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Después de Australia, que en diciembre prohibió el acceso a las redes sociales (RRSS) de sus ciudadanos de menos de 16 años, Francia, Dinamarca, Grecia, Gran Bretaña han tomado ya sus primeras medidas contra los abusos de estas autopistas de la información y la desinformación.

Rumanía y Turquía están poniendo en marcha iniciativas legislativas similares. Otros países europeos están debatiendo normativas para evitar o paliar el daño que causan en la autoestima de los chicos y chicas, en la atención escolar, en la capacidad de concentración y de relacionarse, en la difusión de bulos para desestabilizar la UE (propósito manifiesto tanto de Rusia como de EEUU) y en otros aspectos psicológicos, políticos y sociales que preocupan mucho en el Viejo Continente.

Pero ha sido el anuncio del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el que ha sacado de sus casillas a los magnates de Silicon Valley, con su amenaza de responsabilizarles penalmente de los abusos que se cometen en sus redes. Elon Musk, propietario de X, y Pável Dúrov, dueño de Telegram, han reaccionado airadamente, agitando la bandera de la “libertad de expresión”.

Cierta opinión de derechas española despacha los discursos de Sánchez contra las RRSS como una “cortina de humo” para tapar los escándalos en los que está liado su Gobierno. Hay que decir que, lamentablemente, es una opinión a la que a veces le cuesta ver las realidades del siglo XXI, los nuevos retos de la actualidad, incluso los más conspicuos y clamorosos, como el que nos ocupa, que está siendo objeto de un encendido debate en la prensa europea. Sin ánimo de exhaustividad, veamos lo que dicen algunos medios.

Una mujer mira su teléfono móvil Servimedia

El diario conservador suizo Neue Zürcher Zeitung rechaza por completo la idea de fiscalizar las redes sociales, y argumenta con un ejemplo interesante:

“¿Realmente necesita el Estado controlar cada aspecto de nuestra vida privada? Los padres pueden decidir por sí mismos qué es bueno para sus hijos y cuánto tiempo se les permite pasar en TikTok. Y —un pensamiento casi absurdo en estos tiempos— los jóvenes también pueden aprender a asumir responsabilidad por sí mismos. A finales de la década de 1940, las autoridades estadounidenses intentaron lanzar una ofensiva. La policía de Detroit prohibió decenas de revistas de cómics en los quioscos. Por supuesto, esto no logró frenar el avance triunfal de la llamada ‘literatura basura’. En lugar de repetir los errores del pasado, los políticos deberían centrarse en promover una crianza responsable y la educación mediática en las escuelas”.



El diario liberal británico Financial Times señala que, en muchos países, incluido el Reino Unido, el debate está demasiado centrado en los jóvenes:

“El problema de centrar la atención en los jóvenes en las nuevas propuestas de seguridad en línea de Starmer es la falta de salvaguardias en Internet una vez que alguien supera los 16 años. Nadie que haya tenido que revisar fotos de atrocidades sale ileso: y, sin embargo, ahora estas imágenes circulan libremente en línea. La pornografía violenta y las imágenes sexualizadas de menores, incluso aquellas producidas artificialmente, no sólo son perjudiciales para los niños: lo son porque fomentan expectativas y comportamientos dañinos en los adultos. Para demasiados políticos, prohibir a los jóvenes el uso de redes sociales es simplemente una distracción reconfortante frente a nuestra incapacidad colectiva de protegernos”.



En Alemania también ha comenzado el debate sobre la introducción de una regulación. El semanario alemán de centro izquierda Die Zeit señala que se está pasando por alto un aspecto importante:

“…Esto significa que hay que poder verificar de algún modo la edad de una persona en línea. Se necesitan porteros digitales. El documento de identidad es una opción. Habría que subirlo o mostrarlo ante la cámara. Pero, sinceramente, ¿quién quiere dar voluntariamente aún más datos personales a las plataformas?… La UE quiere adoptar un enfoque compatible con la protección de datos y planea introducir una ‘cartera’, una especie de monedero virtual… El problema es que esta cartera aún no existe y no está previsto que se lance hasta 2027. Y si siquiera algunos de los parámetros que hasta ahora han sido bastante favorables a la protección de datos cambian, se convertirá en una pesadilla para la protección de datos”.

Adolescentes con un móvil EUROPA PRESS

El diario progubernamental turco Star elogia, pidiendo el asentimiento de la oposición en un tono algo paternal, la prohibición de redes sociales prevista en Turquía para menores de 15 años:

“No convirtamos esta cuestión en un conflicto entre el Gobierno y la oposición… No se trata de restringir la libertad. No se limita el derecho de nuestros hijos a acceder a las oportunidades que ofrece internet en la era digital. Lo que debe restringirse, prohibirse y castigarse son las plataformas digitales globales que se aprovechan de nuestros hijos, les tienden trampas y buscan lucrarse con ellos… Necesitamos construir un mundo digital limpio y combatir el capitalismo desenfrenado, recién organizado, que cambia constantemente sus herramientas y formas”.

Según afirma la website rumana, en idioma húngaro, Maszol, los gobiernos deberían orientar sus esfuerzos hacia la educación en lugar de hacia las prohibiciones:

“No se ha aprobado ninguna ley que estipule que los niños pequeños no deben hurgar en los enchufes eléctricos, pero en casa han aprendido que es algo peligroso… En lugar de fijar un límite de edad legal, se debería enseñar a los niños un comportamiento seguro… Para quienes no fuimos socializados en este entorno, las redes sociales pueden resultar incomprensibles. Pero quizá la nueva generación en crecimiento, que ya tiene una mejor comprensión del tema, promulgue una legislación que realmente ayude a prevenir tragedias y a hacer las cosas más seguras. Siempre que, por supuesto, mientras tanto las eduquemos”.

En fin, dejémoslo aquí, es un tema potencialmente muy conflictivo –entre otros motivos, porque el chiflado presidente norteamericano está a muerte con sus magnates, lo considero capaz hasta de secuestrar a Sánchez en la Moncloa— y del que se seguirá hablando y debatiendo en los próximos meses.