El domingo informativo arroja dos entrevistas como elementos sustantivos del quiosco. Pasado y presente se solapan en El Mundo y La Vanguardia. El primero apuesta por Mariano Rajoy, a tres días de que salga a la venta su libro. El segundo diario, por Pere Aragonès, poco después de la abrupta tramitación de los presupuestos autonómicos. En apariencia, dos hombres tranquilos, barbados y pausados, apegados a las formas clásicas de la política, palabras medidas y nudos de corbata bien ajustados. Es probable que cuando Pere Aragonès llegue a la edad actual de don Mariano disponga de la misma irónica distancia frente a la política de la que hace gala el anterior presidente del Gobierno. Ambos pueden presumir, además, de haber vivido toda la vida de la política, aunque Rajoy le saca una notoria ventaja a Aragonès en razón de su condición de registrador de la propiedad.

De mayor a menor, es Jorge Bustos quien interroga a Rajoy en el diario de Unedisa. Larga conversación en la que aflora el Rajoy socarrón. No queda nada en el tintero y mucho menos la cuestionable actuación en Cataluña del Gobierno que presidiera el pontevedrés. Don Mariano es indulgente con casi todo el mundo y consigo mismo más. El titular es un palo a su sucesor Sánchez: "El gran problema de España es que el PSOE ha roto con la reconciliación nacional". En el sumario aboga por la flexibilidad de su partido: "El PP no debe ser dogmático y (debe) volver a unir el país que han dividido otros". Ahí va la selección de las preguntas y respuestas de más relieve: 

Pregunta: ¿Le queda un sabor amargo por su abrupta salida de la política?

Respuesta: Yo estoy satisfecho de mi carrera política. He formado parte del Consejo de Ministros casi 14 años. No es mala cifra. Concejal, diputado autonómico, ministro... Podía haber hecho más cosas, y algunas las podía haber hecho mejor. Ante mí mismo, que es lo que más me preocupa, estoy tranquilo. A partir de ahí somos 46 millones de españoles y sería absolutamente imposible que todos opinaran lo mismo, bueno o malo, sobre mi humilde persona.

P: Política para adultos, su nuevo libro -sale a la venta el 1 de diciembre-, es un ariete contra el adanismo ¿Es mejor que le acusen de inmovilista a caer en el adanismo?

R: El adanista es el que llega a un sitio y se cree que antes de él no existía nada. Todos esos que dicen que la Transición no valía nada, que aquí llegamos nosotros y empieza lo bueno. Es una de las características más claras de los populistas. Sobre mí ha circulado el estereotipo contrario, pero claro, calificar de inmovilista a quien presentó el mayor paquete de reformas económicas en muchos años -ley de estabilidad presupuestaria, reforma laboral, reforma del sistema financiero, reforma energética...- requiere como mínimo un juicio temerario. Lo que pasa es que algunos pretenden cambiarlo todo de golpe.

P: Dice que de las crisis no se sale con ideología. ¿Ni siquiera con la del PP? Casado ganó las primarias prometiendo reideologizar el PP que usted desideologizó.

R: Yo nacionalicé la banca. ¿Era la ideología del PP? No. ¿Pero qué habría pasado si no llego a hacerlo? Bankia, Caixa Catalunya, las cajas gallegas... ¿Qué habría sido de sus trabajadores y de los depósitos? Lo que no se puede ser es un doctrinario. Yo subí los impuestos a los 10 días de ser presidente. Luego los bajé otra vez, en 2015; se habló mucho de la subida, se habló menos de la bajada, pero eso suele ser habitual. Hay que tomar decisiones buenas para el interés general, no las que coincidan con la ideología de uno. La mejor política es la que proporciona bienestar y da oportunidades a la gente para que construya luego su proyecto de vida, ser libres e independientes. No entiendo a los que dicen: «Esto no es hacer política, solo se ocupan de la economía». ¡Pero es que una política económica con resultados no solo preserva las democracias liberales sino que acaba apartando del tablero político a los populistas! La buena política es la que repercute en la vida de la gente. Ya sé que he recibido muchas críticas por decir que lo importante es la economía. No digamos ya por tomar decisiones que no estaban en el programa del PP. Y esto no tiene nada que ver con Pablo Casado, ¿eh?

