Menú Buscar
El presidente del Parlament, Roger Torrent , ha convocado un pleno que no tomará ninguna decisión/ CG

El pleno del miércoles en el Parlament, una sesión para perder el tiempo

El presidente Torrent convoca una jornada para decir que Puigdemont puede ser investido, pero sin votar la investidura

3 min

Un anuncio, la votación de resoluciones y poco más. Una pérdida de tiempo. El independentismo necesita más gestos, mientras espera las decisiones que se puedan tomar en Alemania. No puede ni quiere hacer otra cosa. La figura de Carles Puigdemont vuelve ser la agarradera del bloque independentista, y se juega con su posible investidura. Y eso se hará este miércoles en el Parlament, con un pleno que ha convocado el presidente de la Cámara, Roger Torrent.

El pleno quiere reivindicar la figura de Puigdemont y defender “su derecho” a ser investido president, y también reivindicar “los derechos políticos” de los dirigentes presos.

Derechos políticos

Para ello, los grupos de Junts per Catalunya, Esquerra y la CUP han presentado dos propuestas de resolución con el propósito de que el Parlament exija la liberación de los políticos presos y adopte “todas las medidas necesarias para garantizar” los derechos políticos y de investidura de los tres candidatos que se han presentado hasta ahora: el propio Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull.     

La idea es que esas propuestas se defiendan y se voten en bloque, según el deseo de los partidos independentistas. Las otras iniciativas, presentadas por la oposición, se podrán votar por separado. Entre ellas, una resolución del PSC a favor del diálogo y del cumplimiento de la ley, mientras que el grupo de los comuns también pide “diálogo” y “denunciar la prisión preventiva”.

La suerte de Puigdemont

Pero se trata de un pleno de cara a la galería. Junts per Catalunya y ERC ya tienen una mayoría parlamentaria para poder investir a Puigdemont, porque la CUP apoya esa opción. Otra cosa es que se quiera vulnerar la ley, y la Mesa del Parlament traspase otra vez la línea con la tramitación de la reforma de la ley de Presidencia, para poder investir a un presidente por vía telemática. Y eso, por ahora, no quiere hacerlo Roger Torrent.

El independentismo gana tiempo --el reloj corre y quedan menos de 60 días para que finalice el plazo de una investidura, con lo que se convocarían unas nuevas elecciones— a la espera sólo de que Alemania decida la suerte de Puigdemont.