El expresidente de la Generalitat fugado de la justicia por el procés y líder de Junts, Carles Puigdemont, prepara su regreso a España una vez el Tribunal Supremo selle de forma definitiva su amnistía. Una impunidad que celebra como "una rendición" por parte del Estado.
Puigdemont, huido en Bélgica tras la declaración unilateral de independencia (DUI) de Cataluña del 27 de octubre de 2017, ve próxima su vuelta después de que el Tribunal Constitucional avalara la semana pasada la Ley de Amnistía concedida por el Gobierno y sus socios a cambio del apoyo de Junts a la investidura de Pedro Sánchez en 2023.
"Es irreversible y, por lo tanto, deberán acabar firmando la rendición. Y es verdad que ahora mi cabeza ha empezado a pensar que, efectivamente, el retorno ya se debe preparar. Así como he dedicado mucho tiempo a preparar mi exilio, si era necesario crónico, ahora estoy preparando mi retorno", ha manifestado en una entrevista al programa Pla Seqüència de La2Cat.
Falta de arrepentimiento
Sobre si se arrepiente de algo, ha asegurado que no, aunque "a lo mejor hubiera hecho cosas diferentes". Y, al ser preguntado sobre si volvería a hacer lo que hizo, ha respondido que lo ya está "volviendo a hacer", y que nunca ha dejado de hacerlo.
"No puedo parar. Nadie me obligó a coger este trabajo. Lo hice asumiendo todas las consecuencias y debo corresponder a esto. Y ahora tengo una responsabilidad por lo que representa la institución de la presidencia de la Generalitat y en relación a un proceso que, para mí, es parte de mi vida desde que tengo uso de razón, que es el proceso de independencia de Cataluña", ha manifestado.
No se ve como líder de la oposición
Puigdemont, por otra parte, ha dejado entrever que, cuando vuelva a Cataluña, no ejercerá de jefe de la oposición en el Parlament. En su opinión, al haber sido presidente de la Generalitat en el pasado, no le corresponde "controlar" a su sucesor actual, el socialista Salvador Illa.
Y es que una de las dudas sobre su retorno es si ocupará el escaño que le corresponde como diputado tras haberse presentado como cabeza de lista de Junts en las pasadas elecciones autonómicas. Al respecto, no le agrada el rol de jefe de la oposición, porque no ve "correcto" que un expresident "después vaya a controlar" a otro, "sea quien sea".
Puigdemont asume que la Cataluña que dejó en 2017 ya "no existe" por lo que, a su retorno, desea "descubrir esta realidad" por sí mismo y "escuchar sobre todo a las nuevas generaciones".
Niega haber huido en un maletero
El prófugo ha dado algún detalle sobre su primera noche tras fugarse de su domicilio a finales de octubre de 2017 —rumbo a Francia, primero, y a Bélgica después— para evitar ser detenido a raíz del referéndum ilegal del 1-O y la DUI.
Así, ha confirmado que se escapó en coche —aunque "no en el maletero", sino sentado en el asiento de atrás y vestido con traje y corbata, según él— a última hora del 29 de octubre, y pasó esa primera noche en el Hotel Chambord de Bruselas.
"Estaba dispuesto a quedarme toda la vida aquí a cambio de proteger la institución, de que no le metiesen las zarpas encima, que no hubiese una fotografía del presidente esposado y humillado delante de un juez español", ha manifestado.
Visita y nueva fuga de España
Puigdemont ha explicado que, para comprobar si lo vigilaban, quiso ver qué pasaría si su coche belga atravesaba la frontera española sin previo aviso.
Así, encargó a alguien de su entorno que condujera el coche hasta su casa en Sant Julià de Ramis (Girona) y lo aparcara frente a su domicilio: "No pasó nada. No lo pararon en la frontera, ni en la ida ni en la vuelta".
Tras ese ensayo previo, el 8 de agosto de 2024, día de la investidura de Salvador Illa, Puigdemont dio un mitin en un escenario ante el Arco de Triunfo de Barcelona, con la intención de entrar en el Parlament, desafiando su orden de arresto. Pero, según su versión, al ver que el Parque de la Ciudadela estaba "blindado" policialmente, optó por el "plan B" y huyó, otra vez más, "sentado en el asiento trasero" de un coche, pasando por Badalona y la comarca del Maresme primero.
"No solo no fui en el maletero, sino que tengo unas imágenes que lo demuestran. En su momento ya saldrán", dice.
Un emisario del PSOE le sugirió el indulto
El prófugo ha detallado algunas interioridades de sus acuerdos con el PSOE. Así, ha manifestado que, después de que Junts fuera decisiva para la investidura de Pedro Sánchez en 2023, un emisario del partido socialista lo fue a visitar "tres veces" de manera discreta: "Me ofreció un trato parecido a los indultos y un buen trato".
Puigdemont le dijo que solo aceptaría una amnistía, que era "una solución política". Pero el emisario, en ese momento, le contestó que sobre eso "no se podía ni hablar".
Niega que su chalet se pague con dinero público
El dirigente posconvergente, asimismo, ha negado que el coste de su lujoso palacete en un barrio acomodado de Waterloo durante estos casi nueve años se haya pagado con "ni un euro de dinero público".
El alquiler de su casa en Waterloo, según dice, se paga a través de "donaciones" de gente que le ayuda y que se canalizan a través de una organización belga.
Cobra como diputado de Junts sin ir al Parlament
También ha explicado que en Bélgica tuvo que sacarse de nuevo el carnet de conducir, que el único salario que cobra es el sueldo como diputado de Junts del Parlament.
Por otra parte, ha explicado que lo primero que quiere hacer cuando regrese a Cataluña es ir al cementerio de Amer (Girona) a visitar a sus padres, fallecidos en el tiempo en que ha permanecido en Bélgica.