P: «A mí me han llamado fascista desde que era pequeño solo porque nunca fui de izquierdas», dice. La polarización no es nueva...

R: Dejando aparte lo anecdótico, creo que este es el momento de mayor polarización en España desde la Transición. Fuimos capaces de aprobar la Ley de Amnistía y la Constitución, de entrar en la Unión Europea y en el euro, de pactar el modelo de organización territorial. Yo también lo intenté: cuando llegué al Gobierno pactamos todos los organismos constitucionales en un santiamén y teníamos mayoría absoluta. Me empeñé en pactar el 155 con el PSOE y Ciudadanos, aunque tenía mayoría absoluta en el Senado, porque a quién se le ocurre que la nación se defiende en solitario. Y lo hicimos aunque fue costoso. ¿Por qué no es posible hoy? ¿Cuándo se rompió de verdad la idea de que este país necesita unos consensos básicos? ¡Con el pacto que hizo el actual presidente del Gobierno con todos sus actuales socios! ¿Cómo va a llegar a un acuerdo con el centroderecha un Gobierno apoyado por Bildu y otros claramente contrarios a la unidad nacional y a la Constitución? Y así surgen cosas como el intento de derogar la amnistía de 1977. Es decir, una política absolutamente divisiva. Este es el gran problema que tenemos en España: una polarización brutal, que cada vez va a más, y que es la consecuencia de los socios que se ha echado el PSOE. Si el PSOE hubiera elegido a Ciudadanos, estaríamos ahora discutiendo si hay que bajar el IRPF.

P: «Toda realidad ignorada prepara su venganza», suele repetir. ¿No admite haber actuado tarde en Cataluña? ¿No se pudo atajar antes la sedición?

R: Sin duda. Antes, pero también después. He escuchado opiniones para todos los gustos. Sobre todo me resultan interesantes las que se producen después de la toma de las decisiones. Hay quien piensa que debí tomarla tras los plenos de septiembre de las llamadas leyes de desconexión, un espectáculo de los más lamentables de nuestra historia. Pero yo decidí fijar el límite en la declaración de independencia. Era opinable: para unos era una manifestación, para otros lo de las urnas, para otros no debió haberse aplicado nunca. Yo tenía claro dos cosas: una, que si se producía la declaración de independencia se materializaba la ruptura y entonces yo debía aplicar el 155; y dos, que debía aplicarlo con el mayor número de apoyos posible. Ciudadanos ahí se portó muy bien. Con el PSOE tuve que acordar algunas cosas, y cuando acuerdas no haces el 100% de lo que quieres. Pero quiero recordar que el 155 no se había aplicado jamás, no había ni doctrina ni jurisprudencia ninguna. Y ahora hay un conocimiento universal -lo conocen especialmente bien los independentistas- de que la democracia, el Estado y España se pueden defender cuando alguien pretenda violentar la Constitución.

P: ¿Pero valía la pena acotar el alcance del 155 por recabar el apoyo de ese PSOE? ¿Qué valor político tenía la lealtad coyuntural de alguien como Sánchez?

R: Es que no nos damos cuenta de lo que supuso el 155. Conseguimos el apoyo de todos los países de la UE. Es que era la primera vez en Europa después de la Segunda Guerra Mundial que se destituía un Gobierno. Las cosas que se hacen luego hay que explicarlas y conseguir los apoyos. ¿Y por qué aplicarlo para convocar elecciones?, me han preguntado. ¿Por qué no estar ahí, no sé, cinco años? ¿Por qué no suspendemos la autonomía o mandamos al ejército? Yo he oído toda suerte de propuestas. Pero yo era el presidente del Gobierno. Y tuve que asumir mi responsabilidad. Fue una decisión acordada, tomada cuando ya no quedaba más remedio, se consiguió el apoyo europeo y se celebraron elecciones. Ahora dice este Gobierno: «Gracias a que estamos dialogando con ERC ya no hacen nada...». No, no, oiga, estos no hacen nada porque saben lo que les pasa si lo hacen.

