Sonia Ruiz, psicóloga

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El 75% de las mujeres que triunfan se sienten un fraude. Y no tiene nada que ver con su valía

La psicóloga Sonia Ruiz explica por qué el síndrome de la impostora no se resuelve acumulando más títulos, experiencia o reconocimiento y aborda en su libro Brilla de una vez cómo se construye realmente la autoconfianza

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Sonia Ruiz lleva más de 25 años sentada frente a personas que, sobre el papel, tendrían razones de sobra para confiar en sí mismas: profesionales preparadas, empresarias, mujeres con cargos de responsabilidad, personas que han estudiado, trabajado, conseguido resultados y recibido reconocimiento.

Y, aun así, muchas terminan diciendo alguna versión de la misma frase: Siento que en cualquier momento van a descubrir que no soy tan buena como creen.” No es un fenómeno anecdótico.

Un estudio realizado por KPMG entre cerca de 750 mujeres ejecutivas reveló que el 75 % había experimentado síndrome de la impostora en algún momento de su carrera. El 85 % consideraba que era algo habitual entre las mujeres de su sector y el 81 % reconocía exigirse más a sí misma de lo que exigiría a un hombre en la misma posición.

La paradoja resulta evidente: cuanto más demuestra una persona que es capaz, más difícil resulta explicar racionalmente por qué sigue sintiéndose insuficiente. Y quizá el problema esté precisamente ahí: en intentar resolver únicamente desde la razón algo que el cerebro aprendió mucho antes.

Tener pruebas de que una persona puede no siempre consigue que se sienta capaz

“Una de las cosas que más sorprende es encontrar personas con currículums impresionantes que siguen creyendo que les falta algo para estar preparadas”, explica Sonia Ruiz, psicóloga con más de 25 años de experiencia y creadora de la metodología NTE©, Neurotransformación Emocional.

Más formación, más experiencia o más títulos. Un poco más de tiempo. Un nuevo logro que, esta vez sí, debería proporcionarles la seguridad que todavía no sienten. Pero llega el logro y la seguridad dura poco.

Porque la autoconfianza no funciona como una simple suma de éxitos. “No basta con decirle a alguien que es válida. Probablemente ya tiene cientos de pruebas de que lo es. El problema es que una cosa es saber racionalmente que puedes y otra muy distinta que tu cerebro haya aprendido a sentirse seguro mientras lo haces”, explica Ruiz.

El cerebro no observa la realidad de forma neutral

Una de las ideas que la psicóloga desarrolla en Brilla de una vez es que la percepción que una persona tiene de sí misma no se construye únicamente a partir de lo que es en el presente. El cerebro utiliza las experiencias anteriores para interpretar la realidad y anticipar qué puede ocurrir después.

Experiencias de rechazo, crítica, comparación, fracaso o falta de reconocimiento pueden ir dejando aprendizajes que, años más tarde, continúan influyendo en la forma en que una persona se evalúa a sí misma. Así, ante una oportunidad profesional, una exposición pública o una decisión importante, dos personas con capacidades muy similares pueden experimentar respuestas completamente diferentes. Una piensa: “Puedo hacerlo.” La otra: “Todavía no estoy preparada.”

La diferencia no siempre está en su competencia real. Muchas veces está en lo que su cerebro ha aprendido a esperar.

“Nos comportamos como si nuestros pensamientos fueran fotografías exactas de la realidad, cuando muchas veces son predicciones construidas a partir de nuestra historia”, explica Ruiz.

El problema es intentar compensar la inseguridad haciendo cada vez más y ahí aparece uno de los mecanismos más habituales del síndrome de la impostora: intentar resolver la sensación de insuficiencia acumulando pruebas externas de suficiencia como estudiar más, prepararse más, esperar a tener más experiencia antes de exponerse o trabajar el doble para sentir que se merece el resultado.

El problema es que ninguna cantidad de méritos parece definitiva, porque cada nuevo logro tranquiliza durante un tiempo, pero pronto aparece una nueva condición: “Cuando tenga esto. Cuando consiga aquello. Cuando sepa un poco más. Entonces estaré preparada.”

“Es una carrera que no termina nunca porque estás intentando conseguir fuera una certeza que necesitas construir dentro”, señala Ruiz.

La confianza no es algo que alguien tiene o no tiene

Esta es precisamente una de las ideas centrales de Brilla de una vez. La confianza no es un rasgo reservado para determinadas personalidades. Es una capacidad que puede construirse y entrenarse.

Y hacerlo implica ir bastante más lejos que repetirse afirmaciones positivas delante del espejo. Supone identificar los patrones desde los que una persona se interpreta, comprender dónde se originaron, cuestionar creencias que lleva años dando por ciertas y empezar a generar experiencias nuevas que permitan al cerebro actualizar sus predicciones.

Es obvio que pensar de forma diferente ayuda, pero vivir experiencias en las que una persona comprueba que puede hacerlo es lo que empieza a enseñárselo realmente a su cerebro.

“Muchas personas esperan a tener confianza para actuar. Pero gran parte de la confianza se construye precisamente después de actuar. Cada vez que afrontas algo que tu cerebro había clasificado como peligroso y descubres que puedes sostenerlo, le estás proporcionando nueva información”, explica Ruiz.

De dejar de demostrar a empezar a confiar

En Brilla de una vez, la autora reúne parte de sus más de dos décadas de experiencia profesional para explicar cómo se construye la autoconfianza desde una perspectiva psicológica y aplicada.

El libro profundiza en cómo las experiencias emocionales, las creencias, el diálogo interno y determinados patrones aprendidos terminan condicionando la percepción que una persona tiene sobre sí misma y por lo tanto, hasta dónde se siente capaz de llegar.

Pero también plantea algo bastante más esperanzador: si una forma de relacionarse con uno mismo fue aprendida, también puede ser modificada. Así, se puede ir entrenando progresivamente una nueva forma de responder.

“Llegamos a creer que primero tenemos que sentirnos seguras y después dar el paso. Y ocurre justo al contrario: das pequeños pasos, tu cerebro acumula evidencia y, poco a poco, empieza a predecir algo diferente: quizá sí puedo.”

Brilla de una vez alcanzó el número 1 en Amazon dentro de sus categorías tras su publicación y propone un recorrido práctico para comprender el origen de muchos de esos bloqueos y empezar a construir una autoconfianza menos dependiente de la aprobación, los resultados o la necesidad permanente de demostrar.

Quizá la pregunta no sea cuánto más se necesita conseguir para sentirse suficiente. Quizá sea cuánto tiempo tiene que seguir esperando alguien a sentirse preparada para empezar a comportarse como la persona valiosa que ya es.

Sonia Ruiz es psicóloga con más de 25 años de experiencia profesional, creadora de la metodología NTE© (Neurotransformación Emocional) y autora de Brilla de una vez

Más información en

www.soniaruizpsicologa.com

amzn.eu/d/0iKdwSnq

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