Mujer sorprendida frente a un ordenador portátil

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86 de cada 100 alumnos ya estudian con IA, Learnis Mind propone enseñarles a hacerlo bien

Mientras los colegios debaten si vetar la inteligencia artificial o abrirle la puerta, un programa nacido en Italia y presente ya en España y Estados Unidos propone otra cosa: enseñar a cada alumno a usarla dentro de su propio método de estudio

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En muchos colegios, el debate sobre la inteligencia artificial se ha quedado atrapado entre dos posturas. Unos quieren prohibirla o vigilarla con detectores. Otros la dan por inevitable y dejan que cada alumno la use como quiera. Learnis Mind, el programa de método de estudio personalizado de la red educativa Learnis, parte de una premisa distinta: la IA no es buena ni mala para aprender. Depende de cómo se use. Y usarla bien es algo que se puede enseñar.

Por eso el programa ha incorporado la inteligencia artificial a su método de estudio. No como un permiso ni como una prohibición, sino como una competencia más que el alumno entrena junto a un tutor.

Por qué ni prohibir ni dejar hacer

Prohibir la IA choca con la realidad. Según PISA 2025, la gran evaluación internacional de estudiantes de 15 años coordinada por la OCDE, solo el 14% de los alumnos dice no haberla usado nunca o casi nunca para sus tareas. En España, el 54 % la utiliza al menos una vez por semana para estudiar, por encima de la media de la OCDE, que es del 46 %.

Dejarla sin guía tampoco funciona. El mismo informe asocia el uso de la IA para resumir o redactar con unos 20 puntos menos en ciencias, una distancia que la OCDE compara con aproximadamente un año de escolarización. La organización insiste en que se trata de una asociación y no de una relación causa-efecto, pero el patrón es claro: quienes usan la IA de forma moderada y con un propósito concreto obtienen resultados similares o mejores que quienes no la usan. Los problemas aparecen con el uso intensivo o sin orientación.

Es en ese espacio, el del uso con propósito, donde se sitúa Learnis Mind.

Primero el alumno, después la herramienta

El programa no empieza por la tecnología, sino por un diagnóstico. Un test analiza las estrategias de estudio del alumno, sus creencias sobre su propia inteligencia, su confianza y su ansiedad. Después, un tutor le observa mientras trabaja con sus propios apuntes para ver en qué punto se atasca: si el problema está en la comprensión, en la organización de los contenidos o en la memoria.

A continuación, entrena lo que denomina Fundamentos del Aprendizaje, desarrollados junto a investigadores del CNR, el Consejo Nacional de Investigación de Italia: operaciones como definir con precisión, distinguir conceptos cercanos o explicar algo con las propias palabras. Solo cuando esa base está en marcha entra la inteligencia artificial.

El orden no es casual. Un estudio del MIT Media Lab que registró la actividad cerebral de estudiantes mientras escribían redacciones encontró que quienes usaban ChatGPT desde el principio mostraban la conectividad cerebral más débil, y el 83 % no era capaz de citar una sola frase del texto que acababa de escribir. En cambio, quienes pasaban a usar la herramienta después de haber trabajado sin ella mostraban más recuerdo y más actividad en zonas ligadas al razonamiento y la planificación.

Qué hace la IA dentro del método

En Learnis Mind la inteligencia artificial tiene funciones concretas, todas pensadas para que el alumno siga pensando: crear glosarios con los términos que le impiden entender un texto, activar lo que ya sabe antes de empezar un tema nuevo, simular exámenes o comprobar qué ha entendido y qué no.

El alumno aprende también a pedirle que le haga preguntas en lugar de darle respuestas, y a verificar si lo que le devuelve la máquina tiene sentido. Es el mismo principio que aplicó la Universidad de Harvard en un ensayo publicado en 2025 en Scientific Reports: un tutor de IA programado para dar pistas, y no la solución completa, consiguió que los estudiantes aprendieran más del doble que en una clase de aprendizaje activo.

Tampoco hay un recetario igual para todos. Qué uso de la IA tiene sentido depende del perfil de cada estudiante y del punto concreto en el que se bloquea. Al alumno al que le cuesta comprender le sirve una cosa; al que entiende, pero olvida, otra distinta.

La medida del éxito: necesitar menos ayuda

El objetivo final del programa es la autonomía. El tutor no explica matemáticas o historia, sino cómo estudiarlas, y su papel debe ir perdiendo peso con el tiempo. El mismo criterio se aplica a la inteligencia artificial: después de usarla, ¿sería el alumno capaz de hacer algo parecido por sí mismo?

"Durante siglos, el reto fue acceder al conocimiento. Hoy cabe en el bolsillo, y la inteligencia artificial puede darnos todas las respuestas. Lo que no puede hacer es aprender por nosotros", señalan desde Learnis.

Mientras el debate público sigue discutiendo cuánto permitir, Learnis Mind ha cambiado la pregunta. No se trata de decidir si los estudiantes pueden usar la IA, porque ya la usan. Se trata de enseñarles a usarla para aprender más, y no para aprender menos.

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