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Oriol Junqueras junto a Carles Puigdemont en una imagen de archivo / EFE

Junqueras plantea combinar una presidencia de la Generalitat simbólica con otra efectiva

El líder de ERC asegura que ser presidente desde la cárcel o desde Bruselas “vendría a ser lo mismo”

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El líder de ERC, Oriol Junqueras, ha defendido este jueves la posibilidad de investir al candidato de JxCat, Carles Puigdemont, y ha añadido que las circunstancias actuales obligan a plantear la posibilidad de combinar una presidencia de la Generalitat "simbólica" con otra efectiva.

En una entrevista respondida desde la cárcel a través de sus abogados, defiende la candidatura de Puigdemont: "La cuestión es si el Parlament puede investir a un diputado electo. Ahí radica un principio democrático elemental".

Bruselas y la cárcel, mismas limitaciones

El republicano añade, sin embargo, que el contexto actual obliga a repensar cómo es la presidencia de la Generalitat, "lo que no quita que las circunstancias puedan obligar o impedir que esa presidencia sea efectiva. Y que se deba combinar una presidencia legítima, aunque simbólica, con una ejecutiva".

Preguntado por si puede ser presidente desde la prisión de Estremera, donde está encarcelado desde el 2 de noviembre de 2017, admite que tiene las mismas dificultades que una presidencia desde Bélgica: "La prisión tiene muchas limitaciones. Vendría a ser lo mismo". Puigdemont sostiene, por el contrario, que desde Estremera es imposible, pero que las nuevas tecnologías sí permiten la presidencia desde Bruselas.

Choque con Puigdemont

Junqueras asegura que ve con respeto las posiciones de Puigdemont, aunque admite que en ocasiones hay puntos de vista distintos, pero evita polémicas y concluye que "hay que poner las luces largas, a menudo las cortas no te dejan ver todo el recorrido ni un horizonte".

El republicano se pronuncia así en plena polémica en Cataluña sobre cómo concretar la investidura de Puigdemont: ERC y JxCat insisten en que el candidato es Puigdemont pese a las advertencias del Estado, pero los republicanos aplazaron el pleno en que debía materializarse por falta de garantías de que una investidura así llegara a ser efectiva.