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Uber hace labores de mapeo para lanzar su servicio de vehículo autónomo antes de terminar el año en Madrid. La americana Waymo anuncia su llegada en 2027 a la capital de España. El coche sin conductor comienza a ser una realidad en Europa, pero no en Cataluña.

El Parlament de Catalunya revisa la tan polémica ley del taxi. En medio de una guerra contra las compañías de VTC, con falta de unión en el propio sector protestante, la tecnología omite Barcelona como destino para expandirse.

La innovación llega a Madrid

Waymo acaba de anunciar que inicia su expansión en España a través de la Comunidad de Madrid con su flota de vehículos eléctricos Jaguar I-PACE, con el año 2027 como plazo fijado para dar servicio a sus primeros pasajeros. Su plan contempla una fase metódica de conducción manual seguida de pruebas técnicas con especialistas locales al volante para adaptar el sistema al tráfico de la ciudad.

Waymo, la nueva plataforma de taxis autónomos Waymo

Por su parte, Uber ultima los mapeos y pruebas en Madrid para obtener los permisos de la Comunidad y de la DGT. Fuentes de la compañía proyectan comercializar sus robotaxis antes de final de año en zonas como Sanchinarro o Alcobendas y operar de forma totalmente autónoma en 2027. Además, la multinacional ha decidido excluir expresamente a Barcelona de su despliegue inicial debido a la falta de sintonía regulatoria y las presiones sindicales.

Choque de posturas

Consultado por esta novedad, Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, afirma que "lo tendrán muy difícil para llegar a Barcelona". Sostiene que el robotaxi no representa un avance genuino para la movilidad urbana, sino un "robo al taxi disfrazado de progreso" destinado a concentrar el transporte público bajo el control de grandes multinacionales tecnológicas.

Por su parte, fuentes del sector del VTC lamentan que en Barcelona no se pueda aplicar este servicio. La patronal Unauto VTC reflexiona que en Cataluña "pretenden devolvernos a un modelo de transporte del siglo pasado".

"Lo verdaderamente preocupante es que la ley que prepara el Parlament no solo nace obsoleta, sino que amenaza con destruir miles de puestos de trabajo, frenar inversiones y limitar las opciones de movilidad de los ciudadanos, todo ello para proteger a un sector de la competencia. Cataluña, que siempre ha sido un referente de innovación y desarrollo económico, no puede permitirse legislar de espaldas al progreso tecnológico", añade la asociación.

Un vehículo de Cabify Ricardo Rubio Europa Press

Sector "acomodado"

En su día, Dionisio Gracia, presidente de la Fundación Taxi Siglo XXI, dio su parecer a Crónica Global en el foro de movilidad El taxi, pieza clave para la movilidad urbana: "El sector tiene que estar preparado para este reto para que no le pille como con las VTC"

A su vez, al ser preguntado sobre la capacidad del taxi para adaptarse a la digitalización, Gracia señaló que el sector está “acomodado” y no tiene costumbre de enfrentarse a la competencia. Precisamente, afirmó, el objetivo de este foro celebrado en febrero es fomentar que el taxi adopte una visión más empresarial.

Ley del taxi

El cambio de rumbo electoral frenó en seco los compromisos que el Ejecutivo central tenía pendientes con Cataluña. Uno de los aspectos que quedan en el aire es la polémica ley catalana del taxi.

El proyecto normativo está en tramitación en el Parlament. Las urnas no afectan al órgano catalán, pero sí que pueden generar complicaciones en cuanto a las negociaciones y alargar los plazos.