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La digitalización de los servicios públicos y la urgencia climática exigen una transformación en la escala de gestión de las ciudades. Así lo ha defendido el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, durante una mesa redonda sobre cambio climático, innovación y transformación digital.

El debate se ha celebrado en el marco de la jornada Una agenda metropolitana per a les ciutats espanyoles. Junto al concejal de Residuos, Mejora Climática y Gestión del Agua del Ayuntamiento de Valencia, Carlos Luis Mundina, Viñuales ha reivindicado la Inteligencia Artificial como una herramienta de gestión urgente.

"Tenemos que aplicar la Inteligencia Artificial en la Administración lo antes posible, no hay que tener miedo", ha aseverado el alcalde tarraconense. Para el regidor, los algoritmos "no van a sustituir a los humanos", sino que permitirán optimizar recursos críticos.

Como ejemplo, ha citado los simuladores predictivos que ya modelan el impacto de las precipitaciones en la red de aguas para anticipar decisiones operativas.

Cambio de escala

Viñuales ha insistido en que los retos medioambientales desbordan por completo los términos municipales convencionales. "En Cataluña somos ocho millones, el equivalente a un barrio de China; tenemos que cambiar el prisma y la escala", ha advertido.

Rubén Viñuales, alcalde de Tarragona, en una fotografía de archivo SIMÓN SÁNCHEZ Crónica Global Barcelona

En este sentido, ha puesto sobre la mesa la descarbonización del polo petroquímico de Tarragona, un proceso que requiere mancomunar inversiones energéticas. Para ilustrar la necesidad de economías de escala, ha expuesto el caso del mercadillo de Bonavista, un recinto de 4,5 hectáreas que solo opera los domingos. El consistorio proyecta cubrirlo con placas solares, pero su elevado coste exige sumar esfuerzos comarcales: "Solos no podemos hacerlo; la gestión debe ser eficiente".

En materia de movilidad, ha erigido el tranvía y el autobús como ejes de la futura área metropolitana tarraconense para reducir emisiones de gases de efecto invernadero. El alcalde ha reclamado autonomía de gestión frente a directrices impuestas desde "un despacho lejano que no conoce nuestras necesidades reales".

El reto del reciclaje

La tecnología también será clave para atajar la factura de la recogida selectiva en las ciudades catalanas. Viñuales ha advertido de que la fracción de residuos mal gestionada supone un sobrecoste de cuatro millones de euros anuales a las arcas de Tarragona. Para revertir estas pérdidas, ha propuesto la implantación de contenedores inteligentes donde la IA procese datos de uso para optimizar rutas y tasas.

Una visión que ha compartido Carlos Luis Mundina, quien ha detallado la experiencia de Valencia con los identificadores de usuario en el contenedor marrón. El concejal valenciano ha advertido contra el cierre forzoso de depósitos tras comprobarse que en municipios vecinos derivó en bolsas abandonadas en la vía pública.

"Hace falta sentido común en los hogares y pedagogía ciudadana antes de imponer bloqueos", ha defendido el responsable municipal.

Prevención ante la amenaza climática

El impacto de fenómenos extremos en el litoral mediterráneo ha centrado el cierre del encuentro institucional. Mundina ha recordado que por cada grado que sube la temperatura del mar, la evaporación se incrementa un 7 % en las costas valencianas. El edil ha valorado la efectividad de planes de prevención de inundaciones como el Patricova y las alertas tempranas del sistema ES-Alert.

Asimismo, ha destacado el papel crucial de infraestructuras hidráulicas como el nuevo cauce del río Turia durante episodios de DANA para proteger los grandes núcleos urbanos.

Por su parte, Viñuales ha criticado que la Generalitat "no siempre es todo lo eficiente que debería" en el mantenimiento de los cauces fluviales. Para el alcalde de Tarragona, proyectos como las vías verdes y azules solo prosperarán si se planifican desde una perspectiva metropolitana y mancomunada.

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