027, precisamente porque no depende de que quien usa el baño aprenda a manejar una aplicación: funciona sola, de fondo.

Sostenibilidad: la exigencia que ya no es opcional

De todas las tendencias recogidas en este artículo, la sostenibilidad es probablemente la que aparece de forma más constante en cada una de las fuentes consultadas, sin excepción. Griferías con limitadores de caudal, cisternas y sanitarios de doble descarga, cabezales de ducha de bajo consumo y materiales reciclables o de fabricación con menor impacto ambiental llevan varias temporadas ganando peso en las reformas de baño, y todo apunta a que en 2027 dejarán de ser un argumento de venta diferencial para convertirse en un mínimo exigible, igual que ya ocurre con la eficiencia energética en otras partidas de una reforma integral.

No es solo una cuestión de conciencia ambiental. Un baño que ahorra agua y energía también reduce el gasto de quien lo usa a medio plazo, lo que explica por qué esta es la única de las tendencias analizadas en la que coinciden absolutamente todos los fabricantes y medios especializados consultados para este artículo, más allá de matices de estilo o de presupuesto.

Qué se llevará realmente el baño de 2027

Cruzando lo que confirma Cersaie 2026 con lo que llevan documentando fabricantes, interioristas y medios especializados durante los últimos dos años, el retrato que sale del baño de 2027 tiene menos que ver con una moda concreta y más con una forma distinta de plantear la reforma: menos blanco y más color con carácter, menos bañera y más ducha accesible, menos elementos sueltos y más soluciones integradas en la propia arquitectura del espacio.

Es también, según el criterio con el que trabaja quien lleva casi veinte años acompañando reformas reales, la explicación de por qué algunas tendencias duran una temporada y otras se quedan: las que sobreviven no son necesariamente las más vistosas en una feria, sino las que resuelven mejor un gesto cotidiano. El resto, con toda probabilidad, será la fotografía bonita de una revista de 2027
que en 2029 casi nadie recordará haber instalado en su propia casa.

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