Publicada
Actualizada

La exclusión de Cataluña de las pruebas de evaluación educativa en el informe internacional PISA de 2025 por la alteración de su muestra de alumnos ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la calidad de la enseñanza en esta autonomía.

Los resultados reales de la prueba nunca se podrán saber, dado que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) decidió no tener en cuenta los datos proporcionados por la Generalitat al considerar no válida su muestra.

Casi una cuarta parte de los alumnos, excluidos

La causa de esa exclusión es que las escuelas evaluadas descartaron en su conjunto un porcentaje de alumnos mucho mayor del permitido: un 23,2% del total, frente al máximo del 5% fijado por la OCDE. En concreto, 591 estudiantes de los 2.545 seleccionados se quedaron fuera. Y sólo cinco de los 51 institutos seleccionados aplicaron la tasa de forma correcta.

Sin embargo, un informe elaborado por el profesor de Matemáticas Francesc Gassó, a su vez delegado de Professors de Secundària (Aspepc-SPS) —sindicato mayoritario de este grado de enseñanza en Cataluña— hace una estimación de cuáles pudieron haber sido los resultados reales si la muestra de alumnos se hubiera ajustado a las exigencias de PISA.

El estudio en cuestión [ver aquí] parte del supuesto de que entre ese 23% de alumnos excluidos en Cataluña no se hallaban los mejores, sino más bien al contrario: aquellos que hubieran estado en la mitad inferior de la muestra.

Estimación con la mediana en vez de la media

Para sortear esa posible distorsión, Gassó utiliza en su cálculo la mediana —la puntuación del estudiante situado en el centro de las distribuciones muestrales de las escuelas analizadas— en vez de la media pura de todos ellos —que no permite hacer especulaciones—, incorporando a alumnos excluidos bajo el supuesto de que estarían en la mitad inferior.

Esa prospección contradice los resultados que Cataluña habría obtenido si la OCDE no los hubiera anulado por su falta de fiabilidad.

Por debajo del promedio de España

En Matemáticas, según el cálculo de Gassó, Cataluña se situaría en la 12ª posición entre las 17 autonomías de España, con 440 puntos —en vez de los 474 y la tercera plaza que le daba la prueba anulada de PISA. Es decir, 23 puntos por debajo de la media de la OCDE (463), asemejándose a países como Albania.

En Ciencias, sería undécima en España, con una mediana de 466 puntos (y no la primera, con 502). Un bagaje 18 puntos inferior al de la OCDE (484).

Simulación PISA 2025: Corrección por tasa de exclusión. Impacto de la Tasa de Exclusión en los Resultados de Cataluña Professors de Secundària (Aspepc-SPS)

Y en Lectura, lo mismo: undécima con 441 puntos, y no líder con 477. Un total de 23 puntos menos que la media de la OCDE (464).

Entre 1,8 y 2,5 cursos de retraso desde 2009 hasta 2025

Por todo ello, la simulación de PISA de 2025 basada en la corrección por la tasa de exclusión del estudio de Professors de Secundària llega a una conclusión preocupante. Y es que si, según la OCDE, 20 puntos de PISA equivalen a aproximadamente un curso, Cataluña habría retrocedido entre 1,8 y 2,5 cursos escolares desde el año 2009 hasta 2025.

Según el estudio, en 2003, la mediana catalana en Matemáticas se situó a niveles similares a los de Noruega. En 2009, fue similar a la media de los países de la OCDE en las tres competencias. Pero, desde ese año hasta nuestros días, la mediana corregida de Cataluña ha experimentado una caída de 53 puntos en Matemáticas. Hoy sería como la de Albania.

Un balance que, en definitiva, deja a Cataluña en mal lugar, como ya ocurrió en 2023 y en años anteriores tanto en PISA como en otros estudios internacionales sobre el nivel de su enseñanza.

Propuestas para mejorar

De todo ello habló el propio Gassó en una reciente mesa de análisis organizada por Fundación Episteme, en la que también participaron la inspectora educativa Teresa Lacambra, el secretario general de Professors de Secundària, Ignasi Fernández, y el presidente de la propia fundación, Xavier Massó, moderada por su directora Eva Serra.

Su impresión general es que el sistema educativo de Cataluña está “en caída libre” y necesita un profundo cambio de sus políticas de enseñanza, volviendo a poner el conocimiento en el centro.

