Óscar Puente, ministro de Transporte
La infraestructura de Rodalies ha pasado la prueba del algodón. La histórica tormenta tropical que azotó Cataluña hace dos semanas, inaugurando un nuevo fenómeno climatológico en el Mediterráneo a resultas del cambio climático, provocó tan solo 14 incidencias de seguridad en la red ferroviaria del territorio. La historia hace tan solo unos meses fue diametralmente opuesta.
El temporal Harry del mes de enero, el mismo que provocó el accidente de la R3 en Gelida (Barcelona) con un maquinista en prácticas fallecido, generó 630 vacíos de seguridad. Aquello obligó a detener durante días toda circulación de trenes para acometer obras de emergencia que permitieran recuperar el tránsito ferroviario, lo que derivó en una profunda crisis de confianza en la plantilla de maquinistas, que se negaron a ocupar sus puestos de trabajo en varias jornadas.
La peor crisis de Rodalies en Cataluña coincidió con la gestión posterior del terrible siniestro de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), que quitó la vida a 46 viajeros y mereció la atención del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. Pese a ello, su oficina, especialmente el secretario José Antonio Santano, activó una cantidad extraordinaria de recursos para arreglar los agujeros y garantizar la seguridad en vías, túneles y taludes de toda la red catalana.
200 millones de euros —la mayor cifra de dinero movilizada de urgencia— que han dado sus frutos, habida cuenta de la drástica reducción de hasta el 97% en el número de incidencias por una tormenta que, incluso, fue más intensa y constante a nivel pluviométrico que la de inicios de año.
Puente no apareció por Cataluña, excusado por la consellera Sílvia Paneque, quien bregó con Santano, Renfe y Adif para lograr la citada cantidad de recursos y la ampliación del Plan de Rodalies para incrementar la partida destinada al mantenimiento. El ministro esperó tres meses para pisar territorio catalán, y lo hizo de puntillas, con una reunión a puerta cerrada con el president Salvador Illa y sin atender a los medios de comunicación, por lo que fue criticado por la opinión pública.
Este jueves, sí compareció con el jefe del Govern, sacando pecho de los datos desgranados unas líneas más arriba y empatizando con los usuarios de Rodalies, a los que no les pide "paciencia" porque "ya han tenido demasiada", sino creer en las obras programadas para mejorar la fiabilidad del servicio. Los catalanes siguen esperando que lleguen los trenes a la hora que toca para asistir al trabajo o a la universidad sin unos sobresaltos que aún hoy son, prácticamente, diarios.
También aguardan a la puesta en circulación del centenar de nuevos convoyes encargados a Alstom; sin embargo, el fabricante francés con planta en Santa Perpètua de Mogoda contratado por el ministerio ha incurrido en un severo retraso que ha obligado a postergar su circulación hasta el primer trimestre de 2027, cuando se esperaban para este año. Transportes, no obstante, sí ha logrado entregar nuevos trenes a otras regiones de España, como la Comunidad de Madrid.
Ahora, y a falta de conocer el futuro del Gobierno a un mes para las elecciones generales, se espera que el ministerio mantenga el ritmo inversor no solo para garantizar la resiliencia de la red frente a temporales cada vez más habituales, sino también para alcanzar a la mayor brevedad posible una calidad del servicio, al menos, digna y, por fin, con el prometido material rodante en circulación.