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La consejera de Cultura del Govern de la Generalitat, Mariàngela Vilallonga/ EUROPA PRESS

La consejera Vilallonga justifica su apelación a la "raza catalana"

La dirigente de JxCat reconoce que la expresión es "anacrónica" y "un arcaismo" e intenta vaciarla de contenido comparándola con otras similares

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La consejera de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Mariàngela Vilallonga, ha tratado de relativizar sus apelaciones a la "raza catalana" pronunciadas en un reciente encuentro sardanista en Barcelona y en su libro Els arbres ("Los árboles"), publicado en 1986. La dirigente de JxCat ha reconocido este jueves que dicha expresión es "anacrónica" y un "arcaísmo" en pleno siglo XXI, aunque ha justificado su uso aduciendo que se trata de una "metáfora" y vaciándola de contenido, comparándola con otras como "raza de mujeres atrevidas" o "raza de hombres audaces".

Vilallonga ha respondido de este modo a las preguntas que le ha formulado en el Parlament la diputada de Ciudadanos Sonia Sierra. Esta última ha reprochado a la consejera el apoyo de la Generalitat a la campaña No em canvïis la llengua ("No me cambies la lengua"), que insta a los catalanohablantes a no cambiar de idioma en función del "acento o las características físicas" de su interlocutor.

En este sentido, Sierra ha lamentado que Vilallonga no se haya desmarcado de las polémicas declaraciones de la alcaldesa de Vic, Anna Erra, que el miércoles, también en sede parlamentaria, pidió dirigirse en catalán a quien parezca que no lo hable y acabar con la costumbre "de hablar en castellano con cualquier persona que, por su aspecto físico o su nombre, no parezca catalana".

"Ustedes no se reprimen porque de verdad creen que existe una raza catalana, igual que Oriol Junqueras cree que el ADN catalán es diferente del de los españoles", ha sostenido Sierra, que a tenor de dichas palabras ha preguntado a la consejera qué características físicas tienen, a su modo de ver, los catalanes autóctonos.

Durante su intervención, Vilallonga ha respondido que "la lengua catalana es la lengua propia de Cataluña" y que al tener, según ella, "una mala salud de hierro", necesita "todas las atenciones". Algo que atribuye al hecho de que "como Cataluña no tiene un Estado propio, la lengua catalana que le es propia compite con las lenguas de los dos potentes Estados con los cuales vive", en alusión a España y Francia, además de Andorra. "La obligación del Gobierno de la Generalitat es proteger y favorecer el uso de la lengua catalana", ha subrayado.

"¡Qué suerte, que tengo otra lectora!"

Vilallonga, asimismo, ha intentado relativizar, sin retirarla, su afirmación de que "la sardana es el verdadero ritual de nuestra raza", publicada en su libro Els Arbres. La consejera ha empezado lamentando que en sus páginas no se dice "literalmente esto" --algo que, paradójicamente, ha acabado admitiendo--, y ha recriminado a Sierra que "usted no ha tenido el libro en sus manos y lo dice por terceros".

La consejera ha continuado, de este modo, su intento de justificación: "El árbol del que hablaba [en el libro] era la morera, usted eso no lo sabía. ¿Lo sabía? ¡Qué suerte, que tengo otra lectora! Ya decía yo que las lecturas en mi academia.edu subían. Pues bien, las moreras eran las moreras de la plaza de mi pueblo, allí es donde yo bailaba sardanas cuando era pequeña. Y, ciertamente, si hubiera sido griega, hubiera bailado sirtaki, y hubiera dicho exactamente lo mismo, ¿sabe? Era el ritual de mi tierra. Escribí y dije raza porque esta palabra, hoy en día, en el siglo XXI, ya sé yo que es anacrónica. Esto está escrito en el siglo XX y es un arcaismo. Lo sé que es un arcaismo. Pero mire: si le hiciera la lista de todos los escritores del siglo XIX, del XX y del XXI que hablan, por ejemplo, de una raza de mujeres atrevidas, o de una raza de hombres audaces, no acabaríamos esta sesión de hoy. Les ahorro los ejemplos. Es un término alegórico, metafórico...", ha aducido

Vilallonga ha continuado su alegato definiendo qué es, según ella, "ser catalán", leyendo un texto que traía escrito: "Ser catalán, pienso yo, es sentirse identificado con la comunidad, el pueblo catalán, por libre voluntad de sus miembros. Y en este mismo marco, ser catalán, ni tan sólo responde a un criterio en singular, sino a una compleja pluralidad de factores, centradas en un marco sólido e histórico y cultural de referencias comunes. Hay muchas formas de ser catalán y ninguna de estas formas es restrictiva".