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Pablo Iglesias, con Jaume Asens, a la salida de la reunión con Junqueras en Lledoners / EFE

Fracasa la operación de imagen de Iglesias con Junqueras

El líder republicano insta al Gobierno, en una relación bilateral, a promover algún cambio frente a la Fiscalía para aprobar los presupuestos, dejando a Podemos al margen

20.10.2018 00:00 h.
6 min

Pablo Iglesias es un líder político hábil. Percibió una oportunidad y la ha querido aprovechar. Pero su entrevista con Oriol Junqueras, en la cárcel de Lledoners (Sant Julià de Vilatorrada, Barcelona) no ha fructificado. Se trata de un fracaso en la operación de imagen de Iglesias, que se ha empeñado en otorgarse un papel mediador que ni el Gobierno español ni Esquerra Republicana le reconocen. Todo quedará pendiente de la actitud de Pedro Sánchez, y de si insta o no a la Fiscalía a moverse en la dirección que le indica Junqueras: gestos a favor de los políticos presos por aprobación de los presupuestos.

No es algo menor. Para Pedro Sánchez significaría aprobar las cuentas de 2019 y, por tanto, la posibilidad de agotar la legislatura hasta 2020. ¿Le interesa? ¿A qué precio? La voluntad del Gobierno socialista es preparar el terreno con el independentismo catalán, para encontrar un espacio común, de colaboración, sin traspasar la línea roja que supondría aceptar o permitir un referéndum de autodeterminación. Y sin forzar a la Fiscalía ni al sistema judicial.

Iglesias, con la agenda 'indepe'

Con un rostro serio, pétreo, el diputado republicano, Joan Tardà, dio cuenta de la reunión de Iglesias con Junqueras, por espacio de dos horas. El líder de Podemos también se entrevistó, previamente, con los otros políticos presos, y con los exdirigentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Su propuesta es que Sánchez tome nota de las peticiones de Junqueras y del conjunto del independentismo, que tienen el objetivo de que la Fiscalía rebaje la calificación de los delitos --de rebelión, sedición y malversación-- para poder iniciar una senda de diálogo.

El ex presidente del TC y del TS Pascual Sala

La relación, por tanto, sólo podrá ser bilateral. Iglesias ya ha cumplido el papel que él mismo se ha otorgado, aunque con la complicidad del independentismo. El líder de Podemos, consciente o no, defiende ya la agenda de los independentistas, que pasa por forzar al Gobierno para que inste a la Fiscalía, o, por lo menos, explique públicamente que está más a favor del exmagistrado Pascual Sala que del juez Pablo Llarena. El primero, expresidente del Tribunal Constitucional, del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, ha constatado que, a su juicio, los políticos presos no cometieron ni el delito de rebelión ni el de sedición.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firmaron los presupuestos /EFE

Pascual Sala, ¿una pista?

Sala, considerado en el ámbito judicial como un jurista cercano al PSOE, habría dado una primera pista. Pero el Gobierno ni puede ni quiere, según apuntan fuentes socialistas a Crónica Global, “tomar ningún riesgo que ponga en cuestión la separación de poderes”.

En la reunión de Iglesias con Junqueras también participaron el propio Joan Tardà, y el presidente del grupo parlamentario de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià. En la delegación de Iglesias estuvo un dirigente de los Comuns, Jaume Asens, concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, y la portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Lucía Martín.

Elecciones la vista

Para Esquerra es un triunfo. Tiene a Podemos al lado, a Iglesias como influyente socio de Pedro Sánchez. Pero el Gobierno español mantiene su hoja de ruta, que explica un dirigente socialista: “El diálogo será total, constante, pero sin traspasar ninguna línea roja, en ningún momento”.

Eso, en la práctica, se puede traducir en un rechazo a los presupuestos, en el Congreso, y a la necesaria doble respuesta: o prórroga de las cuentas que aprobó en su momento Mariano Rajoy --Sánchez ve eso muy complicado-- o la convocatoria de elecciones generales.

Dolores Delgado, ministra de Justicia del Gobierno de España

Delgado, a la espera

La reunión de Iglesias con Junqueras giró alrededor de la situación de los políticos presos. También sobre los presupuestos, pero los republicanos ya habían cerrado ese flanco: no se negociará nada si antes no existe algún gesto del Ejecutivo español. Eso se podría esperar --según apuntan fuentes nacionalistas-- en próximos actos de carácter judicial que protagonice la ministra de Justicia, Dolores Delgado.

El Gobierno, sin embargo, juega también sus cartas. El ministro Borrell considera que los partidos independentistas, “finalmente”, apoyarán las cuentas.

Los beneficios de Podemos

El ejecutivo español espera que las propias contradicciones en el campo independentista lleve a Esquerra a votar a favor de los presupuestos --ocho diputados-- y al PDeCAT a la abstención, como mínimo, para poder sacarlos adelante.

Sánchez es consciente de la presión que ejercerán los partidos del centro-derecha, el PP y Ciudadanos, que ya han lanzado un mensaje unívoco: un gobierno que acepta la agenda independentista. Quien sí lo ha hecho, con convicción, ha sido Pablo Iglesias, a la espera de si estos gestos pueden beneficiar o no a Podemos, más allá de los resultados que obtenga en Cataluña.