Habla el extranjero Crónica Global Barcelona
“El regreso del poder duro no es un desvío temporal del momento liberal internacional. Es una condición estructural de la nueva era emergente. Europa no puede quedarse como espectadora de cambios que tan directamente afectan a su seguridad y estabilidad”, escribía ayer en The European Conservative Nicoletta Kouroushi, politóloga y periodista asentada en Chipre.
Una verdad evidente. Pero ante la nueva salvajada del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y de Israel, los países europeos están divididos, como refleja la prensa internacional. El pasado martes, en una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, el canciller alemán Friedrich Merz subrayó que Alemania coincide en que el régimen de Teherán debe ser derrocado. El Reino Unido inicialmente se negó a permitir que Estados Unidos utilizara bases militares británicas para llevar a cabo ataques contra Irán –para gran irritación de Trump–, pero ahora ha dado permiso en casos “específicos” de defensa y trata de mantener una posición ambigua, sin decepcionar a la población que sostiene al primer ministro Keir Starmer (y recuerda bien el gran error de la guerra de Irak, a la que el presidente norteamericano Bush arrastró al británico Blair, lo que acabó con el “nuevo laborismo”), ni incurrir en las iras del chiflado que gobierna EE.UU.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, este martes en la Casa Blanca.
Mientras tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es el único dirigente europeo que se ha pronunciado, por su cuenta y riesgo, clara y rotundamente en contra de los bombardeos, los ha calificado de violación del derecho internacional y ha denegado al ejército norteamericano el uso de las bases que tiene en territorio español. Con consecuencias de momento imprevisibles, por más que ya Trump haya anunciado que cancela toda relación comercial con nuestro país. Está por ver si puede hacerlo, ya que el comercio español está amparado por la CE…
El caso es que la UE ha demostrado una vez más en este caso que en casos decisivos su falta de verticalidad la mina.
Al prestigioso diario de centro izquierda italiano La Repubblica le estremece el encuentro entre Merz y Trump en Washington, y le parece que la sumisión del canciller alemán, haciendo reproches a España, es “una puñalada por la espalda”, nada menos: «No solo porque el presidente Trump lanzó ayer un ataque frontal contra los países europeos que no le obedecen, llegando incluso a amenazar con un embargo a España y con el fin de la relación especial con el Reino Unido, sino también por el terremoto que su agresividad está provocando entre sus aliados. Visiblemente incómodo por la diatriba de su anfitrión mientras estaban sentados junto a la chimenea del Despacho Oval, el canciller alemán Merz se mostró de acuerdo con él para apaciguarlo y repitió su acusación de que Madrid no estaba invirtiendo lo suficiente en defensa. Es poco probable que Madrid haya apreciado esta puñalada por la espalda. Si esta dinámica se repitiera, con cada miembro del bloque apresurándose a ponerse a cubierto a costa de sus vecinos, los días de Bruselas estarían contados.»
La decisión del primer ministro británico Keir Starmer de mantener al Reino Unido [hasta cierto punto] fuera de la guerra es correcta, sostiene The Independent: «Cabe suponer que, sobre la base de asesoramiento jurídico, un serio ataque militar de cualquier nación contra otra en ausencia de una amenaza inmediata de agresión es ilegal, vulnera la convención de las Naciones Unidas y supone un retorno al peligroso principio de que “la fuerza hace el derecho” a la hora de resolver disputas internacionales… Proteger los intereses británicos en la región y el honor del país como miembro responsable de la comunidad internacional fueron razones más que suficientes para que el gobierno del Reino Unido negara a Estados Unidos el permiso para utilizar bases en territorio británico para las incursiones de bombardeo.»
Keir Starmer, en archivo
TVNet (diario digital letón) afirma que está claro que el E3, es decir, la alianza militar informal entre Alemania, Francia y el Reino Unido, y no la UE, ha asumido el papel protagonista: «Esta dinámica recuerda crisis anteriores en las que la política europea de seguridad no estaba dirigida por el centro institucional de Bruselas, sino por un núcleo de grandes potencias. Si en próximas jornadas el E3 asumiera un papel más activo, esto podría significar el establecimiento de facto de un nuevo centro de seguridad en Europa, con Francia y Alemania como eje político y el Reino Unido como socio militarmente fuerte al margen de las estructuras de la UE. … La cuestión es: ¿se trata de una solución temporal en una crisis o de un cambio estructural en la arquitectura de seguridad europea?»
De Volkskrant —diario neerlandés progresista— se duele de la impotencia de Europa: «Europa no tiene ni la capacidad militar ni la voluntad de atacar por sí misma a Irán. Pero tampoco es capaz de defender de forma coherente el derecho internacional. … Si la guerra en Irán degenera en el caos —y hay muchas posibilidades de que así sea— Europa sufrirá las consecuencias, posiblemente en forma de refugiados, precios elevados de la energía y terrorismo. Aún así, Europa permanece en la banda, sin influencia alguna sobre el curso de los acontecimientos. … El poder militar reforzaría a Europa también en el plano diplomático, pero solo si está unida. Actualmente ese no es el caso.»
