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¿Merece la pena tasar una casa antes de comprarla?

Una tasación profesional puede marcar la diferencia a la hora de tomar una decisión inteligente de compra

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Comprar una casa es, probablemente, el mayor pellizco que le vas a dar a tu bolsillo en la vida. Y claro, con semejante suma sobre la mesa, es normal que te preguntes: ¿de verdad hace falta soltar más dinero en una tasación profesional? Aquí te contamos cuándo compensa aflojar el bolsillo para tasar una vivienda y en qué casos puedes ahorrar ese dinero.

¿Qué es realmente una tasación y por qué podría salvarte de un mal negocio?

Que un profesional te tase la casa es mucho más que ponerle un número por encima. Un experto analiza a fondo lo que vale de verdad según dónde está, cómo se conserva, por cuánto se han vendido las propiedades de la zona y cómo anda el mercado. Este informe, al ser totalmente objetivo, te puede destapar sorpresas que a simple vista se te escapan.

La verdadera ventaja de tasar es que te da margen para apretar en la negociación. Si el tasador dice que la vivienda vale un 10% menos de lo que te piden, ya tienes un argumento de peso para negociar el precio o, directamente, retirarte de la operación. Asimismo, ten en cuenta que casi todos los bancos te van a pedir la tasación sí o sí para soltarte la hipoteca.

Por ejemplo, si un piso se anuncia por 220.000 euros y la tasación revela que su valor real es de 205.000 euros, esos 15.000 euros de margen para negociar compensan de sobra los 150-600 euros que cuesta el informe.

¿Cuándo una tasación es imprescindible?

Hay momentos en los que tasar un piso sí o sí te evita un buen disgusto. Por ejemplo, si vas a comprar en un barrio o zona que no dominas, la tasación te libra de pagar una salvajada solo por no conocer cómo se mueven los precios por allí. Lo mismo pasa si la casa tiene cosas "raras" o detalles que pueden cambiarlo todo, como grietas serias, obras hechas sin permiso o estar justo en una zona donde van a construir mañana.

También te salva la vida si estás metido en una pelea con otros compradores en un mercado recalentado, donde la gente empieza a pujar a lo loco por encima del precio inicial. Hacer una tasación previa te pone los pies en la tierra, te marca un límite claro para no pasarte de frenada y te evita el típico arrepentimiento de haber pagado mucho más de lo que vale, a ciegas.

¿Cuándo puedes saltarte la tasación y ahorrar dinero?

Tasar una casa te puede salir por entre 150€ y 600€, según lo grande que sea y lo que valga. Aun así, no siempre hace falta pasar por caja. Si le compras una vivienda nueva a un promotor serio, el precio suele estar más que fijado y raramente te vas a encontrar sorpresas. Pasa algo parecido si el inmueble tiene un precio muy claro en el mercado y lleva tiempo parado sin cambios.

Tampoco suele hacer falta si cuentas con un agente inmobiliario de total confianza que controle el barrio al milímetro y te haga un estudio comparativo bien elaborado. Te dará datos muy parecidos a los de un tasador y sin gastar un euro extra. Eso sí, no olvides que el agente cobra si se vende la casa, así que su prioridad es cerrar el trato, no velar por que no pagues de más.

Si finalmente decides encargarla, asegúrate de que la haga una sociedad de tasación homologada y supervisada por el Banco de España: es la única forma de garantizar que el informe tenga validez ante cualquier banco y que el criterio empleado sea objetivo, no solo el de alguien de confianza.

Entonces, ¿tasar o no tasar?

Tasar la casa antes de dar el paso no es obligatorio en todos los casos, pero te puede librar de un patinazo de los caros. Al final, que merezca la pena o no depende de cuánto conozcas la zona, de si la vivienda tiene algún punto raro y de lo tranquilo que quieras dormir.

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