Abel Cutillas, el nuevo líder 'ultraindepe'

Abel Cutillas, el nuevo líder 'ultraindepe'

Política

Abel Cutillas, el nuevo rostro del independentismo que deja de moderada a Sílvia Orriols

El filósofo 'parisino' asegura que la regularización extraordinaria de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez es "el ataque más grave contra Cataluña desde 1939"

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El filósofo Abel Cutillas, oriundo de Vinaixa (Lleida), no ha vuelto de París para hacer amigos.

Se marchó a la capital francesa para entender cómo destruir su modelo intelectual, germen de las que considera las "ideas más putrefactas" del siglo XX.

Y reapareció el pasado fin de semana en Barcelona —desafiando a lo que parecía un medicane— para liderar una marcha por la "descolonización", en respuesta a la regularización del Gobierno de Pedro Sánchez, que reunió a varias decenas de nacionalistas en el paseo de Gràcia.

¿Qué propone exactamente su movimiento? Curiosamente, nada. No hay hojas de ruta ni fórmulas mágicas. Tampoco siglas, partidos o estructura electoral.

Se justifica en la historia

El único sostén de su discurso es un agravio histórico. La tesis de que, desde hace 150 años, a los catalanes se les ha negado el acceso real al poder político. Desde entonces, la sociedad ha caído de lleno en el "simulacro" y la "folklorización del autonomismo".

Su plan pasa por empezar de cero, rehacer el debate desde las ideas y los principios y trabajar al margen de las estructuras existentes.

A su juicio, ninguna formación defiende ya a Cataluña y los ciudadanos han quedado en una indefensión absoluta. Es lo que califica abiertamente como "colonialismo político", ya que Cataluña cuenta con parlamento, elecciones y consejeros, pero carece de un poder efectivo para tomar decisiones estructurales.

La regularización de Sánchez

Sin embargo, tras la pátina de abstracción, la marcha surge con un detonante: la regularización extraordinaria de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, un hecho que califica como "el ataque más grave contra Cataluña desde 1939".

Cutillas sostiene que tras la inmigración masiva existe una operación de "ingeniería demográfica". Un plan diseñado desde Madrid desde finales del siglo XIX para desintegrar la sociedad catalana y culminado con la llegada de "desarraigados" del tercer mundo.

¿Las pruebas? "Solo he leído libros de historia", admite con serenidad durante la conversación con Crónica Global.

Cuando se le recuerda que los empresarios catalanes piden mano de obra barata, responde que los estados han decidido que sus ciudadanos “les importan una mierda” y que pueden sustituirlos por “esclavos”, siguiendo el modelo francés, en el que los antiguos pueblos colonizados aún ejercen como súbditos en una sociedad estamental.

Mensaje a los lectores de Crónica Global

Cutillas se cita con este medio en el hotel Almanac, muy interesado en “transmitir un mensaje a los lectores de Crónica Global, un público ideológicamente en sus antípodas": el aumento migratorio desembocará —según él— en la sustitución de los "arraigados" por los "desarraigados"; y, en esa encrucijada, vaticina, los catalanes están a salvo. "Hace 1.000 años que están en la misma tierra", argumenta.

En cambio, los "castellanos de Cataluña" corren peligro, dice. Llegaron hace tres generaciones y, según su profecía, "quizá serán sustituidos por los marroquíes". Todo ello, aclara, sin que Cataluña sea una nación étnica (“es una nación política”) y sin que sea “una cuestión racial”.

Aliança se le queda corta

El marco tradicional del catalanismo, según su lectura, saltó por los aires en otoño de 2017. "El catalanismo como movimiento murió el 1-O, y probablemente también muriera el independentismo", sentencia.

En estos últimos años, Cataluña vive secuestrada por el sentimentalismo y eso impide alumbrar nuevas ideas, porque la política se hace con discursos, principios, ideas y la defensa de unos intereses, no con emociones.

Sorprende comprobar que, en la escala de Cutillas, las posiciones de Aliança Catalana se quedan cortas. La "estrategia institucional" del partido ultra de Ripoll sirve únicamente para "ocupar las instituciones". Un gesto insuficiente.

Lo que el filósofo defiende es modificar la relación de los ciudadanos con el poder y construir, a largo plazo, un nuevo marco político.

Sánchez, copia del final del 'procés'

Para finalizar la conversación, el pensador regala una última profecía. La convulsión política nacional en torno a la figura de Pedro Sánchez es, a su entender, una "copia exacta" del desenlace del procés.

Una deriva que abocará a España a una década de "desierto espiritual" y "segará a toda una generación política", concluye.