Nueva comparecencia del presidente del Gobierno para anunciar una prórroga del confinamiento y la desescalada paulatina de la reclusión. Así es que el "arresto domiciliario" parcial continuará como mínimo hasta el 26 de abril, pero el 12 se levantarán las restricciones de las actividades categorizadas como no esenciales. No hay discusión entre la oposición. Sólo discrepan un grupo de insignes mayores de sesenta años encabezados por Joaquín Leguina, Guillermo de la Dehesa y Andrés Fernández Díaz, quienes consideran que la medida de este Gobierno y de la mayoría de los gobiernos del mundo es "fascista, humillante e ineficaz".

El manifiesto arranca así: "Los abajo firmantes tenemos 60 años o más (algunos rondamos los ochenta) categoría demográfica en la que se han registrado hasta la fecha 96% de fallecimientos por la Covid-19 en España. Sucede que si los abajo firmantes hemos vivido hasta edades relativamente avanzadas es porque en la juventud, nuestros padres y nosotros, entendimos que los contagios forman naturalmente parte de la vida en sociedad al potenciar la inmunidad de grupo. Lo cual no excluye estimular el avance de la ciencia en vacunas. Ahora, en nuestro nombre se han tomado medidas de confinamiento que estigmatizan a las personas mayores haciéndolas responsables, ante los jóvenes, del desastre económico que en marcha por no hablar del que nos espera. Y tanto es así que partidos políticos anti-constitucionalistas e independentistas propugnan medidas de confinamiento extremas, descontando una crisis peor que la del 2008, en aras de abonar el terreno a sus nefastas y no ocultadas pretensiones. Los abajo firmantes nos oponemos al confinamiento --por ineficaz, humillante, traumatizante y destructivo-- y apelamos a la responsabilidad individual adoptando personalmente medidas de protección en orden al distanciamiento social aunque aconsejamos aplicar el poder coercitivo del Estado en cuanto a la obligatoriedad de mascarillas y guantes fuera del hogar".

Dicho lo cual y sea como fuere, Sánchez no sólo prolongó el encierro, sino que anticipó nuevas acciones, como una ofensiva europeísta y el propósito de arribar a unos nuevos pactos de la Moncloa.

Sobre la primera cuestión insiste el presidente del Gobierno en un artículo en El País titulado "Europa se la juega" y en el que Sánchez escribe a favor de las respuestas estadounidenses a las crisis. Ahí va un extracto: "Estados Unidos respondía a la recesión de 2008 con estímulos mientras que Europa respondía con austeridad. Los resultados son por todos conocidos. Hoy, que asoma una crisis económica global de mayor calado que aquella, Estados Unidos ha aplicado la mayor movilización de recursos públicos de su historia. ¿Está dispuesta Europa a quedarse atrás?"

Sigue el artículo: "Es el momento de romper los viejos dogmas nacionales. Estamos en un tiempo nuevo y necesitamos respuestas nuevas. Conservemos nuestros valores positivos y reinventemos el resto. En los próximos meses será inevitable que los Estados miembros generemos una deuda mayor para responder a las consecuencias de una crisis que es sanitaria, pero que también es económica y social. Por eso, las respuestas no pueden ser las mismas que estaban previstas para choques asimétricos de la economía, como una crisis financiera o bancaria en un Estado aislado o un grupo de estados. Si el virus no entiende de fronteras, los mecanismos de financiación tampoco pueden hacerlo".

La web de El Independiente

En cuanto a unos nuevos pactos de la Moncloa, el escepticismo recorre los medios. Una de las musas periodísticas de la Transición, Victoria Prego, asegura en El Independiente que casi no aprecia posibilidad alguna en la idea de Sánchez: "No me atrevo a decir aquí y ahora --aunque lo pienso-- que sea completamente imposible rescatar el espíritu de consenso que acabó fraguándose durante las negociaciones para firmar los Pactos de La Moncloa en octubre de 1977, pero sí me atrevo a asegurar que va a resultar un empeño extraordinariamente difícil. Primero, porque aquellos pactos buscaban alcanzar un objetivo común que era la creación de un clima social apaciguado que permitiera a la clase política trabajar en un ambiente pacificado para elaborar el gran deseo compartido por todas las fuerzas: una Constitución que acogiera en su articulado a todos los españoles con sus respectivas y diferentes, muchas veces contrapuestas, posiciones e ideologías. En eso estaban todos de acuerdo aunque sus motivos para alcanzar los pactos fueran muy distintos".

