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Aislamiento térmico en invierno: menos frío, menos gastos y más bienestar

El uso de materiales aislantes permite mejorar el confort con un ahorro significativo en la factura de electricidad

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¿Notas esa sensación de humedad que se te mete en los huesos nada más entrar en casa? O peor aún, ¿han empezado a aparecer esas desagradables manchas de moho en las esquinas de las paredes o en los techos? Son problemas muy habituales, sobre todo en viviendas donde se genera mucho vapor de agua ya sea respirando, cocinando o producidos por otros medios como las duchas. Y claro está, la situación se complica al llegar el invierno. Las lluvias constantes, el aumento de la humedad ambiental y la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior hacen que la condensación campe a sus anchas. ¿El resultado? Una casa fría, facturas de calefacción que dan miedo y un ambiente poco saludable.

Pero no te preocupes, porque no hace falta tirar la casa abajo para solucionarlo. La clave está en un aislamiento eficiente. Y aquí viene la buena noticia: la mayoría de las veces no es necesario embarcarse en reformas faraónicas. Hoy en día existen técnicas muy poco invasivas, como el insuflado de aislamiento en cámaras de aire y falsos techos o la instalación de paneles y láminas en el interior,que pueden cambiar radicalmente el confort de tu vivienda en cuestión de días.

Pero ¿qué son exactamente los materiales aislantes?

Los materiales aislantes son productos diseñados para reducir la transmisión de calor y sonido entre el interior y el exterior de un edificio o entre distintas estancias.

Se pueden colocar en cubiertas y tejados, falsos techos, fachadas, suelos, paredes exteriores e incluso tabiques interiores. Al hacerlo, no solo se mejora el confort térmico y acústico, sino que también se contribuye a una mayor eficiencia energética del inmueble.

Otro aspecto importante que a menudo se pasa por alto es que muchos materiales aislantes son incombustibles, es decir, ofrecen un buen comportamiento al fuego. Esto añade un plus de seguridad a la vivienda.

Algunos de los más populares son:

Lana mineral de vidrio

Uno de los materiales aislantes más utilizados en edificación. Se fabrica a partir de arena y vidrio reciclado. Tiene una textura entrelazada que atrapa el aire en su interior, dificultando el paso del calor y del sonido.

Su principal ventaja es que es muy versátil y fácil de manejar. Se almacena y se transporta ocupando muy poco espacio, pero al instalarse recupera su espesor para rellenar perfectamente los huecos. Esto es crucial para evitar que queden espacios vacíos por donde se escape el calor (los temidos puentes térmicos). Además, es incombustible y evita la propagación del fuego.

Poliestireno extruido (XPS)

El poliestireno extruido, más conocido como XPS, es un material aislante rígido que destaca por su alta resistencia mecánica y su baja absorción de agua. Esto lo hace especialmente adecuado para zonas aisladas por el exterior o que requieran altas propiedades mecánicas, como suelos, cubiertas planas o inclinadas o fachadas.

El asilamiento con XPS es una solución muy eficaz cuando se busca durabilidad y un buen rendimiento térmico a largo plazo. Gracias a su estructura de celda cerrada, mantiene sus propiedades aislantes incluso en condiciones exigentes. Además, su instalación mediante paneles permite una colocación limpia y precisa.

Lana mineral blanca para insuflar

La lana insuflada es una buena opción en aquellos casos en los que no queremos hacer obra ni tirar paredes para aislar. El material se instala insuflando mediante una máquina a través de pequeños orificios en la pared o techo. Una vez introducido en la cámara de aire, se expande rellenando completamente los huecos. Es perfecto para aislar buhardillasno habitables o fachadas con cámaras de aireen apenas un día de trabajo.

¿Por qué es importante aislar?

Llegados a este punto, puede que pienses que aislar es solo cuestión de estar más calentito, pero los motivos van mucho más allá. Aislar es, además de una cuestión de confort y ahorro energético, una cuestión de salubridad.

La humedad generada por condensaciones interiores sobre cerramientos fríos es el caldo de cultivo ideal para el moho y los ácaros, que pueden provocar alergias y afectar a la salud respiratoria de quienes viven en casa.

Pero también es vital para evitar que se deteriore el inmueble. La humedad no solo es mala para tus pulmones; es terrible para tu vivienda. Con el tiempo, el agua estropea los enlucidos, hace que la pintura se desconche, pudre marcos de madera y puede incluso afectar a la estructura si llega a oxidar el metal armado.

Por último, si tu casa está bien aislada necesitará menos calefacción en invierno. Esto se traduce en facturas más bajas y en una menor huella ambiental.

En resumen, un buen aislamiento es la mejor inversión que puedes hacer este invierno: ahorras dinero en energía, ganas en salud y confort y evitas que tu propiedad envejezca prematuramente.

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