El Tages-Anzeiger, diario suizo de centro izquierda, aplaude la guerra. Si Europa pudiera ver el mundo tal como es y no como le gustaría que fuera, se daría cuenta de que Irán es sin duda un enemigo, señala: «Desde hace cuatro décadas ha aterrorizado a su propio pueblo y a sus vecinos, ha sembrado violencia, ha intentado adquirir armas nucleares y destruir Israel. El derrocamiento del régimen de los ayatolás va en interés no solo del pueblo de Irán, sino también de Europa, tanto si la “guerra preventiva” estadounidense-israelí respeta las normas del derecho internacional como si no.»
Europa se ha dejado relegar de nuevo a un papel secundario, critica el Salzburger Nachrichten: «¿Qué están haciendo los europeos? Como de costumbre, se debaten sobre cuál es la mejor manera de responder al conflicto. No participaron ni en la planificación ni siquiera en la ejecución. Así que su papel se limitó a lanzar llamamientos desde la banda. No siempre fue así. A comienzos de la década de 2000, Estados Unidos contó con la solidaridad de Europa en sus guerras en Irak y Afganistán. El respeto por quienes fueron antaño sus aliados más estrechos ha dado paso al desprecio. Los europeos se habían vuelto “patéticos” y “blandos”, dijo un senador cercano al presidente estadounidense Donald Trump después de que los dirigentes europeos no aplaudieran el bombardeo de Irán.»
La Stampa también lamenta la incapacidad de la UE para acordar una posición común: «Las marejadas procedentes del Golfo golpean inmediatamente a Europa. Directamente en Chipre, un puesto avanzado de la UE en el Mediterráneo [donde un dron alcanzó una base de la Fuerza Aérea británica]. E indirectamente en los mercados, en los precios del petróleo y el gas, en la situación desesperada de decenas de miles de ciudadanos atrapados en destinos turísticos convertidos en zonas de guerra, en el tráfico aéreo y marítimo. Y en la necesidad de adoptar una postura que no sea pura retórica, sino política exterior. … La primera señal de una posición llegó del único formato capaz de ofrecerla: los países del E3, Francia, Alemania y el Reino Unido. Lástima que Italia —no porque se la excluyera, sino por convicción propia— no formara parte de él.»
En sus preparativos para el ataque, Estados Unidos utilizó la base aérea de Lajes, en la isla portuguesa de Terceira, en las Azores, sin informar previamente al gobierno portugués. Público está indignado: «La idea de vender la soberanía nacional para una guerra ilegal que una vez más pisotea los últimos vestigios del derecho internacional convierte a Portugal en una nación esclavizada por Trump. Trump puede hacer lo que quiera con el acuerdo [sobre el uso de la base]. … La idea de una sumisión permanente al líder de la gorra de béisbol, sean cuales sean sus intenciones, es un ataque a la soberanía nacional. Si, después de Groenlandia, Donald Trump decide que quiere ocupar la isla de Terceira, no faltará algún miembro del Gobierno dispuesto a entregarle reverentemente las llaves.»
Der Tagesspiegel quisiera que Europa desempeñara un papel más activo en el futuro de Irán: «Con razón podemos considerar repulsivo el narcisismo de Trump, dudar de la sinceridad de sus motivos y cuestionar su amor incondicional por la democracia estadounidense. Pero difícilmente se puede negar que para muchos iraníes la nueva situación abre una oportunidad que no se había dado en décadas. Junto con Estados Unidos, Israel y los vecinos aliados árabes, Europa debería ahora hacer todo lo que esté en su mano para transformar esta oportunidad en una nueva realidad. Es posible que Irán no llegue a ser un país democrático según los estándares europeos. Pero será más libre y más abierto de lo que es ahora. Ese sería un auténtico éxito histórico.»
Bombardeo en una escuela en Minab, Irán
Otros grandes periódicos se fijan en cuestiones laterales, pero que tienen una importancia cierta. Veamos lo que apuntan Expressen y Denník Postoj. El primero, un tabloide sueco de centro derecha, de carácter sensacionalista, pide, ante el aumento de los riesgos geopolíticos, una mayor independencia del gas y del petróleo: «Europa debe reconocer que una dependencia masiva de los combustibles fósiles para la calefacción y la generación de electricidad es insostenible. Es necesario acelerar la eliminación progresiva. La energía nuclear y las renovables son el camino a seguir, al igual que fuentes de calor alternativas como las bombas de calor y las redes de calefacción urbana y, por último pero no menos importante, la eficiencia energética. El uso de combustibles fósiles no solo es perjudicial para el clima y el medio ambiente. Esta dependencia pone el futuro del bloque en manos de los presidentes estadounidenses y de dirigentes despóticos de Oriente Próximo. Cuanto antes se dé cuenta Europa de ello, mejor.»
Europa no debe descuidar su ayuda a Ucrania como consecuencia de la guerra en Irán, advierte el diario conservador eslovaco Denník Postoj: «La situación militar y económica actual de Europa es tal que una implicación intensa en un conflicto prolongado en Oriente Próximo conduciría inevitablemente a un debilitamiento significativo de su apoyo a Ucrania. Aunque nadie puede simpatizar legítimamente con el régimen teocrático de Irán, los estados europeos deberían evitar involucrarse demasiado en este conflicto o dejarse arrastrar a él, sencillamente porque apoyar a Ucrania contra la invasión rusa es mucho más “nuestra” guerra.»