Continúa Prego: Ahora no estamos ante una operación de cambio de régimen, que eso fue la Transición, sino ante la necesidad de reconstruir la economía del país que va a quedar devastada por efecto de la crisis sanitaria provocada por una pandemia. Por eso, los llamamientos de muchos políticos y analistas al presidente del Gobierno han encontrado eco en él, que aceptó este sábado intentar recuperar el espíritu de consenso que alumbró los Pactos de La Moncloa y, finalmente, la aprobación de la Constitución. Pero aquí partimos de una base muy deteriorada porque el presidente del Gobierno ha hecho gala durante todo el período de esta crisis y de hecho desde el primer momento de su presidencia, incluida la que ejerció tras la moción de censura, de una actitud excluyente hacia la parte de la oposición que constituye el centro derecha español". 

A mayor abundamiento, la fotografía que ilustra el análisis en la que aparecen por este orden Tierno, Carrillo, Triginer, Reventós, González, Ajuriaguerra, Suárez, Fraga, Calvo Sotelo y Roca. ¿Quiénes serían los Carrillo, Suárez y Roca de hoy?

En El Mundo le dan cancha a Pablo Casado, entrevistado por Juanma Lamet. Dice el jefe de la oposición que está por la labor de ayudar a Sánchez a salvar vidas (los políticos tienen una excelente opinión sobre sus capacidades) pero no a destruir la economía del país. En cuanto a los pactos de la Moncloa, va a ser que no. Ahí van unas cuentas preguntas con sus kilométricas respuestas: 

-¿Va a apoyar el PP sin condiciones la prórroga del estado de alarma hasta el 26 de abril?

-Doce días después de la última, hoy [por ayer] recibí la llamada de Sánchez para informarme de que quiere prorrogar el estado de alarma. Le dije que lo apoyaremos por tercera vez. Si el decreto es igual que el primero, tal como se comprometió el presidente en su conversación de hoy [por ayer] conmigo, sin las limitaciones a las libertades ni las restricciones económicas que se incorporaron después, lo respaldaremos. Apoyo para salvar vidas sí, pero no para arruinar España. Si hay decretos con medidas económicas nocivas para la recuperación futura, no. Desde el estado de alarma, hemos apoyado casi todas las duras medidas sin que se nos informe y enterándonos por la prensa. Esa lealtad exige eficacia. Esa unidad exige transparencia. Porque lo que no me dijo fue que la alarma fuese a prolongarse aún más. Si sigue siendo opaco, habrá que cambiar.

-El presidente del Gobierno invocó ayer los pactos de La Moncloa. ¿Comparte la convicción de que será necesario un gran acuerdo de concertación para salir de la crisis?

-Lo primero: esta crisis ya ha superado al Gobierno, pero creo que la sociedad, la España de los balcones, superará esta crisis. Yo soy el principal defensor de que tiene que haber una estrategia compartida entre oposición, Gobierno, agentes sociales y sociedad civil, para salir de esta crisis. Lo segundo: todo a su tiempo. Primero hay que salvar vidas y después, hay que salvar empresas y empleo. El PP apoya los reales decretos, pero ya se ha visto claro que Pedro Sánchez quieren seguir gobernando con este Gobierno. Sánchez e Iglesias son lo mismo. Y tercera reflexión sobre los Pactos de la Moncloa: es un señuelo que saca el Gobierno por las malas cifras de la pandemia, para hacer responsables a los demás de que no está siendo eficaz.

-¿Rechaza, por tanto, unos pactos como los de La Moncloa?

