Ecos de la visita del Papa León XIV. Frustración en el independentismo por no haber logrado condicionar (más) la estancia del obispo de Roma en Cataluña. Primero crearon la especie o bulo de que el Papa no tenía previsto utilizar el santo idioma catalán. Después se anotaron ese gol con la mano y en fuera de juego al constatarse que el Santo Padre sí hablaba catalán.
Sin embargo, su gozo en un pozo. Las calles no fueron suyas durante el viaje papal. Las banderas del Vaticano, las de España con el Sagrado Corazón, las del Perú y las señeras sin la estrella independentista jalonaron los actos y trayectos de Su Santidad. Lluís Llach se quejaba de que no le habían autorizado el paso a la Sagrada Familia. A él ni más ni menos. Ataviado con la estelada a modo de capa de Superman, el hombre era un manojo de lamentos y reproches.
El independentismo sin firma había preparado una acción para la ceremonia de la bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia. Se trataba de cantar "Els Segadors" fuera del guión, exhibir sus banderas indepes y lanzar vivas a la independencia.
Se iban a enterar el Papa y los Reyes de quién manda en Cataluña, pero la jugada les salió rana por la precisa y quirúrgica intervención de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía responsables de la seguridad del acto por la presencia de los Reyes, el presidente del Gobierno y catorce de sus ministros. Y por eso lloran las criaturas, porque no consiguieron reventar la visita, destrozar la imagen de Cataluña y salirse con la suya como siempre.
"La Policía evitó un boicot separatista en la Sagrada Familia al expulsar a varios coros con 'estelades' que iban a gritar 'independencia'", apunta un titular de El Mundo.
En el sumario se explica que "Los agentes desalojaron de la basílica a medio millar de cantores al descubrir enseñas independentistas entre las partituras e instrucciones para interpretar 'Els Segadors'".
Del texto de Gerard Melgar: "La Policía desalojó a alrededor de medio millar de componentes de estos grupos musicales al descubrir que, en sus partituras, ocultaban cartulinas con la bandera estelada a tamaño A3 (29,7 x 42 centímetros) e instrucciones para terminar cantando Els Segadors (himno oficial de Cataluña) y proclamas a favor de la independencia".
""Dentro de esta partitura hay una estelada. Guárdala discretamente hasta el final de la misa. Si quieres, al empezar el Virolai, sácala y sostenla en horizontal. Si no quieres, por favor, no hagas nada", indicaban los folios musicales sobre el momento de interpretar el himno dedicado a la virgen María de Montserrat".
""No hay ningún partido político ni organización ni coral detrás de esta iniciativa", aseguraban las instrucciones, que recomendaban seguir el guion previstio durante el resto de la ceremonia "por respeto" a Gaudí y a las personas que la habían organizado".
"Aunque fueron los Mossos d'Esquadra los encargados de encapsular a los cantores, la seguridad en el interior del templo correspondía a la Policía Nacional. Agentes no uniformados habían detectado la presencia de los símbolos secesionistas y se decidió el desalojo".
Y: "La Delegación del Gobierno en Cataluña ha dicho que el criterio para esta actuación policial fue el previsto en el plan de seguridad y el protocolo de ceremonia litúrgica en que no estaba prevista la presencia de banderas y otros símbolos".
El desbaratamiento del plan de los "cantores por la república" ha soliviantado al independentismo, a pesar de que nadie se hacía responsable de la autoría en otro alarde de intrepidez y valentía, pero al revés.
En El Nacional hablan con algunos de los cantores que fueron expulsados del templo como si fueran mercaderes, pero de manera asaz discreta y sin alboroto alguno.
"La censura a los cantantes, desde dentro: 'La policía blindó el acto para que no hubiera nada fuera de guion'", señala un titular del citado medio.
El texto es de Lluís Tomàs y Joan Antoni Guerrero Vall: "La expulsión de unos 600 cantantes de la basílica de la Sagrada Familia porque algunos de ellos querían cantar Els Segadors ha levantado polvareda entre varios miembros de los coros, los cuales debían participar en el espectáculo final de bendición de la torre de Jesús".
"“La Policía Nacional quiso blindar el acto, que no hubiera nada fuera de guion y se formara un escándalo”, ha denunciado Maria Rosa —que prefiere no revelar su apellido—, una de las integrantes de la Polifònica de Puig-reig presentes en la celebración. Según explica a ElNacional.cat, el rumor de que algunos participantes planteaban entonar el himno nacional de Catalunya al acabar el acto empezó a circular entre los coros y, poco después, los controles de seguridad se intensificaron".
Vaya, qué lástima. Alguien se debió ir de la lengua.
Sigue la nota: "Maria Rosa relata que, una vez dentro del templo, los cantantes fueron sometidos a “todas las medidas de seguridad”. “Nos miraron el poco equipaje que podíamos llevar, básicamente las partituras y el móvil”, ha explicado. El control, sin embargo, continuó después; más personas se aproximaron a los cantantes para registrarles las partituras y mirar entre los folios que llevaban".
