Habiendo alcanzado Ada Colau la alcaldía de Barcelona, no es descartable que Jordi Graupera le suceda. El sector letraherido del nacionalismo quiere cerrar el proceso y abrir su proceso. Las gilipolleces de la plana mayor de la asonada, ese terrible día después en el que las estructuras de Estado largamente pregonadas apenas daban para que un par de mossos escondieran a Puigdemont en un maletero, todas esas vaciladas sin tener con qué aguantar el órdago, la republiqueta de fireta de Marta Rovira y las damas de la liga cupera, enerva a los nacionalistas pata negra de la tercera generación, los chicos que comían de la mano de Prenafeta en el Via Veneto, el club de la Ramon Llull. Ellos, claro, lo habrían hecho mejor y reclaman su turno.



Graupera y los grauperos ya se han recuperado del traspiés del Ateneu y quieren mandar. Ansían enterrar de una vez por todas el periodo de Mas a Puigdemont y restaurar la figura del abuelo Pujol. Van sobrados y creen llegado el momento. Pretenden crear el partido único del independentismo, un solo candidato para las próximas municipales en Barcelona y reiniciar la reconquista desde el cap i casal. De momento cuentan con el decidido concurso de El Nacional de Antich y Colomines. 



El campeón universitario de oratoria de 2005, Graupera, dio ayer dos pases de su conferencia municipal. Los tópicos habituales quedan reflejados en la crónica en el antedicho medio: "La ciudad de Barcelona se encuentra en un cruce de caminos único", ha asegurado Graupera, que ha reivindicado el papel de las ciudades frente a los Estado: "Es la batalla de nuestro tiempo. O más democracia y ciudades, o más autoritarismo y más Estados. Una Europa que se parezca a una Suiza, o una Europa que copie a China". Ha avisado a las élites barcelonesas que "no tienen nada que ganar abandonándose al proyecto de la Europa china".



Extraña combinación. Un vago tufo al maragallismo de la ciudad Estado y sinofobia. Y el caso es que no hay comunidad más positiva, productiva y seria que la china. Quizá sea por eso que topa con el indigenismo. El caso es que Graupera va en serio. Si la palanca gráfica de Colau para conquistar la ciudad fue su presencia en centenares de desahucios, la del quién sabe si próximo alcalde podría ser la de sus pataletas en la calle Marina el 1-O. En Ok Diario recuperan el vídeo, del que se pueden extraer dramáticos planos del luchador republicano reptando por el asfalto. Gallina de piel.



Entre tanto, Junts per Catalunya y ERC siguen con sus cosas de la investidura. Hoy toca el número de la barba solemne abriendo una nueva ronda de contactos. Todo el mundo mira a Turull, aunque Eduard Pujol intoxicaba ayer que eso habría que verlo. La CUP está por la abstención, así que lo mismo no les queda más remedio a Puigdemont y Comín que renunciar al sueldo de diputado.



En el plano judicial destaca el cambio de criterio del fiscal general y la petición de libertad bajo fianza para Forn. En cambio, mantiene la de prisión para el caído Sànchez.



La digestión del fracaso procesista es lenta. Antoni Puigverd trata en su columna de aclarar lo sucedido y todo le lleva al mismo culpable. España, la negra España. España tiene la culpa y si algo hizo mal el catalanismo fue por contagio de lo hispánico. Escribe Puigverd: "El conflicto catalán tiene muchas causas, pero una de ellas es esta obsesión por aplastar a los disidentes con el poder del Estado (por fortuna, el poder ahora es judicial, no militar). Los disidentes catalanes se comportaron a la española en el tristísimo pleno del 6 y 7 de septiembre en el Parlament. Allí se impuso con parcialidad absoluta una parte de Catalunya sobre la otra. Y a continuación el absolutismo cambió de bando con la dolorosa violencia policial del 1-O. La extremosa severidad judicial ha llevado a la cárcel a unos líderes que quizás debían ser inhabilitados, pero de ninguna manera encarcelados como perros rabiosos, acusados de violencia, cuando es público y notorio que, más allá de los errores cometidos, los independentistas siempre han sido pacifistas".



Facebook. La fuga de datos con taimados fines políticos acorrala a la cosa esa de Zuckerberg. Trump también está en el ajo del escándalo de la consultora Cambridge Analytica. Hablamos de cincuenta millones de perfiles y cincuenta mil millones de batacazo bursátil, según la información de El Confidencial: "Facebook está viviendo su momento más delicado de los últimos años. Tras la revelación el pasado fin de semana del escándalo de la consultora Cambridge Analytica, que robó 50 millones de perfiles a la red social para empujar a Trump a conquistar la Casa Blanca, la crisis que vive no ha hecho más que agravarse. La compañía se desploma en Bolsa (vale ahora mismo casi 50.000 millones de dólares menos respecto al pasado viernes, su capitalización de mercado más baja en casi un año), ha reubicado y cambiado la responsabilidad a su jefe de seguridad, Alex Stamos, y sus exempleados han comenzado a airear los trapos sucios. En mitad de toda esta debacle, políticos en EEUU y Europa ya están exigiendo explicaciones a Mark Zuckerberg. Él sigue sin aparecer".



21 de marzo, santoral: Endeo, Nicolás de Flüe y Serapión el Escolástico.