Así lo expuso, por ejemplo, Fernández, quien recordó que su sindicato ha trasladado a la conselleria de Educación diez propuestas básicas para recuperar la calidad en la enseñanza en la autonomía. Entre ellas —además de la ya citada—, establecer currículos claros sobre los conocimientos a impartir en cada curso, dejar de lado el paradigma competencial, recuperar las evaluaciones numéricas del 1 al 10 y la autoridad pública docente, reforzar las materias troncales, eliminar la obligatoriedad de trabajar por proyectos, restablecer las recuperaciones de junio y septiembre, revisar los criterios para pasar curso y no conceder títulos con asignaturas suspendidas, por ejemplo.

“Necesitamos currículums claros y estructurados, sobre todo en Secundaria, impartidos por especialistas, la evaluación, recuperar el hábito lector... Y aquí debe entrar también la sociedad: recuperar el valor del esfuerzo, de la disciplina y la dignificación de la figura docente. Esto, en términos generales. Y derogar toda la normativa anterior”, afirma Fernández.

“Hemos tocado fondo”

Y es que, a juicio de este docente, “hemos tocado fondo y entrado en quiebra, como advertimos desde hace 20 años”.

Un pesimismo que compartieron el resto de participantes en el foro. “Los alumnos están siendo estafados, el profesor hace lo que le dicen que tiene que hacer. Como funcionarios, estamos atados de pies y manos. Hay aprobados generales, y se pueden obtener titulaciones con siete u ocho asignaturas suspendidas”, lamentó Xavier Massó.

“Sabemos que la sociedad actual no es la de hace 30 años, tenemos también el problema de las pantallas, etcétera”, abundó Fernández.

“Pero la primera causa del mal es la normativa educativa, la legislación, que hay que derogar. Si no existiera la LOMLOE, derivada de la LOGSE, si no existieran los decretos de currículums, no estaríamos hablando de ámbitos, ni de proyectos, ni de hacer la pirula con si hacemos Matemáticas A o B, no hablaríamos del trabajo de investigación. Y el decreto de plantillas también ha hecho mucho daño: ¿qué es esto de que un director de instituto pueda decir si se hacen ámbitos en un instituto, y en otro no? La autonomía de centros, fuera. El decreto de direcciones, fuera. Hay que empezar por ahí”, adujo Fernández.

Alumnos que se quedan atrás

Derivado de todo ello, uno de los problemas que, según Gassó, se encuentran algunos alumnos cuando llegan a cursos superiores es su dificultad para comprender contenidos, al carecer de una base de estudio sólida que deberían haber adquirido previamente.

“Lo más triste que me encuentro es, cuando estoy en una clase de Matemáticas de segundo de Bachillerato, ver a alumnos que, por primera vez, se dan cuenta de que nunca entenderán lo que otro compañero sí ha sido capaz de entender. Y ahí se dan cuenta de que les han estafado, porque les han permitido pasar cursos sin que les hayan creado una estructura necesaria para poder aprenderlos”, apostilla.

La importancia de la inspección

A juicio de los ponentes, otro pilar importante que se ha ido degradando en los últimos años es el de la inspección educativa.

“En Cataluña teníamos dos pruebas importantes, las de sexto de Primaria y cuarto de ESO, que eran censales y se hacían a todos los alumnos, y cada escuela y familia sabía los resultados. Eso se ha dejado de hacer. Lo cual es grave, porque se pierden elementos de referencia. Este año no se han hecho en Primaria. Y en Secundaria, en cuarto de ESO, pero sólo a un 6% de la población”, afirmó Teresa Cambra, inspectora de educación durante 25 años y recién jubilada.

Cambra apunta diversos factores que han dificultado la labor de los docentes. Entre ellos, la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y la llamada escuela inclusiva, que “también tiene una incidencia clara en el aula”, sobre todo, en Secundaria.

Asimismo, lamentó el uso incluso de algunos libros "no homologados", de algunas licencias digitales, y la "desorganización", así como la autonomía de centros.

“O se evalúa bien, o de esta no salimos”

Entre los cambios propuestos por esta experta figura que la Inspección deje de estar vinculada a la conselleria de Educación y pase al Parlament, y que sea independiente para hacer los informes técnicos.

“O lo encaramos todo con una evaluación auténtica, o de esta no saldremos”, recalca.

“Se tiene que poder evaluar más a fondo, es como si fuera una economía familiar. Es dinero público. Hay que saber exactamente qué ha pasado. ¿Qué le pasa al alumno? ¿Qué problemas tiene? ¿A qué se destinan los recursos?”, resume.

“Desde la época del Tripartit, ya vi que la Inspección era un desastre. A un director le es muy difícil saber lo que pasa”, añade. Y concluye que “todo esto se veía venir. Y con los decretos que se hacían, también”.