P: Escribe que el discurso de Felipe VI del 3-O «expresó el compromiso democrático de la inmensa mayoría». ¿Así lo vivió entonces? Se ha escrito que a usted no le hizo ninguna gracia que saliera el Rey.

R: ¡Eso es absolutamente falso! Absolutamente. Y todavía hay por ahí gente que lo repite, desconozco con qué argumento o información...

P: Con el argumento de que su inmovilismo quedaba retratado. Como usted no actuaba, tuvo que salir el Rey.

R: Decir que yo no actuaba... Llevaba un año ocupándome de ese asunto. Busqué pactos con el resto de partidos, dimos una batalla muy fuerte y difícil en Cataluña. No tuve el más mínimo problema con ese discurso con el que yo estaba totalmente de acuerdo.

La portada de 'El País' del 28 de noviembre de 2021 / EL PAÍS

Y ahora pasamos de las frenéticas actuaciones de Mariano Rajoy, que se ve a sí mismo como un ejemplo de actividad incesante al proceder sosegado pero constante de Pere Aragonès, el joven presidente de la Generalitat. El fotógrafo de La Vanguardia Pedro Madueño consigue retratar al dirigente republicano en el punto más alto de Palau, una imagen icónica y punto psicoanalítica. Pujol, de la misma estatura física que Aragonès, jamás se habría prestado. Punto para el retratista. La entrevista corre a cargo de Lola García y Silvia Angulo y en ella el president se muestra como un gran propagandista de sí mismo, emulando a don Mariano. Estas son las preguntas y respuestas de mayor relieve: 

Pregunta: Ha sido difícil tramitar los presupuestos. ¿Cree que hay grupos que no han calibrado su importancia en un contexto de pandemia y crisis?

Respuesta: Estos presupuestos son importantes porque aportan 5.000 millones más de gasto que el anterior y duplican las partidas de inversión. Las familias con niños menores de dos años tendrán la guardería gratis y las ratios en las clases de tres años se reducirá de 25 a 20, además se dobla el presupuesto en vivienda. Es una buena noticia que se tramiten, se aprueben y entren en vigor el 1 de enero.

P: ¿No habría sido lógico lograr más apoyo a un presupuesto expansivo?

R: Hemos llegado a acuerdos con el grupo que, tanto en el ámbito nacional como en el socioeconómico, hay una mayor proximidad, especialmente una vez la CUP se ha autodescartado.

P: Junts considera que no se ha hecho lo suficiente para convencer a la CUP.

R: La negociación la han liderado el departamento de Economia y Presidència. La CUP ha puesto sobre la mesa cuestiones que no tenían nada que ver con el presupuesto y sobre las cuales la opinión de Junts es bastante conocida en relación al aeropuerto, los Juegos de invierno, el CRT de Salou y Vila-seca. Pero el presupuesto tira adelante y es un éxito y una victoria del Govern.

P: El PSC se había prestado a apoyar la tramitación. ¿Por qué no ha querido pactar con ellos?

R: Mi modelo de país no es el del PSC. Y le pongo un ejemplo: ante la decisión del Supremo sobre la inmersión lingüística, aún no sabemos si el PSC se mantiene en el consenso de la inmersión en el que había estado históricamente o no. Han pasado de decir que las cuentas eran bastante buenas a considerarlas un desastre. Es una posición táctica. Tampoco aceptan un referéndum ni una actuación en materia antirrepresiva. Al no ser posible el acuerdo con la CUP, buscamos la opción que permite desarrollar mi programa.

P: ¿Qué recorrido va a tener la mesa de diálogo?

R: Mi compromiso fue que en dos años habría una evaluación de este proceso de negociación, que no quiere decir abandonar necesariamente la mesa. Es evaluarla para ver cómo continuamos. Eso será el 2023. Un proceso en el que planteamos cuestiones que afectan a la soberanía no se resuelve de la noche al día. Necesita tiempo y perseverancia. Acordamos con el presidente Pedro Sánchez que se trabajaría sin plazos y de forma discreta. El Gobierno central es consciente de que tendrá que moverse y plantear alternativas.

