"Nunca dar por hecho que ya sabes algo, siempre se aprende algo nuevo". Con esta la frase Miguel Xurigué resume la lección que atraviesa su trayectoria como emprendedor, marcada por el paso entre sectores tan distintos como la moda, la tecnología y la restauración colectiva.
La insistencia en el aprendizaje permanente no surge de la teoría, sino de una carrera construida a base de reinventarse cada vez que un nuevo proyecto exigía partir de cero en conocimientos técnicos completamente diferentes. Pocas trayectorias empresariales combinan sectores tan alejados entre sí sin perder coherencia interna, y en el caso de Xurigué la coherencia procede precisamente de una metodología que se repite, escuchar primero, adaptarse después.
El primer proyecto de Miguel Xurigué nació en la moda de tallas grandes
Su carrera como emprendedor arrancó en 1996 con la puesta en marcha de una página web dedicada a la moda de tallas grandes para mujer, un segmento que por entonces apenas contaba con oferta digital especializada. La irrupción de internet en el comercio abría en aquellos años un hueco que pocas marcas habían explorado todavía, y Xurigué decidió ocuparlo con un modelo de negocio pensado desde el principio para un público concreto.
De la primera experiencia empresarial, alejada del universo tecnológico al que después dedicaría buena parte de su carrera, extrajo una idea que reconoce haber aplicado en cada proyecto posterior, la de escuchar con atención las necesidades reales de un público concreto antes de construir cualquier producto pensado para él. Aquel enfoque, aprendido en un sector alejado de la tecnología, terminaría siendo la base metodológica de sus proyectos posteriores.
El salto definitivo llegó con la llegada del primer iPad al mercado. El dispositivo supuso para Xurigué un punto de inflexión personal, la certeza de que su vocación profesional pasaba por desarrollar herramientas digitales. Desde entonces, sus proyectos giraron en torno a plataformas orientadas a distintos sectores, desde la digitalización de comedores de colectividades hasta la gestión de bufés hoteleros, siempre bajo la misma premisa de partir del problema real de un usuario concreto antes de diseñar la solución tecnológica.
Una filosofía puesta a prueba en la crisis de 2020
Dicha filosofía conecta directamente con la manera en que Miguel Xurigué describe su propia evolución empresarial, marcada por sucesivas crisis globales que le obligaron a adaptar su forma de trabajar. La más intensa, según reconoce, coincidió con el año 2020, periodo en el que dos de sus proyectos tecnológicos más recientes se vieron especialmente afectados por las restricciones sanitarias vigentes entonces, en un contexto que califica como de los más exigentes tanto a nivel profesional como personal.
Ambos proyectos, vinculados a la digitalización de comedores de colectividades y a la gestión de bufés en establecimientos hoteleros, pertenecían a sectores que figuraron entre los más golpeados por la paralización de la actividad presencial. Sostener el desarrollo tecnológico en un contexto de esas características obligó al empresario a revisar procesos, prioridades y alianzas, un ejercicio que describe como especialmente formativo pese a la dureza del momento.
El consejo de Miguel Xurigué para quienes emprenden en varios sectores
Preguntado por la recomendación que daría a alguien que quiere emprender, ya sea empezando de cero o moviéndose en varios frentes a la vez, Xurigué responde con claridad, "que nunca se rinda, que vuele alto en su imaginación, y lo más importante, que sepa elegir muy bien quién le acompaña en trasladar sus sueños a la realidad".
A partir de la idea anterior, el empresario pone especial énfasis en la parte del aprendizaje continuo, convencido de que ningún conocimiento adquirido debe darse por definitivo. Cada nuevo sector al que se enfrentó, según su propio relato, exigió desmontar certezas previas y volver a aprender desde la práctica, un requisito que considera inseparable de emprender en distintos ámbitos de forma simultánea.
La idea del aprendizaje constante no se queda en el plano personal, según explica el propio Miguel Xurigué, sino que condiciona también la manera en que aborda cada nuevo desarrollo tecnológico. Los cambios de sector, lejos de partir de una base de conocimiento acumulado y estable, obligan a empezar de nuevo en aspectos técnicos concretos, algo que el empresario asume como parte natural del proceso más que como un obstáculo.
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