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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Jaume Collboni, líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona / EFE

Un pacto independentista: la respuesta de Colau a los socialistas

ERC se postula como el grupo favorito para formar un nuevo gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona si el PSC apoya la aplicación del 155

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La alcaldesa de Barcelona lo dejó claro este mismo viernes, 20 de octubre: podría romper su pacto con los socialistas en el ayuntamiento barcelonés si el PSC apoya la aplicación del artículo 155. Pese a defender el acuerdo que actualmente mantiene con Jaume Collboni —sostiene que hasta ahora ha funcionado bien—, Ada Colau coquetea con la idea de un cambio de socio.

Y dado el panorama actual que se dibuja en el plenario municipal, a la alcaldesa no le queda otra que pactar con los grupos independentistas. A los 11 concejales de Barcelona en Comú les respaldan ahora los 4 del PSC pero, sin ellos, el foco apunta a ERC (5), Ciudadanos (5) —por el número de escaños, no por ideología— y el Grupo Demócrata (9).

Bases independentistas

El pacto menos posible —por no decir imposible— es el de “Ciudadanos en Común”, como lo bautizó el líder republicano, Alfred Bosch, en un Pleno municipal tras conocerse que Colau aprobó —a petición de Cs— la creación de una comisión para investigar irregularidades en materia de urbanismo solo de la época convergente, sin indagar en la socialista.

La líder de la formación naranja en el consistorio, Carina Mejías, apuesta por que sean los republicanos quienes acaben sellando un nuevo pacto. “Colau hace méritos para acercarse a ERC y alinearse, así, con el sector independentista”, sostiene. De esta forma cree que es como la alcaldesa intenta sentar las bases del próximo gobierno tripartito en la Generalitat y de ahí la incomodidad del PSC, “que se está viendo presionado y tiene un gran dilema para posicionarse, o no, con los que pretenden dar un golpe a la democracia”.

ERC, favorita

El propio Bosch, quien parecía estar más cerca que Collboni de compartir gobierno con Colau al inicio del mandato, sería la opción más factible. Un portavoz del partido en el Ayuntamiento de Barcelona ha explicado a este medio que “la alcaldesa hace tiempo que eligió”. Concretamente, en mayo de 2016. Y no fue a ellos.

Se pregunta cómo puede ser que un partido que “se carga el Estado de derecho junto con Ciudadanos esté en una de las principales administraciones catalanas” y, bajo esta tesitura, los dirigentes republicanos se muestran reacios a mantener cualquier tipo de contacto con el gobierno municipal: “Con nosotros que no cuenten”.

Ya lo dijo Alfred Bosch en el ecuador del mandato de Colau: no volverían a tenderle la mano. Otra cosa es la situación actual que vive Cataluña, plagada de momentos excepcionales y días históricos, en los que el concejal haría la vista gorda. “Si hay una opción que vaya más allá…”. En ese caso, donde dije digo, digo Diego. De momento, recuerda que lo que “ayer era una filtración, hoy es una declaración” y lo considera un juego de los comunes, no una realidad.

Estrategia de represión

El exalcalde Xavier Trias, por su parte, reitera que su postura, desde hace semanas, es de profundo rechazo hacia la actitud de los socialistas. Fuentes del grupo municipal del PDeCAT explican: “Entendemos que, hoy, el PSC es cómplice de todo lo que está pasando. Forma parte del núcleo duro y decisorio de la estrategia de represión contra Cataluña”.

A su entender, Colau está gobernando la capital “del país” con alguien que ha pactado con PP y Cs la aplicación del 155, con la intervención de los medios de comunicación públicos catalanes, los Mossos d’Esquadra y la convocatoria de elecciones en enero. “La ruptura del gobierno es una necesidad, por dignidad y respeto democráticos”.

Los convergentes se muestran dispuestos a un consenso con los comunes en propuestas concretas, pero dejan claro que su modelo de ciudad es el antagónico y la alternativa a Ada Colau y Barcelona en Comú.