"Esta revisión la hicieron miembros de seguridad de la basílica, deduce la cantante, porque iban identificados con el uniforme. Pero, más tarde, hubo más controles durante la celebración de misa, y en esta ocasión de personas sin identificar: es por eso que crece la sospecha de que eran agentes de la policía española de paisano, la secreta".
"“Antes de empezar había el runrún de que algunos proponían empezar a cantar Els Segadors y que siguiera el que quisiera, al acabar el acto”, explica Maria Rosa. Esta información debió correr y llegar a oídos de la policía, que habría activado entonces un protocolo para evitar que nada pudiera alterar el guion que se había planificado. La cantante explica que los miembros de los coros debían participar también en la bendición de la torre de Jesús y salir detrás de los monaguillos que llevaban los farolillos, pero alguien decidió cambiar los planes".
Y: "Muchos de los cantantes desconocen el plan, pero reconocen que si se hubieran encontrado en la situación probablemente se habrían unido al canto de Els Segadors. Pero la operación policial abortó esta posibilidad".
"Los cantantes fueron expulsados por una salida que los dejó en la calle Mallorca. En aquel momento algunos todavía pensaban que los llevaban al acto de bendición de la torre de Jesús, pero la falta de información y el hecho de que estuvieran en medio de la calle hizo que dedujeran que simplemente los habían echado porque no los querían allí. Los apartaron del acto para evitar cualquier posibilidad de manifestación pacífica".
El chasco no ha hecho mella en los irreductibles del independentismo, que la ha tomado ahora con el arzobispo Juan José Omella. Piden su relevo. Ignoran que el cardenal está en el tiempo de descuento como arzobispo.
"'Queremos obispos catalanes': el independentismo se lanza contra la curia de Barcelona", destaca El Confidencial.
En el sumario de ese titular se dice que "Círculos soberanistas radicales rescatan lemas de hace 60 años y ponen en la diana a Omella, arzobispo de Barcelona, por evitar supuestamente que León XIV hablara en catalán".
Y tan supuestamente. Es que, inasequibles al desaliento, son capaces de jurar por la Santa Estelada que el Papa no ha hablado catalán en Cataluña.
Escribe Antonio Fernández: "La visita del Papa a Cataluña ha sido productiva para el independentismo. Además de los espectáculos de reivindicación lingüística y del intento de boicotear el acto de la Sagrada Familia, el acontecimiento sirvió también para rescatar una vieja campaña soberanista: la de ‘Volem bisbes catalans’ (Queremos obispos catalanes). Se trata de un lema surgido en 1966, que estuvo vigente hasta los años 90 y que se hacía servir a menudo en los actos de protesta tanto durante el franquismo como en la Transición".
"El tema religioso es uno de los frentes por donde atacar y donde los enemigos están muy bien identificados. El actor Joel Joan escribió esta semana, al inicio de la visita del Pontífice a Barcelona, una carta “dedicada a Juan José Omella, por desgracia arzobispo de Barcelona y catalanófobo practicante”. En ella teorizaba que se debía pedir el cese de Omella por parte de “las altas instancias eclesiásticas y que sea trasladado a una diócesis castellana y bien españolista, donde seguro que se sentirá más feliz”".
"Terminaba exigiendo “bisbes catalans”. En los foros soberanistas, la carta corrió como la pólvora y el mensaje adjunto pedía no sólo la difusión, sino que enfatizaba que “hemos de conseguir el cese de Juan José Omella”".
Joel Joan, qué gran tipo. Ahora quiere ser monaguillo.
Continúa el texto de Fernández: "Es la venganza del separatismo contra Omella, a quien culpan de que el Papa no hiciese íntegramente sus discursos en catalán y al que incluso responsabilizan de que era contrario a utilizar mínimamente el idioma de esta comunidad".
"Incluso le achacan el veto al catalán con el Papa Francisco, como recordó David Torrents, exsecretario de Organización de Junts, que da a entender que el Santo Padre visitó Cataluña y Omella le impidió hablar en catalán. En realidad, Francisco nunca pisó España".
"Omella es rehén de una serie de 'fake news' difundidas por el propio separatismo, que las utiliza como si fuesen verdades universales para cargar contra el jefe de la Iglesia barcelonesa en una espiral informativa diabólica. Y el cardenal, que ya no era santo de devoción de los nacionalistas catalanes, es ahora su nueva bestia negra. El independentismo ni olvida ni perdona".
"En las últimas semanas, el independentismo en su conjunto vertió sobre Omella la responsabilidad de que el Papa no hablase catalán. Era todo un cúmulo de falsedades, puesto que nadie conocía los discursos que iba a dar el Pontífice y no había habido ninguna filtración, pero la campaña desatada contra el máximo representante de la Iglesia en Barcelona fue basada, precisamente, en suposiciones falsas".
Y: "Desde todos los sectores se acusó a Omella de desterrar el catalán de los discursos de León XIV, “igual que había hecho con otros papas anteriores”. En definitiva, toda la campaña informativa del independentismo se volcaba en una sola dirección: poner en entredicho a la cúpula eclesiástica para pedir sus cabezas y justificar de nuevo la consigna de ‘Volem bisbes catalans’".
