Mireia Roca (izq) y Cristina Martínez (der), co CEO y cofounders de DOMMA

Mireia Roca (izq) y Cristina Martínez (der), co CEO y cofounders de DOMMA

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DOMMA refuerza su posición como pionera en salud femenina ante una demanda más exigente de información y acompañamiento en menopausia

La compañía, fundada por Cristina Martínez y Mireia Roca, apunta a un cambio de tendencia: más mujeres buscan orientación fiable para afrontar los cambios de la menopausia en un contexto donde el debate avanza, pero persisten carencias de rigor y acompañamiento

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Entrevistamos a Cristina Martínez y Mireia Roca, cofundadoras y co CEO de DOMMA.

- DOMMA nació en 2021, en pleno auge de la conversación feminista en redes. ¿Hasta qué punto la ola cultural de estos años ha facilitado o dificultado hablar de menopausia?

​​La ola cultural de estos años ha sido clave: ha ayudado a abrir la conversación sobre salud femenina y a que la menopausia deje de vivirse en silencio. Hoy está claramente en auge: se habla más, hay más divulgación y más interés social.

La otra cara es que ese auge también ha traído mucho ruido comercial y mensajes poco rigurosos. Por eso el reto es que la conversación crezca, sí, pero con evidencia, criterio y buen acompañamiento.

- La menopausia siempre ha sido terreno de mitos, remedios caseros y desinformación. ¿Qué es lo más sorprendente que habéis tenido que desmontar en vuestra comunidad?

Más que “desmontar mitos” uno a uno, lo más sorprendente que hemos visto es la idea de que la mujer tiene que conformarse con lo que le pasa en esta etapa.

En la comunidad hemos encontrado muchísimo malestar normalizado: síntomas que impactan en el día a día —sueño, ánimo, energía, concentración, sexualidad— y que muchas mujeres han asumido como “esto es lo que toca” o “ya se pasará”. Y a veces incluso con mensajes externos que lo refuerzan: “es normal” o que no tiene solución.

Por eso nuestro foco ha sido ofrecer información rigurosa y herramientas reales para cambiar ese marco: que la menopausia sea una etapa natural, sí, pero no una etapa que haya que aguantar en silencio.

- La exposición mediática sobre la menopausia ha crecido: novelas, pódcasts, series… ¿Este boom refleja un cambio real o es todavía superficial?

Creo que el boom es el inicio de un cambio, porque ayuda a poner la menopausia en el mapa y a normalizar la conversación.

Pero para que sea un cambio real hace falta tiempo y profundidad: que las propias mujeres cambien el prisma con el que viven esta etapa (de la resignación a la acción y el autocuidado), y que como sociedad dejemos de tratarla como algo “menor” o inevitablemente negativo.

Y, sobre todo, falta ciencia: todavía nos queda muchísimo por estudiar sobre esta etapa —cómo impacta en salud, en síntomas y en riesgos a largo plazo— para que la visibilidad se traduzca en mejor acompañamiento y mejores soluciones.

Cristina Martínez (izq) y Mireia Roca (der), co CEO y cofounders de DOMMA_sofá.jpg

Cristina Martínez (izq) y Mireia Roca (der), co CEO y cofounders de DOMMA_sofá.jpg

- En un ecosistema de bienestar donde todo el mundo vende “soluciones”, ¿cómo se evita caer en el ruido o en el marketing rosa?

Se evita con rigor y honestidad: basando el discurso en evidencia, trabajando con estándares de calidad y profesionales con criterio, y siendo muy cuidadosas con lo que prometemos. En una etapa tan compleja no caben los milagros ni el “marketing rosa”: hay que explicar con claridad qué puede ayudar, para quién y cuándo es necesario derivar a un profesional. Y, sobre todo, poniendo a la mujer en el centro: escuchar, acompañar y aportar utilidad real más allá del producto. Si lo resumiera en una frase: menos claims y más evidencia; menos ruido y más utilidad real.

- En cinco años habéis creado un sector que antes prácticamente no existía. ¿Cómo se comporta hoy la “consumidora menopáusica” frente a una tendencia nueva aún en construcción?

Hoy la “consumidora menopáusica” se mueve mucho por prueba-error. Hay una necesidad enorme, pero también la expectativa de que los síntomas se solucionen rápido, casi como un dolor de cabeza: tomo algo y se me pasa. Y la realidad es que la menopausia implica un cambio hormonal profundo, y muchas mejoras requieren tiempo y constancia —a veces meses— para que el cuerpo se estabilice. Por eso vemos poca fidelidad y mucha rotación de soluciones: lo que falta, más que oferta, es acompañamiento y educación para ajustar expectativas y entender que la constancia, a veces los cambios de hábito, es lo que de verdad produce cambios.

