Oriol Junqueras, exvicepresidente del Govern, en una imagen de archivo / EFE

Oriol Junqueras, exvicepresidente del Govern, en una imagen de archivo / EFE

Política

Presión de Junqueras y Mas para que Puigdemont no fuerce elecciones

El líder de Esquerra irrumpe en el debate, con una carta en la que reclama “un proyecto inclusivo e integrador” y que no se haga un regalo al 155

14 abril, 2018 18:11

Presiones desde distintos ángulos. Ni Esquerra Republicana ni el PDeCAT quieren unas nuevas elecciones, aunque todos sus dirigentes son conscientes de que todo depende en estos momentos de Carles Puigdemont. Quien más lo sufre es Oriol Junqueras, que se encuentra en prisión, y que, por unos 10.000 votos, el 21D se quedó por detrás del expresident, rompiendo toda la estrategia que se había diseñado. Ahora, Junqueras, desde la cárcel, ha enviado una carta en la que señala con contundencia que se debería evitar la convocatoria de unas nuevas elecciones, y que la apuesta del independentismo debe pasar por un proyecto “integrador e inclusivo”.

Junqueras lo intenta, y también Artur Mas, que ha visitado a Puigdemont en Berlín. Según las fuentes consultadas, Mas no ha arrancado ningún nombre como sustituto del expresidente. La entrevista, que duró dos horas, sirvió para analizar su propia situación jurídica, pendiente de la extradición de la justicia alemana, pero no sirvió para que Mas tuviera la seguridad de que Puigdemont renuncia por completo a forzar unas nuevas elecciones. No salió ningún nombre posible, según fuentes conocedoras del encuentro.

Tejer complicidades

El líder de Esquerra también presiona. Y puede que no se den más pasos en falso. “Cada paso que nos desconecta de la centralidad es un paso atrás”, señala en la misiva. Ese paso atrás lo identifica con alguna acción que “impida la formación de un Govern”, y va más allá: “Si eso no lo entendemos, si no superamos ese impasse, habremos convertido la victoria del 21-D en un regalo al 155”.

La voluntad de los republicanos es inequívoca y todo dependerá ahora de Puigdemont, que tiene a un puñado de diputados al lado, que, precisamente, no deben obediencia a ningún partido, porque fueron cooptados por el expresidente de forma directa. En la misma carta, Junqueras insiste en que el objetivo debe ser ensanchar las bases del independentismo, y “tejer complicidades, superando la política de bloques”.

Actos estériles

La advertencia de Junqueras no puede ser más clara, al pedir paciencia, y buscar una estrategia de “suma”. “Gesticular, jugar a corto plazo, el ruido vacío y hacer brindis” acaban siendo, a su juicio, “actos estériles y contraproducentes”.

Este mismo sábado, sin embargo, el presidente del Parlament y dirigente de Esquerra, Roger Torrent, ha querido ofrecer una cara más firme en la defensa del independentismo con la idea de que su partido se lo jugará todo por la defensa de la República. Pero el mensaje de los republicanos es cada vez más claro, sin que, todavía, se haya traducido en una decisión que pase por una ruptura con Junts per Catalunya. Todo depende, ahora, de Puigdemont.