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Clémence Guetté, diputada de la Asamblea Nacional francesa por el partido La France Insoumise (de extrema izquierda), ha publicado un libro en el que aboga por el reconocimiento legal de las amistades, como se ha hecho ya, sucesivamente, con el matrimonio, luego con las uniones civiles y con los lazos familiares.

En su recién publicado Pour une politique de l'amitié (Por una política de la amistad), propone que las personas puedan celebrar un acuerdo de pareja en el que se comprometan a cuidarse mutuamente. Los medios de comunicación franceses se muestran muy críticos con el libro.

Pero ellos no se muestran tan críticos con las “ideacas” comprometedoras de la señora Guetté como me muestro yo.

Si la tuviera delante le diría: “Ya sé que para vosotros, los izquierdistas —y no sólo para vosotros, por desgracia—, todo es política, y todo tiene que tener encima la zarpa del Estado, el gran Leviatán. Metéis la mano en toda relación social, hasta las “donaciones” o regalos que se hacen entre sí, los ciudadanos particulares que tienen que cotizar al Estado. Lo cual es asqueroso.

Vale, transijo, pero de la amistad, de la sagrada amistad, que es un tipo de relación humana compleja, libre y voluntaria, no normativa, sacad vuestras sucias manos de idiotas totalitarios. No intentéis normativizarla, ni protegerla, ni escrutarla ni mucho menos estatalizarla.

Clémence Guetté, diputada de la Francia Insumisa Claire Jacquin (CC-BY-4.0)

Sin embargo, estoy seguro de que esta “ideaca” socializante llegará también a nuestro país. ¡Conozco a nuestros progres! Recuerdo a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que era una mujer honesta y sensata, pero para alcanzar el poder tuvo que apoyarse en varios partidos de anormales de extrema izquierda que lo primero que hicieron, para adquirir cierta visibilidad, fue cambiar los semáforos para que, en vez de un hombre caminando (cuando la luz era verde), se viera a dos hombres de la mano: ¡defensa y “visibilización” de la homosexualidad!

En las calzadas, al pie de las aceras, pintaron versos de poetas ridículos, pero de sensibilidad izquierdista. Luego dieron la matraca hasta el hastío a propósito de los problemas de los transexuales, una minoría respetabilísima pero insignificante. Bueno, vale con los semáforos y los transexuales, pero a los amigos, dejadlos en paz, tarados.

La amistad ha sido tratada sensatamente por Aristóteles en su Ética a Nicómaco. Leí también unas páginas de Cicerón en las que, en la misma línea del estagirita, sostiene que los amigos son dos personas que no tienen ninguna dependencia material la una de la otra, ya que eso conlleva que de su relación afectuosa esté ausente el interés.

Necedades, en mi modesta opinión, las de Aristóteles y Cicerón, pues no hay relación humana de la que está ausente algún tipo de interés.

Recuerdo una carta de Lord Rochester en la que agradecía los favores de un amigo suyo que era noble y rico, diciéndole algo así como: “No es el menos de los placeres que me depara tu amistad el hecho de que seas rico. Porque un amigo pobre es un pobre amigo”.

Aquí tocamos hueso, querido lector. Aquí hay tema para debatir. Aquí no estamos con sentimentalismos irenistas. Y aquí, sobre todo, no le estamos diciendo al Estado que se ocupe de la amistad, o que se entrometa en ella.

Bueno, veamos lo que dicen algunos medios franceses sobre la ideaca de la señora Guetté:

La France Insoumise está desviando la atención de asuntos más importantes, critica el economista Thibault Prébay en Le Figaro, el gran diario conservador del país vecino:

"Francia arrastra un déficit colosal de casi 150 000 millones de euros al año... Cuando uno de los expertos económicos del partido toma la palabra, esperamos una visión sobre la política fiscal... Por desgracia, lo que obtenemos es una visión simplista y caricaturesca de la amistad, de los «buenos» de la izquierda y los «malos» (es decir, la extrema derecha). Y más gasto... Eso es todo. Este libro bien podría titularse «La evasión». No aborda ninguno de los problemas a los que se enfrenta Francia... En cambio, se limita a intentar acaparar la atención de los medios... Eso puede que sirva para ganarse a la izquierda, pero no para ayudar a Francia".

Esta idea convierte la amistad en un servicio, critica Pierre-Romain Thionnet, eurodiputado del grupo Patriotas por Europa (partido de extrema derecha y euroescéptico) en Boulevard Voltaire, que es una web francesa de valores de derechas y extremas derechas:

"Con su propuesta de transformar la amistad en un servicio, Guetté no hace más que extender la lógica de los contratos y la influencia de la ley —fenómenos que siempre han allanado el camino al mercado y han llevado a que lo bueno y lo gratuito sean sustituidos por aquello que tiene valor... Guetté se está convirtiendo en portavoz de la ideología dominante que ha impulsado la fragmentación de aquellas comunidades que ofrecían protección frente a la codicia del mercado. Al institucionalizar la amistad, Guetté ha identificado al enemigo: la familia, pero también la amistad como fenómeno que, hasta ahora, se había librado de la invasión simultánea del Estado y del mercado".

No puedo estar más de acuerdo. Llámame facha, me resbala.