- Una parte de vuestro trabajo es “reeducar” al mercado. ¿Qué postura habéis detectado en la industria farmacéutica tradicional frente a esta nueva tendencia?

Hemos detectado una postura bastante pragmática: durante años la menopausia estuvo fuera del foco y ahora, al ver que la conversación crece y que hay demanda real, la industria farmacéutica está volviendo a mirarla con más interés. En parte esto es positivo, porque contribuye a desestigmatizar opciones como la terapia hormonal y a elevar el debate clínico; pero también es evidente que hay un componente de oportunidad de mercado. Y, como es lógico en un sector regulado, suelen moverse con más cautela y con un estándar de evidencia alto, lo que hace que el cambio sea más lento y, a veces, más centrado en un enfoque médico tradicional que en un acompañamiento integral.

- En septiembre de 2025 lanzáis una nueva línea de producto, EN FORMA, con un ángulo más enfocado al bienestar físico, el cuidado muscular y óseo y la pérdida de peso. ¿Cómo se innova en un segmento donde la ciencia avanza despacio y los síntomas varían tanto entre mujeres?

Innovar aquí implica ser muy disciplinadas: no ir a “lo nuevo” por moda, sino a lo que tiene sentido por mecanismo y evidencia. En un segmento donde la ciencia avanza despacio y los síntomas varían tanto, nuestra forma de innovar combina tres cosas: escucha sistemática (lo que vemos cada día en la comunidad sobre necesidades reales), criterio científico (selección de ingredientes con evidencia, formulación y estándares de calidad, y prudencia con las promesas) y validación continua (feedback de profesionales y, cuando tiene sentido, estudios y medición de resultados).

Además, asumimos desde el inicio que no existe una solución única: por eso el enfoque de EN FORMA se construye para acompañar objetivos concretos —bienestar físico, masa muscular y ósea, metabolismo— y para integrarse en un modelo más amplio de hábitos y acompañamiento. La innovación, para nosotras, no es “inventar” un claim nuevo, sino traducir la evidencia en soluciones útiles, sostenibles y adaptables a distintas mujeres.

- La comunidad DOMMA ya supera las 350.000 mujeres. ¿Cómo gestionáis que tantas usuarias quieran convertir su experiencia personal en discurso colectivo?

Lo gestionamos con mucha responsabilidad. Cuando una comunidad es tan grande, muchas mujeres quieren compartir su experiencia y convertirla en discurso colectivo, y eso es muy valioso. Pero nuestro papel es diferenciar entre vivencia personal y evidencia, y asegurarnos de que la conversación sea útil.

Al mismo tiempo, el objetivo principal es que cada mujer se sienta comprendida y que entienda que no está sola. La comunidad es un espacio seguro para compartir, pero también un lugar donde transformar esa experiencia en conocimiento y acompañamiento real.

Mireia Roca (izq) y Cristina Martínez (der), co CEO y cofounders de DOMMA_producto.jpg

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- Mirando a la expansión europea: más allá del mercado, ¿qué países tienen una conversación social más madura sobre envejecimiento, feminidad y transición vital?

Más allá del mercado, los países donde la conversación suele estar más madura son los nórdicos (Suecia, Dinamarca, Finlandia) y también Alemania. Son contextos donde existe más cultura de prevención, más apertura a hablar de salud femenina y una mirada más natural hacia el envejecimiento y las transiciones vitales.

En estos países el bienestar, la igualdad y el autocuidado forman parte del debate público desde hace años, lo que facilita que la menopausia no se trate como un tema marginal, sino como parte de la salud integral de la mujer.

- Decís que vuestro objetivo es dignificar una etapa que dura más de una década. ¿Cuál sería, para vosotras, el “indicador de éxito” sociocultural que demostraría que la transformación ya es irreversible?

Para nosotras el verdadero indicador de éxito sería un cambio cultural evidente: que una mujer pueda decir que está en menopausia con total naturalidad, sin vergüenza ni minimización, y que en consulta encuentre información y opciones, no un simple “es normal”.

Y nos encantaría que, además, fuera una etapa a la que la mujer no temiera llegar, sino que la viera como una nueva fase de su vida, llena de oportunidades, madurez y posibilidades. Cuando eso ocurra de forma natural, sabremos que la transformación es real e irreversible.

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Información facilitada por DOMMA