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Quim Torra saluda a un jefe de los Mossos d'Esquadra a su llegada al Parlament / EFE

Torra fracasa en su intento de utilizar la 'represión policial' contra Sánchez

El Gobierno aguanta la presión de PP y Cs y deja que los independentistas se cuezan en sus guerras fraticidas; Buch para los golpes de ERC dirigidos al 'president' pero ¿hasta cuándo?

20.10.2019 00:00 h.
6 min

El enemigo exterior, léase el Estado español, ha sido el recurso más utilizado por el nacionalismo catalán para desviar la atención de otros problemas más acuciantes. Quim Torra ha recurrido de nuevo a esa estrategia en un intento desesperado de visualizar un liderazgo independentista que nunca tuvo.

En esta ocasión, el presidente catalán culpó del grave conflicto que se vive en las calles catalanas a la “represión de la Policía Nacional”. En esos términos se expresó ayer, en una comparecencia solemne en el Palau de la Generalitat, tras permanecer mudo durante toda la jornada del viernes, la más violenta de las vividas esta semana tras la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo​ sobre el procés.

De nuevo se queda solo

Los reproches, como es obvio, iban dirigidos al presidente en funciones, Pedro Sánchez, pero cayeron en saco roto. Solo desde el cuartel general de los fugados en Waterloo, con Carles Puigdemont al frente, secundaron esa estrategia de lavarse las manos ante la anarquía que campa a sus anchas y hablar, de nuevo, de autodeterminación. ERC, socia de Torra en el Govern, es la que ahora pasa a la acción --los republicanos todavía se están riendo de la carta indignada de Torra a Sánchez-- y se apuntó a la manifestación de la CUP donde se pidió la dimisión del consejero de Interior, Miquel Buch por las cargas policiales.

Miquel Buch, consejero catalán de Interior, en una comparecencia pública anterior / EFE
Miquel Buch, consejero catalán de Interior, en una comparecencia pública anterior / EFE

Incluso el vicepresidente Pere Aragonès se sumó junto a sus compañeros de ERC a esa tesis, según la cual, a Buch se le ha ido de las manos el control de la seguridad en las manifestaciones. Pero todo eso forma parte de la guerra fraticida que mantienen los socios de gobierno y que, según fuentes soberanistas, podría asistir la semana próxima a la batalla definitiva, con un redoble de exigencia de dimisión de Torra.

En paralelo, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, reprochaba al president que no condenara la violencia. "Ni porras ni barricadas", era el lema con el que Rufián y un grupo de entidades se presentaron en la manifestación de la CUP. Les dijeron de todo, sobre todo botifler (traidor). Se veía venir. Así están los ánimos entre secesionistas.

Pulso mediático

Buch jugó al gato y al ratón con el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, en lo que se refiere a la presencia mediática. Si Torra fue a remolque de Sánchez el pasado jueves, ayer lo hizo el consejero catalán respecto a Marlaska. No hubo comparecencia conjunta. El Gobierno socialista en funciones no se lo puede permitir antes de las elecciones del 10N, pues tanto PP como Ciudadanos están al acecho. Tampoco el mandatario independentista, que un día dice que es imposible dialogar con el Estado y al otro, insiste en hacerlo sin condiciones.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto a la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, y el director gerente del grupo Quirón, Xavi Mate / CG
Fernando Grande-Marlaska, junto a la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, y el director gerente del grupo Quirón, Xavi Mate, antes de visitar a los policías heridos / CG

PP y Cs tambièn salieron ayer a la calle. Literalmente –liderados respectivamente por Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas-- para exigir a Sánchez que intervenga ya los Mossos d’Esquadra. Pero, según explican fuentes socialistas, el líder del PSOE ha dado órdenes de mantener un perfil bajo en materia de confrontación con los independentistas. No quieren provocar ni magnificar lo que está ocurriendo en Cataluña.

Un operativo "impecable"

Tanto Sánchez como Marlaska han dejado muy claro que una cosa es el movimiento secesionista y otra, el grupo de radicales –antisistema entrenados en técnicas de guerrilla, con experiencia en otras revueltas y bien organizados-- que han tomado las calles durante esta semana con la excusa de las condenas del 1-O. Y, sobre todo, ha subrayado que son los Mossos d’Esquadra quienes dirigen un operativo "impecable" en el que participan Policía Nacional y Guardia Civil. Un operativo que el propio Buch, pero sobre todo el ministro, han valorado muy positivamente.

Dicho de otra manera, Marlaska tomó el mando mediático –visita a los policías heridos, al centro de coordinación CECOR, encuentro con Buch—y replicó al Torra que “ha habido proporcionalidad” en las cargas policiales, pero supo dar protagonismo a los Mossos.

La semana horribilis de Torra, que el pasado jueves sufrió un revolcón parlamentario al quedarse solo con su propuesta de referéndum de autodeterminación en esta legislatura, no parece haber terminado.