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Andoni Ortuzar, con Marta Pascal y Artur Mas (PDeCAT) en la ofrenda floral de la Diada de 2017 / EAJ-PNV

Los huérfanos de CDC que votaron al PNV en las europeas

Independentistas moderados y catalanistas añoran un partido nacionalista catalán abocado al pragmatismo y de gestión de gobierno que agrupe a muchas sensibilidades

17.06.2019 00:10 h.
8 min

En las elecciones europeas todo el mundo puede votar a las mismas candidaturas. Los comicios, que se celebraron el 26 de mayo, son los únicos en el Estado que se valen de la circunscripción única. En Cataluña, 3.546 ciudadanos (un 0,1%) que ejercieron su derecho a voto apostaron por la Coalición por Una Europa Solidaria (CEUS), liderado por el PNV y otras formaciones nacionalistas moderadas como Coalición Canaria o Compromiso por Galicia

Muchos de estos discretos votos proceden de nostálgicos del nacionalismo catalán pactista. El peix al cove sigue vivo en la formación vasca, que consiguió sacar adelante un muy ventajoso cupo gracias a la debilidad del gobierno de Mariano Rajoy. De la misma forma, aprobó unos presupuestos muy favorables a Euskadi a un ejecutivo sentenciado de muerte por una moción de censura –la de Pedro Sánchez–, que el partido terminó por apoyar

'Indepe' moderado

Uno de estos peneuvistas en Cataluña es Oriol, un joven de 30 años residente en Barcelona y exvotante de CDC que se define como liberal e independentista, pero que a la vez se muestra crítico con el rumbo del procés catalán. Para él, el PNV significó "un voto de protesta que apela a la responsabilidad" contra una JxCat que representa "el nacionalismo identitario" de Quim Torra, que le genera cierta inquietud y le parece "emocional y populista". 

Como independentista, defiende que Cataluña es un "sujeto político" que tiene derecho a "autodeterminarse", y por eso participó en la convocatoria del 1-O como expresión "de esa voluntad". Eso sí, asegura que ese ejercicio político debería haberse llevado a cabo "con responsabilidad" tras el referéndum unilateral: "Me pareció un grave error que Puigdemont no convocara elecciones y que Junqueras no quisiera apoyarle". 

Sin rumbo

El joven convergente se declara huérfano de partido, y por eso votó a ERC en las generales y a JxCat en las municipales. Entró en CDC sin ser independentista y fue la evolución de todo el tablero político el motivo que le llevó a serlo, aunque eso no le priva de criticar a JxCat por considerar la "independencia como una finalidad", sin un proyecto a largo plazo y sin voluntad de gestionar la autonomía mientras el momento llega. 

Pone en cuestión la transversalidad ideológica de la antigua Convergència: "CDC era de centro-derecha, aunque el eje ideológico de Cataluña está desplazado a la izquierda, pero siempre estaba a la derecha de los partidos de la oposición". Para él, el "exilio" es muy duro, aunque "más lo es la prisión", pero critica que "haya personas dispuestas a sacrificarnos a todos" e insiste en que desde la cárcel y el extranjero es difícil tener una visión clara de la situación. 

Nueva CiU

No todos los que votaron al PNV son independentistas, los hay que echan de menos la filosofía de Convergència i Unió sin ver en su horizonte la necesidad de romper. David Serra tiene 28 años y es de Cabrils (Barcelona), aunque vive en la capital catalana. Nunca había tenido mucho interés en la política, aunque dio el paso y se afilió a Units per Avançar, el partido heredero de la facción no-independentista de Unió Democràtica de Catalunya y que apoyaba el voto para la formación vasca desde Cataluña.

Se siente profundamente catalán, pero no considera que la independencia sea la finalidad última. En su lugar, apuesta por aumentar el autogobierno y blindar competencias relacionadas con la lengua catalana: "He tenido épocas más cercanas a uno y otro lado, y amigos en todas partes". Su receta para resolver el conflicto catalán pasa por el diálogo, y se muestra muy crítico con las "mentiras de los independentistas" y la "dureza" del PP y de Cs. Por ejemplo, rechaza la vulneración de los derechos de los diputados el 6 y 7 de septiembre de 2017, aunque a la vez le pareció "un despropósito"  la operación policial del 1-O

¿Dónde está el voto?

El voto convergente se ha distribuido de forma muy dispersa entre distintas formaciones políticas existentes. El profesor de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya, Ernesto Pascual, asegura –a falta de análisis postelectorales– que el voto de la antigua CDC se dispersó en función de los ejes nacional y social, "aunque una parte se ha quedado en Junts per Catalunya". 

Pascual explica que parte del voto nacionalista se ha redirigido a Esquerra Republicana: "un 33% de los electores convergentes en las generales votó a ERC". En Barcelona, existió la alternativa de votar a Jordi Graupera como "nacionalista y de derechas". Los que priorizan el eje ideológico tienen como referente a Cs, pero también al PSC: "Los socialistas se perciben como una alternativa a un Cs anticatalanista, con un discurso de izquierdas muy al centro o próximo a la derecha". 

Cuanto peor, peor

"Alguien debería hacer una reflexión: cuanto mejor le va al líder [Puigdemont], peor le va al partido", sentencia. El politólogo explica que la gente tiene muy claro el sentido de cada urna: "El voto de las europeas fue el voto protesta, el voto populista que va camino de ser un peronismo. La gente votó por ser él, una persona por encima de las ideologías que puede decir lo que quiera, aunque su partido ha bajado estructuralmente porque no se percibe ninguna política real; el bloqueo de la Generalitat ha hecho mucho daño". 

El trasvase de votos a ERC se ve muy claro. Consiguió 15 diputados en las elecciones generales frente a los 7 de Junts per Catalunya, mientras que en 2011 CiU había cosechado 15 frente a los tres que tenía entonces la formación republicana. Lo mismo pasó en el ayuntamiento de Barcelona: Xavier Trias perdió frente a Ada Colau con 10 concejales, los mismos que tiene ahora Ernest Maragall. La izquierda independentista tenía cinco concejales con Alfred Bosch, los mismos que Elsa Artadi con JxCat.