P: ¿Tienen garantías del Gobierno central de que la inmersión lingüística se quedará como está?

R: La aproximación de este Gobierno socialista a esta cuestión es diferente de la del PP. Pero creo que hay que ser muy exigentes. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya intenta sustituir al Parlament fijando unas cuotas. Eso no tiene ningún sentido jurídico. Es necesario que el Gobierno defienda claramente este modelo. Y creo que es una exigencia que también deben hacer el resto de actores relevantes de la sociedad catalana.

P: ¿Como el PSC?

R: El PSC tradicionalmente ha defendido este modelo y sería bueno que dejara claro que lo sigue defendiendo. También quiero lanzar un mensaje a todas las instituciones del Estado: si nos hacen ser españoles, que defiendan el catalán. Si creen que Catalunya ha de formar parte de España, que defiendan nuestra lengua. Si no, estarán dando la razón a todos los que creemos que formar parte del Estado español no garantiza la continuidad del catalán.

La portada de 'La Vanguardia' del 28 de noviembre de 2021 / LA VANGUARDIA

 

La imagen de portada de algunos diarios es la manifestación de policías celebrada ayer en Madrid. Los sindicatos policiales protestan por las modificaciones que prepara el Gobierno en la denominada Ley Mordaza. Según Ok Diario, 150.000 personas participaron en la protesta. Del texto de Segundo Sanz: "Durante la movilización, donde los congregados han portado banderas de España, enseñas regionales y de las propias organizaciones sindicales, se han escuchado pitos, sirenas y gritos de «¡Sánchez, dimisión!» y «¡Marlaska, dimisión!», entre otros. Al inicio de la misma, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el líder de Vox, Santiago Abascal, y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, han realizado declaraciones a la prensa denunciando esta «criminalización» de los agentes. Y a su conclusión, ha hecho lo propio el jefe de la oposición, Pablo Casado, acompañado del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida".

Y: "Al final del recorrido se ha dado lectura a un manifiesto por parte del periodista Albert Castillón con el que los agentes han remarcado que ellos sólo «quien servir a la sociedad, no que se sirvan de ellos para hacer política», en un claro mensaje al Ejecutivo de Sánchez y sus socios. De esta manera, han pedido que dicha reforma no salga adelante para que «los violentos no tomen el control de las calles». Además, han insistido en que «está en peligro el respeto a los derechos de todos» y han anunciado una «campaña ciudadana» para advertir a los españoles del «profundo error» que supone «aceptar sin más» esta reforma".

Coronavirus. El País se apunta a la tesis del karma y la desarrolla en un informe sobre los ridículos porcentajes de vacunación en el continente africano. "La falta de vacunas en África amenaza al mundo" es el titular de apertura de la portada. Y añade en sumarios: "Los países ricos acaparan dosis mientras el virus muta en los menos protegidos. La tasa de inmunización es del 69% en EE UU, del 70% en la UE y del 7% en África. La nueva variante ómicron llega al Reino Unido y se expande por Europa".

El texto es de Manuel Ansede y José Naranjo, quienes escriben que "la detección de la nueva variante del SARSCoV-2 en el sur de África, con 30 mutaciones con potencial de favorecer la transmisión del virus, ha evidenciado las consecuencias que entraña dejar a los países pobres sin vacunar mientras los ricos administran dosis de refuerzo para protegerse de la pandemia --la tasa de inmunización completa es del 69% en EE UU, del 70% en la UE y del 7% en África--. “Mientras sigamos con una cobertura de vacunación tan baja, brindaremos la posibilidad de que las variantes se diseminen. África necesita vacunas”, afirma Nicksy Gumede-Moeletsi, viróloga de la Organización Mundial de la Salud. Ómicron se extiende por Europa: tras registrarse el primer caso en Bélgica, ayer se detectó su presencia en el Reino Unido y Alemania".

