Semana horrible para el Gobierno y aún no ha terminado. La dimensión de la crisis tiene que ver con las dos comparecencias de la vicepresidenta Carmen Calvo, que seguramente sea un fenómeno en la gestión de los asuntos de puertas adentro, pero resulta confusa y contradictoria en materia de comunicación. Calvo se explica fatal y por si no había quedado claro el miércoles con la rueda de prensa sobre la figura del relator, que contado por la vicepresidenta más parece un mamporrero, se confirmó ayer en la rueda de prensa del Consejo de Ministros.

El lenguaje corporal de la segunda de Pedro Sánchez es enérgico y decidido, pero no tiene correlato verbal. Duda, se encalla y manifiesta obviedades con una solemnidad impropia. En suma, que cuando dice que el PSOE no aceptará jamás un referéndum de autodeterminación en Cataluña mucha gente de buena fe no sabe exactamente a qué atenerse. Por supuesto que es una negociadora franca y cordial, estupenda y empática en las distancias cortas, serena, leal y etcétera, pero que no acaba de pillarle el punto a la cuestión.

Una parte del PSOE y de la prensa atribuye a la vicepresidenta el desastre sin paliativos en los tratos con los independentistas para arbitrar los Presupuestos, prolongar la legislatura y apaciguar los ánimos en Cataluña. También se le reprocha el afán de notoriedad que le llevó a dar una charla a la prensa de más de un hora de reloj el pasado miércoles para contar lo que no era el relator. Los medios reflejan dos grandes teorías sobre lo que pasa. Se habla de parón técnico para desincentivar la manifestación de este domingo, teórica añagaza que el ABC refleja en su titular de portada de la siguiente manera: "Sánchez simula romper con Torra para desactivar la manifestación de Colón". Otra versión más favorable al Gobierno es la de que a Sánchez se le habría agotado el caudal de paciencia ante las memeces del Govern, que obligó a quitar la palabra Constitución en el preacuerdo de Pedralbes y quería meter a toda costa el término autodeterminación en la nota preliminar de la mesa de partidos. Es la tesis de El País, que titula "Pedro Sánchez da un ultimátum al secesionismo y apunta a elecciones".

De la crónica de Carlos E. Cué y Camilo S. Baquero en el diario de Prisa se infiere la zozobra de Calvo en las últimas horas. La contraparte, o sea Elsa Artadi, filtró el último mensaje de whatsapp que le mandó Calvo para que se vea hasta qué punto pugnó para que los independentistas retiraran las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos: "'Tenía que ser ahora. Entiendo que es un no. Suerte'". ¿Suerte? ¿Eso es un adiós definitivo? ¿Qué tenía que ser ahora? A diferencia de lo que ha hecho Artadi, Calvo no ha filtrado la respuesta de su colega catalana. De la referida pieza: "La de este viernes no era una rueda de prensa cualquiera en La Moncloa. Durante la semana estaba previsto que compareciera como es habitual la portavoz, Isabel Celáa, con la ministra de Economía, Nadia Calviño, y el de Ciencia, Pedro Duque. El tema estrella era la Agenda del Cambio, el gran proyecto económico del Ejecutivo para varios años, con planes para todos los sectores e iniciativas que indicarían que Sánchez piensa estar muchos años en La Moncloa".

Sigue el texto: "Pero al final se sentó de forma extraordinaria Calvo, y no la portavoz. Y lo que tenía que decir apartó cualquier otro asunto. Mientras todos los ministros y colaboradores presentes en la sala miraban con caras muy serias, que ella atribuyó después con ironía a que era muy tarde y no habían comido, Calvo dio cuenta del ultimátum que el Gobierno había lanzado pocos minutos antes a los independentistas y que estos rechazaron de plano. Estos últimos comparecieron poco después en Barcelona para aclarar que no piensan levantarse de la mesa, que están dispuestos a seguir negociando, pero la situación parece definitivamente rota si un cambio de última hora, tal vez forzado por el vértigo a un adelanto electoral, no impide que los Presupuestos de Sánchez sean devueltos a la primera sin tramitarse".

Un circo. El Confidencial trata de remontarse a los orígenes de este embolado con un texto que firma Rafael Méndez: "El caos de esta semana comenzó a gestarse en diciembre. Tras las elecciones andaluzas, el Gobierno rectificó y anunció que enviaría sus presupuestos al Congreso. La irrupción de Vox y el temor a la suma de la derecha hicieron que Moncloa decidiera enviar las cuentas públicas incluso sin tener garantizados los apoyos del independentismo. Los socialistas mantenían que la operación era un éxito sí o sí: si las cuentas eran rechazadas habría demostrado que no tenía ningún pacto con los independentistas y Sánchez quedaría en el centro del tablero político y podría presentar a Ciudadanos como un apéndice del PP en unas elecciones en mayo o en otoño; si por el contrario conseguía los apoyos suficientes aguantaría hasta 2020".

