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Elsa Artadi en la presentación de la campaña municipal de JxC con la imagen de Joaquim Forn en un cartel / EFE

Nunca los segundones fueron tan importantes

Los segundos de las listas en las elecciones municipales de Barcelona cobran la máxima relevancia dado que los líderes pueden tener una suerte muy desigual

6 min

En la política, como en la vida, los número dos nunca tienen una visibilidad tan grande como la de sus líderes. Sus nombres suelen pasar desapercibidos entre el gran público, pese a que en un futuro serán llamados --en un orden natural de las cosas-- a suplantar a sus jefes cuando éstos desaparezcan.

La vida municipal está repleta de ejemplos que ilustran esta realidad. En Barcelona, sin ir más lejos, Joan Clos llegó a ser alcalde después de que Pasqual Maragall lo colocara como su segundo en las listas para las elecciones municipales de 1995.

Líderes municipales ambiciosos

Este año, los candidatos a la alcaldía de Barcelona comparten como denominador común sus elevadas aspiraciones políticas. Las mismas les pueden conducir a abandonar la política municipal en caso de no lograr su principal objetivo: ser investidos como alcaldes. Frente a este escenario, los delfines cobran una especial relevancia política, ya que pueden llegar a liderar sus partidos en la oposición frente a una eventual renuncia de sus jefes.

El caso más paradigmático es el del PDeCAT. Elsa Artadi ocupa el segundo puesto de una lista encabezada por el exconseller Joaquim Forn, actualmente en prisión preventiva y procesado en el Tribunal Supremo en la causa del 1-O. En caso de ser inhabilitado, Artadi pasaría automáticamente a ser la alcaldable de Barcelona.

Elección estratégica

Por otro lado, Manuel Valls ha escogido como número dos a Mari Luz Guilarte de su plataforma Barcelona, capital europea. No se trata de una cuestión baladí, ya que ella representa la cuota de Ciudadanos en la candidatura del exprimer ministro francés. Pese a ser una completa desconocida entre los barceloneses, Guilarte es una mujer de partido, con una larga trayectoria como militante de la formación. Se trata, pues, de una forma de tener el control sobre el grupo municipal en caso de que Valls desaparezca de Sant Jaume ante una derrota en las urnas, como él mismo especuló --aunque luego desmintió-- en una entrevista a principios de octubre.

En lo que se refiere a la actual alcaldesa, Ada Colau, su nombre sonó para ocupar la cartera de Vivienda del Gobierno central en el que caso de que Podemos tuviera algún papel, pero el adelanto electoral del 28A frustró sus planes iniciales. No se descarta, sin embargo, que acabe en otra institución diferente al ayuntamiento si no revalida su mandato municipal. El siguiente en la lista, Joan Subirats, sería el relevo natural de los comunes en el ayuntamiento. En su lugar se había especulado con el nombre del exsocialista Jordi Martí, hecho que generó ciertas suspicacias entre algunos cuadros de BComú. Los mismos querían evitar que el liderazgo del partido pudiera recaer en manos de una persona ajena al núcleo duro de la formación. Con Subirats, en cambio, los comunes respiran aliviados al saber que la esencia inicial permanecerá en caso de perder a Ada Colau.

Estabilidad en el PSC

Por su parte, el PSC se mantiene estable en la política municipal. Por ahora, el liderazgo de Jaume Collboni es incuestionable dentro del partido, hasta tal punto que ha tenido la deferencia de colocar como número dos a Laia Bonet, la que hace cinco años fue su rival política directa al frente del PSC. Ambos se disputaron en 2014 el liderazgo de la formación en unas primarias, donde Bonet salió derrotada. Tras apartarse de la primera línea política durante estos años, ahora vuelve para formar tándem junto a Collboni.

De perfil social y catalanista, Bonet tiene escasas posibilidades de ascender durante esta legislatura dentro de la formación. Sólo una derrota contundente de su partido en las urnas podría cuestionar el liderazgo de Jaume Collboni al frente del PSC.

Incógnitas en ERC y PP

Por lo que respecta a ERC, Ernest Maragall  todavía no ha desvelado ningún nombre de los que le acompañarán en su candidatura. Lo hará el próximo día 30. Una situación similar a la de Josep Bou (PP), que únicamente ha avanzado que ya cuenta con dos empresarios para su lista.

Por último, en el caso de la CUP apenas hay diferencias entre su número uno y dos por Barcelona. Ambos pertenecen o son cercanos a la corriente Endavant, la más radical en el seno de la formación y que domina la lista en la ciudad de Barcelona.