Continúa el texto: "El virólogo camerunés John Nkengasong, director de los Centros de África para el Control y la Prevención de las Enfermedades, hizo un durísimo pronóstico en marzo. “Europa está intentando vacunar al 80% de sus ciudadanos [va por el 70%]. Estados Unidos quiere vacunar a toda su población [está en el 69%]. Acabarán la vacunación, impondrán restricciones a los viajes y entonces África se convertirá en el continente de la covid”. El viernes, EE UU y la UE anunciaron el cierre de fronteras a los vuelos del sur del continente africano, tras la detección en Botsuana y Sudáfrica de la variante ómicron con más de 30 mutaciones muy inquietantes. Nkengasong acertó. El mundo se puso en guardia. Las Bolsas mundiales cerraron en números rojos. Apenas tres de cada 100 personas han sido completamente vacunadas en los países más pobres, según la Universidad de Oxford, pese a que existen vacunas desde hace casi un año. En África, la cifra es del 7%, aunque hay países donde prácticamente nadie ha visto una aguja, como Burundi (0,0025%) y República Democrática del Congo (0,06%)".

Dadas las circunstancia, hasta en el Reino Unido vuelven las mascarillas en el transporte público. "El primer ministro británico ha anunciado que todos los viajeros tendrán que hacerse una PCR a los dos días de llegar y que las mascarillas volverán a ser obligatorias en el transporte" avisa El Confidencial. El texto es de Jorge Dastis: "Después de cuatro meses de 'libertad', Reino Unido deberá volver a usar mascarillas en el transporte público y las tiendas ante el temor por la variante ómicron, que ya se ha detectado en al menos dos personas en territorio británico. Durante una rueda de prensa celebrada en la tarde del sábado para explicar las nuevas restricciones adoptadas para hacer frente a la cepa, el primer ministro británico, Boris Johnson, ha anunciado que cualquier persona que viaje al país deberá someterse a una prueba PCR a los dos días de su llegada y permanecer en cuarentena hasta recibir el resultado (hasta ahora valía con un test de antígenos), y que los contactos de pacientes que hayan dado positivo en ómicron deberán hacer una cuarentena de diez días independientemente de si han sido vacunados o no. Johnson ha confirmado que la nueva variante "se puede transmitir entre personas que han recibido las dos dosis", por lo que ha animado a la población a vacunarse con la dosis de refuerzo. El principal asesor científico del Gobierno, Patrick Vallance, ha explicado que las dosis de refuerzo dan una cobertura de anticuerpos suficientemente alta, que debería bastar para proteger a los infectados con ómicron".

Ayer falleció la escritora Almudena Grandes, que contaba 61 años. Del obituario en El País de Tereixa Constenla: "La escritora madrileña Almudena Grandes, voz literaria de los perdedores del siglo XX español, murió ayer a los 61 años, víctima de un cáncer. Grandes, autora de El corazón helado, Las edades de Lulú y Los pacientes del doctor García, entre otros títulos, y colaboradora de EL PAÍS, tenía la curiosidad de la historiadora y la potencia de la novelista, cualidades que le sirvieron para forjar obras redondas con grandes dosis de emoción y el excepcional rigor de un científico. Deja una obra inédita y un gran vacío en la literatura española".

Y en El Mundo dan cuenta de que el filósofo Escohotado ha dejado un diario inédito. Del texto de Ricardo F. Colmenero: "El libro, o más bien la libreta de más de un centenar de páginas, es una sucesión de breves reflexiones, ideas y aforismos. O como decía el Antonio más prosaico: «Cuando se me ocurre algo que vale la pena lo apunto». Pero también un dietario de su régimen farmacológico, inspirándose en Confesiones de un opiómano inglés, de Thomas de Quincey, donde experimenta los efectos de las sustancias químicas en las emociones, en la percepción humana, y en su plasmación como literatura".

28 de noviembre, santoral: Catalina Labouré, Andrés Tran Van Tróng, Basiilo mártir, Crescenciano, Ebelboldo, Esteban el Joven, Eustaquio, Felix, Florenciano, Honesto de Nimes, Hortelano, Irenarco, Jacobo de la Marca, Lamano, Mansueto de Uruci, Papiniano y compañeros, Pedro monje, Rufo, Sóstenes, Teodora y Urbano.