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Jéssica Albiach (i) y Pere Aragonès (d) se reunirán en los próximos días para explorar un acuerdo tras el escollo en las negociaciones independentistas  / EUROPA PRESS

Los partidos independentistas miden su liderazgo ante la militancia tras el 'golpe' de Aragonès

A diferencia de Esquerra, JxCat controla menos a sus bases, que tienen la última palabra sobre la cesión de diputados; la CUP no descarta una nueva consulta sobre entrar en el Govern

6 min

Pocos han olvidado el extraño empate que, con motivo de la investidura de Artur Mas, se produjo en 2015 en la votación de las bases de la CUP. Un empate a 1.515 sobre apoyar o no al convergente como nuevo presidente de la Generalitat que obligó a los antisistema a pronunciarse en una segunda ronda. Finalmente, Mas fue rechazado y, casi al filo de la repetición electoral, fue Carles Puigdemont el elegido.

La anécdota demuestra la importancia del plácet de la militancia a las decisiones de sus direcciones. La vocación asamblearia de los partidos, así como las primarias para elegir candidato, juegan malas pasadas. Junts per Catalunya (JxCat) ya sufrió algún sobresalto en la designación de las listas electorales para el 14 de febrero, ya que se colaron en las mismas candidatos procedentes del activismo más radical.

Las bases de JxCat, más duras

Ahora, la ejecutiva neoconvergente pone a prueba su liderazgo al someter a las bases su propuesta de ceder los votos de cuatro diputados a ERC si Pere Aragonès logra un acuerdo de investidura con la CUP y En Comú Podem. La palabra dada por el secretario general del partido, Jordi Sànchez, está en juego. Lo advirtió ayer la vicepresidenta Elsa Artadi. El apoyo de JxCat “no será gratis”, dijo, pues se deberá poner sobre la mesa, al igual que sucedió con la CUP, para que los neoconvergentes lo sometan eventualmente a criterio de su militancia.

Una militancia donde el histórico odio que se profesan ERC y JxCat es más evidente. De ahí que Sànchez pueda ver desautorizada su promesa de cesión de votos a los republicanos. Previamente fue él quien afeó a los duros del partido que coquetearan con la repetición electoral, en alusión a dirigentes como Laura Borràs, Joan Canadell o Josep Costa quienes, a su vez, tienen un importante predicamento en las bases de su partido. Contemporizar con el “diálogo” de ERC es contrario a la confrontación con el Estado que reclaman esos sectores e impone la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

El sueño de la alianza de izquierdas soberanista

Esquerra también ha abierto el proceso de consultas a su militancia. También es un partido asambleario, pero en este caso, el giro de guión de Aragonès es el revulsivo que necesitaban esas bases ante el callejón sin salida en el que se había metido ERC. Si la jugada de su candidato, arriesgada puesto que todavía no tiene atado el apoyo de los comunes --ambos partidos se reunirán esta semana--, sale bien, el partido de Oriol Junqueras tendrá la presidencia de la Generalitat por primera vez en 40 años sin el lastre de JxCat.

Fuentes republicanas aseguran que prescindir de los neoconvergentes y cerrar un acuerdo de izquierdas era uno de los objetivos marcados desde el 14F. De ahí que la CUP se convirtiera en su socio prioritario. Y, sorprendentemente y a diferencia de etapas anteriores, los antisistema no han fijado fechas límite para la independencia ni exigencias unilaterales. Pero romper con JxCat requería tiempo y tacto. Está por ver si ERC se sale con la suya, pero la militancia avala la estrategia.

La CUP, inamovible

El anuncio de Aragonès también ha sorprendido a los antisistema, quienes ayer, a través de Carles Riera, aseguraron que su pacto con ERC es “inamovible” porque la militancia cupaire así lo avaló. Pero el acuerdo no es lo suficientemente contundente para que los antisistema entren en el Govern, sino solo para facilitar la investidura. No obstante, según Riera, si el próximo Govern avanza en cuestiones como la vivienda, más allá de las prohibiciones del Tribunal Constitucional, y se visualizar una "confrotación democrática" con el Estado, entonces la CUP se podría "replantear" a sus bases formar parte del Govern.

De hecho, ERC, CUP y los comunes no han perdido el contacto en los últimos meses. Tal como informó este medio, tras los resultados del 14F hubo otra lectura diferente a la de ese 52% de votos independentistas que ahora, a consecuencia del bloqueo de las negociaciones entre republicanos y neoconvergentes, vuelve a tener vigencia. La de una mayoría de izquierdas soberanistas.

¿Qué puede hacer el PSC?

El encaje de PSC en esa ecuación, la formada por ERC, CUP y En Comú Podem, es muy difícil. Aunque los socialistas catalanes también deberán valorar si les interesa propiciar ese gobierno progresista o arriesgarse a una repetición electoral que, tras los resultados de los comicios madrileños, supondría un riesgo para Pedro Sánchez.

Pero lo cierto es que esa izquierda soberanista no ha dejado de explorar sus complicidades ideológicas, que pasan por economía verde, fiscalidad territorial, descentralización industrial y cláusulas contra las deslocalizaciones. Lo ha hecho a través del Institut Sobiranies, entidad creada en junio de 2020 con la finalidad de “promover el debate, la reflexión, el análisis y la formación, en el amplio campo sociopolítico de la izquierda soberanista catalana”.