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El presidente Quim Torra y el consejero de Economía, Pere Aragonés. Imagen del artículo '¿Hay alguien ahí?' / EFE

Torra 'pasa' de ERC en todas sus decisiones

El departamento de Presidencia organiza los actos de la Diada sin consultar a los republicanos, que tampoco saben cómo desmarcarse

04.09.2019 00:00 h.
6 min

Fiel a Carles Puigdemont. Hasta el último momento. Decidido a dejar en la estacada a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). El presidente de la Generalitat, Quim Torra, toma decisiones al margen de los de Oriol Junqueras, en una muestra de que la guerra interna en el seno del Ejecutivo catalán es total y de que los actos unitarios o las apelaciones a mostrar una única voz son pura retórica. La última decisión de Torra ha causado una enorme perplejidad en ERC. Su última acción ha sido la organización del acto institucional de la Diada, con el lema de Tornarem ("Volveremos").

Torra cuenta con un peón excepcional: la consejera de Presidencia, Meritxell Budó, que ejecuta las órdenes que, en realidad, llegan desde Waterloo. Como una cadena de mando, el organigrama funciona a la perfección Se trata de anular la estrategia de ERC con dos maniobras: buscar la unidad del independentismo, sabiendo que los republicanos desean marcar un camino diferente, que deje de una vez la vía unilateral hacia la independencia; y frustrar la posibilidad de convocar elecciones.

¿Quién "huyó" de España?

El acto institucional, que tendrá lugar el día previo a la Diada en la plaza de Sant Jaume, contará con el apoyo del Govern y del Parlament, sin que lo haya decidido ninguno de los órganos colegiados, ni en el Ejecutivo ni por parte de la Mesa de la Cámara parlamentaria. La idea de Tornarem lleva a diferentes interpretaciones. Según fuentes de ERC, es una referencia a “volver a huir”, o “volver a tomar las mismas decisiones” de octubre de 2017, que provocaron la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Con la primera idea se lanza la pulla que continúa dividiendo al mundo independentista: Puigdemont huyó de España, y se encuentra en Bruselas, mientras que Oriol Junqueras sigue en prisión y puede ser condenado a una pena de cárcel. Con la segunda, ERC tiene más problemas, porque influyó en la decisión de Puigdemont de no convocar elecciones en octubre de 2017. Si hubiera apoyado ir a las urnas, a pesar de las tensiones internas que hubieran aflorado, ni se habría aplicado el 155 ni habría políticos independentistas en la cárcel. Eso, sin embargo, ya es cosa del pasado.

Un pueblo "en pie"

Lo que importa, para ERC, es que el control en el Govern lo han tomado Torra, Budó y los arietes de Puigdemont, como Josep Costa, vicepresidente del Parlament. Costa y Budó, precisamente, presentaron los actos de la Diada con la idea de “reivindicar la resistencia colectiva y la libertad de presos políticos y exiliados”. La retórica ya no tiene nada que ver con lo que sostiene ERC. “Seguimos en pie pese a la derrota de 1714, porque tenemos esperanza en la capacidad de respuesta del pueblo catalán, en un mañana sin presos políticos ni exiliados”, aseguró la consejera de Presidencia.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra / EFE
El presidente de la Generalitat, Quim Torra / EFE

Esa ha sido la última gota en un vaso muy lleno de decisiones unilaterales por parte de Torra y de los hombres y mujeres de Puigdemont. ERC espera su momento, con el riesgo de que no llegue tan a corto plazo como cree. Porque lo que le recuerda cada día Torra a Pere Aragonès, el vicepresidente del Govern, consejero de Economía y hombre fuerte de ERC, es que no hay otro dirigente que él mismo con la capacidad de convocar elecciones.

Albert Batet, "el jefe"

¿Qué ocurre entonces? Que los republicanos son rehenes de una estrategia pensada, pero con muchos flecos y sin capacidad de ejecutarla. ERC está en manos de Torra, que buscará un último choque con el Estado. Será este jueves, en Madrid, cuando el presidente catalán ofrecerá su idea de la “confrontación democrática” con España, en un intento de provocar el esperado “momento”, que sólo podrá llegar cuando se conozca la sentencia del Tribunal Supremo sobre los dirigentes independentistas.

Eso llegará a mediados de octubre. Será entonces cuando Torra y la dirección de Junts per Catalunya --Puigdemont ha nombrado a Albert Batet como presidente parlamentario de la formación, el nuevo "jefe en el Parlament"-- forzarán la “resistencia democrática”, buscando grandes movilizaciones en la calle.

Mientras, ERC espera una grieta, una oportunidad, que sólo podría llegar con los presupuestos para 2020. Y quien los negocia es Pere Aragonès. La idea de los republicanos es que se deberían convocar elecciones si es imposible --por la falta de socios-- aprobar unas nuevas cuentas de la Generalitat para el próximo año.

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