Pues primero de todo tienen que conseguir seminaristas catalanes y luego ya con el tiempo alguno puede llegar a "bisbe" incluso de Roma.
Cambio de tercio. Tiroteos en Barcelona. "Los Mossos atribuyen al crimen organizado los últimos seis muertos a tiros en Cataluña", señala un titular de El País.
La información es de Rebeca Carranco: "La impunidad con la que algunos criminales actúan en Barcelona se palpó el miércoles. A las diez de la mañana, en la calle de Balmes, una de las principales arterias de la ciudad, un hombre a cara descubierta, sin guantes, y delante de una comisaría de la Policía Nacional, mató a otro a tiros y escapó. Coincidió además con un despliegue inédito de casi 7.000 policías, por la visita del Papa León XIV a Cataluña".
"Los Mossos salieron ayer al paso de la crisis abierta por tiroteos y homicidios a punta de pistola. Son asesinatos vinculados a “estructuras de criminalidad organizada”, ha contado el intendente Toni Rodríguez, en una reunión de trabajo con la consejera del Interior, Núria Parlon, el director de la policía, Josep Lluís Trapero, y el comisario jefe, Miquel Esquius".
"Como solución, Interior pide que se castigue con hasta cinco años de cárcel la tenencia de armas de fuego (ahora entre uno y dos años) y con nueve años el tráfico y cultivo de marihuana (actualmente entre uno y tres)".
"En medio año, seis personas han sido asesinadas a tiros en Cataluña. Solo dos menos que en todo 2025. Los heridos por arma de fuego también han incrementado, con 18 hasta junio, frente a los 28 de todo el año anterior. Los analistas de los Mossos dibujan cuatro perfiles que se pertrechan con armas de fuego: los pocos que las usan para cometer robos, las agrupaciones no muy sofisticadas que se dedican a un amplio abanico delictivo, la persona con un estilo de vida desestructurado que deciden armarse, y los narcotraficantes".
"Este último colectivo es el que más preocupa a los Mossos, que ven como batallas y conflictos del crimen organizado nacional e internacional se dirimen a tiros en las calles catalanas. Los últimos seis asesinatos se han cometido en apenas tres meses, y varios de ellos a la luz del día, en lugares concurridos. “Existe el riesgo de la consecuencia exocriminal”, advierten los Mossos: que alguien no vinculado con el conflicto resulte herido o muerto. En el caso del crimen en Balmes, decenas de personas presenciaron el asesinato, y algunas lo relataron en estado de shock".
Y: "La policía atribuye parte de esos asesinatos a una guerra entre clanes balcánicos, que lleva librándose desde hace más de una década y que se ha recrudecido en los últimos meses en Cataluña. “En cualquier momento, tendremos otro muerto”, advierten fuentes policiales. A pesar de eso, el intendente Rodríguez es cauto sobre la implantación en Cataluña de estos grupos criminales: “Es progresiva, pero no consta que tengan infraestructura”".
Peste porcina. La crisis olvidada. En Vozpópuli Óscar Benítez da el parte de la situación y señala la rebelión vecinal contra el prolongado cierre del parque de Collserola.
De su texto: "La peste porcina sigue siendo un problema de primera magnitud en Cataluña. En un principio, cuando estallaron los primeros casos en noviembre, el Ejecutivo catalán aseguró tener la cuestión "bajo control", y, en una actuación que ha sido puesta en solfa por su falta de reflejos, se limitó a establecer un blindaje en las decenas de municipios afectados que, ya en enero, empezó a rebajar".
"Asimismo, impulsó una ‘Taula del Senglar’ (Mesa del jabalí' para analizar la situación a largo plazo, cuyos efectos más patentes fueron las chanzas que despertó en la oposición. ¿Resultado? Los positivos no han hecho sino dispararse desde entonces, cogiendo a la Generalitat con el paso cambiado".
"Ayer mismo, la 'conselleria' de Agricultura, ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat confirmó seis nuevos casos de peste porcina en la zona declarada como de Alto Riesgo —uno en Sant Just Desvern, otro en Barcelona y cuatro en Sant Cugat del Vallés—. Con lo que ya son un total de 342 los jabalíes infectados con la PPA. Y ello a despecho de que, dentro de la zona infectada, los Agentes Rurales y los Mossos, respaldados por distintas sociedades de cazadores, así como por el Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (Gepif) y equipos de control cinegético (Tragsa) llevan capturados casi 7.000 ejemplares".
Líneas después Benítez escribe: "Una situación que no solo exaspera a la industria cárnica, cuyas pérdidas se cifran ya en unos 9.000 millones de euros. Porque, como avisó la Unió de Pagesos, no solo es "insostenible" para la industria, sino que está tensando sobremanera a los vecinos damnificados. Prueba de ello es que, el pasado sábado, 200 personas, hartas del veto gubernamental, se saltaron intencionadamente las restricciones y penetraron en el parque para celebrar un pícnic reivindicativo. Y sin que los Mossos d'Esquadra allí.