-No nos tenemos que dejar llevar por los eslóganes del Gobierno. Me conformo con que el Gobierno cumpla con los pactos que España tiene: el Pacto de Toledo, los de La Moncloa, los del déficit o la estabilidad presupuestaria, etc. Dicho lo que acabo de decir, estoy completamente a favor del diálogo social, que dialoguemos estas cuestiones. Si el Gobierno quiere enmascarar en los Pactos de la Moncloa un cambio de régimen o lo contrario a lo que fueron en el 77 (flexibilidad y ortodoxia económica), o sea, la agenda de Podemos, nosotros no vamos a reescribir la buena historia de España. Ahora, la gran diferencia con 1977, es que estamos en la UE y ésa es nuestra red. Y si lo que se quiere es simplemente profundizar en cómo salir de una crisis, no hay que ir a 77, sino a 2012: se puede salir sin un rescate de la UE.

ElMundo

En el Ok Diario le zurran la badana a Sánchez y le acusan ahora de plagiar a Kennedy tras su última intervención: "Pedro Sánchez ha comparecido este sábado en La Moncloa para avanzar una nueva prórroga del estado de alarma frente al coronavirus y valorar el estado de la pandemia, que se ha cobrado ya más de 11.000 vidas en nuestro país. Pese a las cifras dramáticas, el socialista ha lanzado un mensaje optimista, en el que no ha dudado en plagiar al mismísimo Kennedy. «Deberemos pasar del ‘qué pueden hacer los demás por mí, al qué puedo hacer yo por los demás'», ha considerado en un momento de su intervención, acerca del plan para cuando acabe el confinamiento. Sánchez ha hecho así su particular versión de una de las frases más archiconocidas del presidente de EEUU, el «No te preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate qué puedes hacer por tu país» que Kennedy pronunció en el discurso inaugural de su presidencia, el 20 de enero de 1961".

En El Confidencial alertan sobre los efectos del parón en la economía sumergida. Firma Carlos Sánchez: "La pandemia del coronavirus tiene ya una larga lista de víctimas en el terreno económico, pero también hay que sumar otro registro menos conocido en el plano estadístico, aunque sí en términos sociales. Son los trabajadores empleados, total o parcialmente, en la economía sumergida. O informal, como se prefiera. (...) Nadie conoce el número concreto o, ni siquiera, aproximado. Se trata, por lo tanto, de estimaciones. Pero sí hay evidencias de que el fenómeno del empleo fuera de los cauces legales es muy relevante. ¿En qué medida?"

Sigue el texto: "La mayoría de los expertos considera que entre dos millones y cuatro millones de personas estarían trabajando de una forma u otra en los canales subterráneos de la economía y que ahora, por razones de la reclusión general de la población y por la congelación de la actividad productiva, se encontrarían en una situación límite. Sin contar aquellos colectivos muy dependientes de propinas o gratificaciones para completar su salario, y que normalmente no se declaran a Hacienda".

Titulares insólitos a raíz del coronavirus. Tras la irrupción de los Mossos en una orgía hace un par de semanas, llega esta otra noticia vista en El Periódico: "La Policía Nacional disuelve una misa en Cádiz por falta de prevención". Del texto: "Agentes de la Policía Nacional intervinieron este pasado viernes por la tarde en la parroquia de San Servando y San Germán para disolver una misa que se estaba celebrando en el templo, al considerar que la ceremonia no estaba siendo celebrada con suficientes medidas preventivas frente a la propagación del coronavirus Covid-19 y no apreciar suficientes garantías en materia sanitaria. Fuentes de la Policía Nacional han informado de que los agentes acudieron la parroquia de San Servando y San Germán, en el barrio gaditano de La Laguna, requeridos por vecinos de la zona que señalaban que dicho templo acoge cada día misas con unas 15 o 20 personas". Y encima la mayoría de los asistentes eran de edad avanzada.

5 de abril, santoral: Domingo de Ramos. Alberto de Montecorvino, Geraldo abad, Irene y Vicente Ferrer.