El Gobierno español, como antes otros gobiernos europeos –luego especificaré-- se propone una regulación estricta de las redes sociales. Estas medidas, que ya veremos hasta dónde llegarán, han provocado una airada y digamos… desconsiderada reacción de Elon Musk, el hombre más rico del mundo y propietario de X, antes Twitter, de la que dan fe Reuters, The Guardian, Fox News, GB News, Euronews y otros medios, también algunos españoles. Resumiré a continuación lo que apuntan estos medios.
Pero antes, un excurso: hace unas semanas me di de baja de esa plataforma, que solía consultar a diario para estar al tanto de las tonterías que dicen algunos compatriotas y olisquear en el basurero internacional.
Y desde entonces, desde que me di de baja, he notado que mis niveles de entontecimiento y de odio social han bajado sensiblemente, y ahora mi vida mental es mucho más plácida.
Me estaba envenenando y haciéndome perder mi precioso tiempo la avalancha diaria de asesinatos, discusiones absurdas, celebraciones de las ocurrencias de Donald Trump y del mismo Musk, propaganda rusa, imágenes generadas por IA nada fiables, alguna petarda que se exhibía en paños menores, e insidias contra la ciudadanía negra de los Estados Unidos. Hala, adiós a todo eso.
Elon Musk, fundador y primer ejecutivo de Tesla, y duelo de X
Volviendo al tema: el caso es que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha anunciado un paquete de medidas destinadas a endurecer la regulación de las plataformas de redes sociales.
Sus propuestas incluyen la prohibición del uso de redes sociales por parte de menores de 16 años, la introducción de sistemas obligatorios de verificación de edad, la posible responsabilidad penal de los directivos de las plataformas por la difusión de contenidos ilegales o dañinos, y la creación de mecanismos específicos para supervisar el discurso de odio y la manipulación algorítmica.
Estas iniciativas se enmarcan en una tendencia más amplia dentro de Europa: Francia, Reino Unido y Grecia estudian medidas similares con el objetivo de reforzar la protección de los menores de edad y reducir los riesgos asociados al entorno digital.
Musk ha reaccionado de forma especialmente contundente a las propuestas del Gobierno español. A través de su red social X, el magnate califica al presidente Sánchez de “tirano” y “traidor al pueblo español”, y describe el plan de regulación como una amenaza para la libertad de expresión. Según Musk, supondría un ataque directo contra las plataformas digitales, en particular contra su querida X.
El debate, por tanto, trasciende el interés general por la política española y se convierte en un enfrentamiento directo sobre el modelo de regulación que podría transformar el funcionamiento de las grandes plataformas tecnológicas.
El magnate considera que una regulación más estricta representa un riesgo para su modelo de negocio, ya que es obvio que las nuevas obligaciones en materia de seguridad, control de edad y responsabilidad legal podrían limitar la operativa de las plataformas… y aumentar la exposición jurídica de sus gestores.
En los últimos años se han intensificado las tensiones entre las autoridades europeas y las empresas tecnológicas norteamericanas. X y otras herramientas vinculadas a Musk han sido objeto de investigaciones y advertencias por parte de reguladores europeos en relación con la desinformación, el contenido perjudicial y el cumplimiento de la normativa vigente, lo que ha agravado las fricciones con dirigentes como Sánchez.
La reacción, o si se quiere los insultos de Musk a Sánchez, se produce en un momento clave, coincidiendo con la presentación de nuevas normas que afectan directamente al funcionamiento de las redes sociales, especialmente en lo relativo a la protección de menores y la moderación de contenidos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la comisión de investigación sobre el 'caso Koldo' en el Senado
Su irritada respuesta refleja tanto la preocupación por el impacto empresarial de la regulación como una oposición política más amplia al endurecimiento del control gubernamental sobre las plataformas digitales, en un contexto de creciente confrontación entre los grandes actores tecnológicos y los responsables políticos europeos.
No sólo España, otros países como Francia, Reino Unido, Dinamarca y Grecia estudian o han adoptado medidas relacionadas con la seguridad digital, la protección de menores y el control de contenidos.
En Francia, el Parlamento ha aprobado leyes que exigen verificación de edad y el consentimiento parental para que los menores accedan a determinadas redes sociales, además de reforzar las obligaciones de las plataformas para retirar rápidamente contenido ilegal o perjudicial.
En el Reino Unido, la Ley de Seguridad en Línea (Online Safety Act) ya obliga a las empresas tecnológicas a proteger a los menores de contenidos dañinos y a implementar sistemas de verificación de edad para ciertos servicios, aunque no contempla una prohibición absoluta para menores de 16 años.
Dinamarca ha anunciado planes para elevar la edad mínima de acceso a redes sociales hasta los 15 años, con posibles excepciones bajo supervisión parental, y refuerza las obligaciones de las plataformas en materia de transparencia y moderación.
En Grecia, las autoridades han promovido iniciativas para mejorar la supervisión de algoritmos y combatir la desinformación, así como para fomentar la cooperación entre plataformas y organismos locales de protección del menor.
En fin, que algo se mueve, un poco en todas partes, y la barra libre para difundir insidias desde Silicon Valley parece que ha mostrado ya claramente sus primeros efectos antipáticos y perjudiciales.
Sufro por los derechos de libre comercio del señor Musk y por las limitaciones a la libertad de expresión de él y sus clientes, que los tiranos europeos quieren pisotear.
Es broma. De todas maneras, si yo fuera presidente del Gobierno no las tendría todas conmigo. Ya le detestaba el mismo Trump y ahora al cortejo de sus enemigos se suma el hombre más rico del mundo. Cuidadín.
