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Artur Mas (d) en una imagen de archivo previa al juicio junto a Oriol Junqueras (d) y Carles Puigdemont (c) / EFE

Horas bajas en CDC: Mas monta un gabinete de crisis

El expresidente quiere convocar un cónclave antes de fin de año para replantear estrategias, incluida la nueva marca, y abordar las candidaturas de Puigdemont (Generalitat) y Mercè Homs (Barcelona)

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El hundimiento de CDC se ha convertido en una constante en las encuestas de intención de voto. Mientras ERC y la marca catalana de Podemos no paran de crecer, los antiguos convergentes agrupados ahora en torno a la marca PDECat caen en picado. Una marca que incluso comienzan a replantearse, a pesar de que acaban de estrenar logo.

Ante esta situación y la posibilidad de un adelanto electoral, el presidente de PDECat, Artur Mas, ha tomado cartas en el asunto y, según ha podido saber Crónica Global, quiere convocar antes de que finalice el año un cónclave para redefinir estrategias, que podrían incluir nuevas incorporaciones a la ejecutiva de CDC de personas con más experiencia y peso político.

Junqueras gana apoyos

La conversión al independentismo de CDC y el pacto con la CUP han provocado una fuga de apoyos no solo electorales, sino también de determinados poderes económicos que, contra todo pronóstico, se sienten más afines al vicepresidente Oriol Junqueras, debido a su aparente predisposición a abrir un canal de diálogo con el Gobierno español. También se ha producido una sangría de militantes, pues PDECat tiene 12.036 asociados, de los que 9.622 provienen de CDC y 2.414 no habían pertenecido nunca a esta formación.

Asimismo, la división interna que la apuesta secesionista ha generado entre los convergentes comienza a ser muy evidente a nivel gubernamental, con los consejeros Neus Munté, Meritxell Ruiz y Josep Rull a favor del referéndum, mientras que Meritxell Borràs, Jordi Jané, Santi Vila y Jordi Baiget están en contra. Temerosos de que, finalmente, no haya consulta y que eso se traduzca en un nuevo adelante electoral en el que los republicanos parten como favoritos, la nueva convergencia se ve obligada a replantear su estrategia. Incluso la marca recién adoptada, pues según los asesores de Mas, se necesitan al menos tres años para que el término PDECat cuaje. Hay algunos dirigentes que incluso reclaman volver a introducir el término Convergents o Convergència en su nomenclátor.

Cambios en Barcelona

Por otro lado, el partido que lidera Artur Mas considera un lastre la situación existente en el Ayuntamiento de Barcelona, donde la marca CiU persiste --la democristiana Sonia Recasens forma parte del grupo municipal-- al igual que Xavier Trias, que no acaba de oficializar su retirada. Al parecer, CDC descarta que el actual consejero de Cultura, Santi Vila, sea el futuro candidato a la alcaldía y la apuesta ahora es Mercè Homs, hermana del portavoz convergente en el Congreso, Francesc Homs. El grupo municipal quiere que Homs ejerza ya de jefa de la oposición del equipo de gobierno de Ada Colau.

Y aunque Artur Mas haga discursos muy ambiguos respecto a si volverá a ser candidato a la presidencia de la Generalitat –“en circunstancias normales no lo sería”, dijo en una comida con empresarios--, parece que Carles Puigdemont sube enteros y comienza a estar considerado como el único que puede competir en una contienda electoral. Los estrategas más imaginativos del partido quieren administrar muy bien los tempos de esa candidatura, es decir, insistir en que el exalcalde de Girona no quiere ser candidato para dar más excepcionalidad y valor al gesto.