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Entrada de la escuela Turó del Drac, en Canet de Mar (Barcelona), donde se ha flexibilizado la inmersión; Fiscalía investiga el linchamiento a una familia / EP

Los votantes independentistas avalan flexibilizar la inmersión

Una encuesta desvela que los simpatizantes de ERC, JxCat, CUP y comuns rechazan la educación en una sola lengua y defienden un porcentaje de castellano de entre el 19% y el 23%

6 min

No es lo mismo preguntar a un ciudadano sobre la inmersión que sobre las lenguas en las que deberían impartirse las asignaturas en el sistema educativo catalán. Una encuesta indaga por primera vez sobre esos deseos. Sin apriorismos. Y el resultado demuestra que la mayoría de los catalanes rechazan la enseñanza monolingüe. Incluidos los votantes de ERC, Junts per Catalunya (JxCat), CUP y En Comú Podem. Los mismos que han cerrado filas con la inmersión.

encuesta idiomas
Encuesta sobre los porcentajes de lenguas en el sistema educativo, según las simpatías políticas / ARIAS MALDONADO-OLIVAS OSUNA

La encuesta de los investigadores, en proceso de procesamiento de datos --algo que, según sus autores, puede tardar meses--, se basa en una muestra de 1.500 personas hecha en Cataluña entre el 5 y el 25 de octubre. Forma parte de un proyecto más amplio, Democracia y actitudes populistas en Andalucía: un análisis comparado multidisciplinar, coordinado por el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga Manuel Arias Maldonado y el investigador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la London School of Economics and Political Science (LSE) José Javier Olivas Osuna. “Aunque no hay una distribución heterogénea, los resultados apuntan que no existe un apoyo social a toda la educación en una sola lengua”, explica a Olivas Osuna a Crónica Global.

Así, la mayoría de los entrevistados manifiestan su preferencia por el 47% de las horas lectivas en catalán, el 26% en español, el 19% en inglés, y el 8% en otras lenguas. De hecho, solo 20 personas manifestaron que querían la enseñanza exclusivamente en catalán y seis, los que únicamente en castellano.

Simpatías políticas

Más sorprendentes son los resultados en función de las simpatías políticas. Porque esa opción por el multilingüismo también se detecta en los votantes de ERC, Junts per Catalunya, CUP y comuns. Como se sabe, estas formaciones defienden la inmersión, rechazan las sentencias judiciales que ordenan impartir un 25% de horas lectivas en castellano --acaban de votar una moción en el Parlament en ese sentido-- y apoyan la manifestación que se celebrará mañana sábado en defensa de la escuela en catalán.

Sin embargo, la encuesta desvela que los votantes de estas formaciones independentistas y de los comunes apoyan el multilingüismo escolar. Los votantes de ERC apuestan por un 55% de catalán, un 21% de castellano, un 18% de inglés y un 6% en otros idiomas. Por su parte, los simpatizantes de Junts reparten sus preferencias en un 57% de catalán, un 20% de castellano, un 17% en inglés y un 6% en otra lengua.

Las respuestas de los votantes de la CUP son muy similares a las de los neoconvergentes, 57%, 19%, 17% y 7%, respectivamente. En el caso de los comunes, las respuestas dan preferencia al catalán (50%), castellano (23%), inglés (21%) y otra lengua (7%). Los votantes de PP, Ciudadanos y Vox dan prioridad al castellano (37%, 41% y 40%, respectivamente), aunque también apuestan por el catalán y una tercera y cuarta lengua. Los simpatizantes del PSC declaran preferir un porcentaje del 40% en catalán, un 31% en castellano, un 20% en inglés y un 9% en otra lengua)

Inmersión 'versus' deseo

“La encuesta forma parte de un estudio más amplio que nos permitió comparar Andalucía y Cataluña. Versa sobre la comprensión de los entrevistados sobre la sociedad, la política, las instituciones. En el caso de la lengua, ni el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat ni el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dependiente del Gobierno han abordado los porcentajes lingüísticos en la educación que prefieren los catalanes. Si preguntas por la inmersión, las respuestas estarán condicionadas por la visión negativa o positiva que se tiene al respecto, porque suscita debates muy pasionales. Otra cosa es el deseo”, explica Olivas Osuna.

Los investigadores son conscientes de la polémica que estos días se vive en Cataluña --de ahí su artículo de opinión en El País--, tras la resolución del Tribunal Supremo, que obliga a elevar las horas de castellano en las aulas y que ha puesto en el punto de mira mediático y político a una familia de Canet de Mar (Barcelona). “Nosotros no hacemos valoraciones, solo podemos concluir que los resultados desvelan que la exclusión del castellano surgido en el debate político no tiene sustrato a nivel ciudadano. Hemos preguntado sobre deseos. Y quizá no haya medios para cumplirlos, pero es necesario preguntar a los ciudadanos y los pedagogos. Nunca se ha preguntado a la gente si está de acuerdo con más castellano o más inglés en la escuela”, afirma el académico.