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El expresidente Artur Mas conversa con el presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña / EFE

Mas presiona para reeditar la lista conjunta en plena crisis con ERC

La vieja guardia convergente se encomienda a la ANC a espaldas del PDeCAT, que descarta una nueva coalición, para sobrevivir electoralmente tras un referéndum en la cuerda floja

30.06.2017 00:00 h. Actualizado: 14.05.2019 11:38 h.
3 min

La posibilidad de que el referéndum fracase por “deserciones internas”, tal como apuntó ayer el dirigente de la CUP Quim Arrufat, ha provocado una pugna interna entre los partidos independentistas que no ha hecho más que acrecentar los recelos ideológicos entre ERC y el PDeCAT. Ambos socios de gobierno toman posiciones preelectorales y, como se sabe, las encuestas de intención de voto otorgan a la nueva Convergència una muy mala posición.

En plena crisis entre estas formaciones, aliadas contra-natura, la vieja guardia convergente sigue cavilando la forma en sobrevivir al posreferéndum. Y lo hace a espaldas de los nuevos dirigentes del PDeCAT.

Según ha podido saber Crónica Global, el entorno de Artur Mas ha estrechado sus contactos con la Assemblea Nacional Catalana (ANC) con la esperanza de que esta plataforma social e independentista, responsable de organizar las movilizaciones de la Diada y del apoyo a los dirigentes con causas judiciales, interceda para devolver la paz entre convergentes y republicanos y, sobre todo, explorar la posibilidad de reeditar una nueva lista conjunta.

Puigdemont salva la relación entre el PDeCAT y ERC

ERC descartó hace tiempo esa coalición, consciente, como dicen esos sondeos, de que puede volar sola en las futuras elecciones. Tampoco la nueva Convergència trabaja en ese escenario. Sin embargo, personas afines a Mas y Francesc Homs insisten en la necesidad de reeditar esa lista conjunta. Máxime cuando la CUP amenaza con “reventar” la legislatura si no hay referéndum.

La relación entre convergentes y republicanos solo se sostiene actualmente por el presidente, Carles Puigdemont, quien se muestra fiel a la celebración del referéndum y hace piña con Oriol Junqueras. Pero en el ámbito convergente, hay división. El foco está en la consejería de Gobernación, encargada de los procesos electorales, donde, tal como avanzó este medio, hay altos cargos que han decidido no mover ficha, lo que ha levantado las sospechas de ERC respecto a la posibilidad de que las chapuzas del referéndum sean intencionadas. Algo que el PDeCAT niega y aprovecha para recordar que el máximo responsable del 1-O, tanto en su arquitectura como en su financiación, es el vicepresidente Oriol Junqueras.

Ante la amenaza de que la unidad independentista caiga víctima del juego amigo, antiguos estrategas convergentes, que supuestamente pasaron a la reserva pero no renuncian al mando se encomiendan a la ANC, cuyo presidente, Jordi Sánchez, siempre ha estado muy unido a Artur Mas.