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La alegría de Toni Comín por su regreso al Parlamento Europeo podría durar poco, pues tras recoger el acta en Madrid este jueves, la Eurocámara ya estudia si una denuncia por acoso --como la que interpuso su asesor durante la pasada legislatura-- se mantiene de un mandato a otro y, por tanto, puede seguirse investigando.

El caso estaba en un cajón porque el eurodiputado electo de Junts no ha podido ejercer en los más de dos años que han pasado desde las últimas elecciones europeas al no haber acatado la Constitución ante la Junta Electoral Central, un requisito impuesto por la Mesa actual que no figuraba en el anterior mandato, en el que le bastó con ser elegido.

Pero, informan desde la propia institución, la Eurocámara ya trata el caso. Especialmente desde el punto de vista reglamentario, donde fuentes internas señalan que no hay un criterio fijado para este tipo de casos y que "se está estudiando" si se puede reabrir de forma automática o si, para que se reabra el proceso, debe volver a haber una denuncia.

En todo caso, todavía no se ha tomado una decisión por parte del órgano correspondiente, aunque advierten de que se resolverá "próximamente". Internamente también señalan que estos protocolos muy opacos --para proteger a las víctimas-- y muy recientes, sin precedentes sobre si el asunto se olvida cuando un eurodiputado deja de serlo, aunque sea un tiempo.

Toni Comín, eurodiputado de Junts Glòria Sánchez / Europa Press

Presunto abuso

El exasesor de Comín, según el informe del Parlamento Europeo del pasado mes de marzo, describe un escenario de abuso de autoridad y comportamientos como tocamientos no consentidos, interrogatorios constantes sobre su vida sexual, propuestas de tríos con otros hombres, insinuaciones y hasta un episodio concreto en una habitación de hotel donde Comín habría entrado en su ducha.

A esto se sumaban broncas, humillaciones y amenazas de despido constantes si el asesor no se plegaba a sus formas de trabajo, lo que presuntamente terminó por generar un cuadro de estrés y ansiedad en la víctima.

El exconseller niega tanto los hechos como que esta persona contratada por Junts le asesorara, y asegura que el Parlamento no le llamó para contrastar el asunto al redactar el informe.

Vuelta a pie

Entretanto, Comín también prepara su regreso físico a España. A las 12 del mediodía de este sábado, Comín cruzará la frontera hispanofrancesa a pie.

La caminata, de menos de una hora, es el enésimo intento del independentismo para revestir de algo de épica un retorno que está dejando fríos tanto a partidarios como a detractores.

Tras la aplicación de la amnistía por parte del Tribunal Supremo, el primero en regresar ha sido el exconseller de Cultura, Lluís Puig, a quien su partido le montó un ongi etorri particular en su Terrassa natal el pasado miércoles, mientras el Parlament presidido por su colega Josep Rull hizo lo propio ayer jueves.

Miembro del Govern del referéndum ilegal del 1-O, fugado primero en Bruselas y posteriormente en el sur de Francia, aprovechó la convocatoria diaria de los Cants per la Llibertat de la ciudad egarense, una iniciativa ciudadana ininterrumpida desde 2017, para celebrar su "libertad".

El acto, que apenas reunió a unos pocos centenares de personas, quedó eclipsado, no obstante, por el de Oriol Junqueras en Sant Vicenç dels Horts, que por su parte festejaba que, pese a que él ya fue indultado hace cinco años, ahora podrá volver a dar clases en la universidad.

Lluís Puig, en Terrassa (Barcelona) anteayer Europa Press

Regreso amargo

A este precedente se suma el escándalo en el que se ha visto envuelto Comín en el Parlamento Europeo, que tampoco invita a esperar grandes fuegos artificiales de bienvenida.

Cuando se destapó la investigación, de hecho, y como explicó este medio, en el seno de los posconvergentes ya se hablaba de “cadáver político” y de "alguien que resta mucho más que suma" entre el electorado independentista.