Continúa Méndez: "Pero rápidamente el Gobierno se inclinó por la segunda opción y se puso a hacer lo posible por sacar los presupuestos. Aceptó una minicumbre bilateral en Barcelona antes de un Consejo de Ministros de la que salió un comunicado conjunto sin mención a la Constitución, propuso unos presupuestos generosos con Cataluña y Miquel Iceta se abrió a aprobar las cuentas de los independentistas. Los barones críticos fueron clamando contra las cesiones porque temían verse arrastrados el 26M, pero eran los sospechosos habituales (Lambán, Page y Vara por este orden) y eso estaba descontado. Los últimos gestos se sumaban a la rebaja de la acusación de la Abogacía del Estado en el procés. Todo iba según lo previsto hasta esta semana, cuando todo ha saltado por los aires. El lunes, ERC sube la apuesta y anuncia, adelantándose al PDeCAT, una enmienda a la totalidad de los presupuestos. (...) El Gobierno ahí podía haber dicho basta y retomar el plan original de ir al matadero del Congreso, presentarse como alguien que buscó el diálogo pese a todo pero que no funcionó por la pinza entre la derecha y el independentismo. Pero no lo hizo. Hay quien culpa de todo a Carmen Calvo y a Miquel Iceta y hay quien dice que fue el empeño personal de Sánchez por mantenerse en Moncloa y evitar ir a unas elecciones con la derecha hipermovilizada".

De la parte de la Generalitat se ocupa El Diario, en una nota con las firmas de José Precedo, Arturo Puente e Irene Castro: "Los negociadores de la Generalitat cuentan que percibieron un endurecimiento de la posición del Gobierno el jueves por la mañana. Coincide con la tesis de Moncloa de que esa mañana Iván Redondo tomó las riendas de las conversaciones para fijar líneas rojas a PDeCAT y Esquerra. Según indican esas fuentes del Govern, el miércoles habían llegado a un documento que incluía una lista de temas propuestos por ambas partes que debían ser tratados en la mesa de partidos. Los independentistas sostienen que ese papel les permitía plantear la "autodeterminación" o el "fin de la represión", tal como llevaban semanas exigiendo, aunque reconocen que se trataba de meras propuestas de debate. Ese documento previo quedó invalidado por una nueva oferta, mucho más escueta, que les hicieron llegar el jueves, donde ya se eliminaban los temas y el esquema de trabajo. En la Generalitat cunde la idea de que el Gobierno ha dejado en vía muerta la negociación para desactivar la manifestación del domingo en Madrid, pero que aún hay opciones de que se vuelva a negociar entre el lunes y el miércoles".

Portada de El Mundo de este sábado 9 de febrero

Portada de El Mundo de este sábado 9 de febrero

El independentismo es lo que tiene, un optimismo patológico y esa idea recurrente de que se puede proclamar una república y negociar al tiempo cualquier otra cosa con los gobernantes del país del que en sus mundos de yupi se acaban de independizar. Les gusta jugar, probar, estirar la goma y si se rompe, pues coger otra. El rigor y la seriedad no son lo suyo

El caso es que el tamaño del desaguisado se podrá constatar mañana en una manifestación a la que acudirá Manuel Valls, que es entrevistado en El Mundo por Germán González y Alex Sàlmon y hace algunas aclaraciones respecto a la variada concurrencia de la cita:



-"Usted ha mostrado otras veces su rechazo a Vox y el domingo se manifestará junto a ellos. 



-Apuesto más que nunca por la transversalidad por encima de las siglas de los partidos políticos. Por eso creo que todos los constitucionalistas de todos los ámbitos políticos y, por supuesto, los progresistas deberían apoyar esa manifestación. Aquí está en juego algo que va más allá de las trincheras de los partidos. Yo he sido muy claro sobre Vox: Nunca pactaré con los populistas de derecha o izquierda, con extremos y separatistas. Pero no pactar con Vox no significa caer en el error enorme de darles el poder absoluto de decidir qué es o no aceptable en la política española. Los constitucionalistas tenemos que decidir sobre nuestras posiciones sin pensar en otros".



También se aborda en la pieza el comienzo del juicio:



-"¿En Cataluña hubo un golpe de Estado o un golpe a la legalidad?



-Fue un golpe de Estado y un golpe a la legalidad. Si se repasa la Historia de España del siglo XX se asocia el golpe de Estado con una actuación militar. Estamos en una democracia que no ha sido fácil, hasta hace poco se vivía bajo el terrorismo de ETA. Pero violar la legalidad, la Constitución, el Estatut, convocar una consulta ilegal con todas las consecuencias es un golpe de Estado. Y Pedro Sánchez cuando no era presidente del Gobierno tenía claro que se trataba de un delito de rebelión".



Más noticias. Una maquinista ha muerto en un choque de trenes de Rodalies a la altura del antiguo apeadero de Gastellgalí. El consejero Calvet le echa la culpa al Estado. Otro consejero, Miquel Buch, de Interior, se las tuvo tiesas ayer con los bomberos de Martorell. De La República: "'Avui, el nostre conseller Miquel Buch no ha encaixat gens bé que els bombers de guàrdia de Martorell no li donessin la mà en la salutació. S’ha enfadat i els ha etzibat que ‘es mereixia respecte, ja que era ell qui paga les nòmines dels bombers’ i ha marxat…”. Ho expliquen des de l’Assemblea de Bombers de Catalunya, en un fil a Twitter on han denunciat les males condicions laborals del col·lectiu". Aquí el hilo con esa curiosidad de que es Buch quien paga a los bomberos. Hasta ahora todo el mundo se pensaba que cobraban de los presupuestos públicos.