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El panorama político ha dado un vuelco definitivo ante el anuncio del adelanto electoral de Pedro Sánchez para el 29 de noviembre en España. El PSOE busca aprovechar la ola de apoyo ante el caso Maricarmen, mientras los bloques de derecha se relamen ante la posibilidad de alcanzar el cetro de mando.

La decisión de acudir antes de tiempo a los comicios frena en seco los compromisos que el Ejecutivo central tenía pendientes con Cataluña. Uno de los aspectos que quedan en el aire es la polémica ley catalana del taxi.

El proyecto normativo está en tramitación en el Parlament. Las urnas no afectan al órgano catalán, pero sí que pueden generar complicaciones en cuanto a las negociaciones y alargar los plazos.

En este contexto de escepticismo, varias asociaciones del sector han salido a rechazar categóricamente el bescanvi, una de las propuestas clave —no adherida a la ley— de Élite Taxi. Consiste en incluir 4.000 licencias de VTC en el sistema público. Se suman a esta protesta, claro, las empresas de VTC.

Bruselas tira del freno de mano

El primer golpe lo dio la Comisión Europea. El órgano frenó la aprobación del proyecto de ley con un dictamen al que tuvo acceso Crónica Global, de naturaleza técnica y centrado en una cuestión concreta: cuando se trata de servicios digitales, la norma europea está por encima de la regulación catalana.

Imagen de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Europa Press

Considera que la comunidad no puede imponer controles y registros propios a las plataformas que operan en su territorio cuando se limitan a poner en contacto a usuarios y transportistas, sin organizar ni gestionar el viaje. De hecho, el Ejecutivo comunitario amenazó con expedientar a España si la normativa se aprueba sin modificaciones.

La Generalitat sí puede regular el transporte, pero no tiene potestad para trasladar automáticamente esas mismas exigencias a las plataformas digitales cuando estas están sujetas a las reglas europeas. El dictamen, sin embargo, no aclara del todo cómo encajan las VTC en esta distinción, y señala que debe analizarse "caso por caso".

Medida problemática

En una conversación con este medio, Tito Álvarez, portavoz de Élite Taxi, asociación mayoritaria en el sector, se mostró optimista tras la revisión de Bruselas: "No habrá problemas. Hay que modificar un poco un artículo para que quede más claro, pero no es importante. La ley se aprobará en enero, antes de las elecciones municipales".

El portavoz del sindicato Élite Taxi, Tito Álvarez EUROPA PRESS

Asimismo, propuso añadir al texto la medida bescanvi, que consiste en asumir las casi 4.000 VTC que operan en Cataluña: "Cogemos la mitad, las transformamos en taxis para meterlas en el sistema público y la otra mitad la derivamos a una nueva categoría de alta disposición".

Por su parte, numerosas asociaciones de taxistas, encabezadas por el Sindicat del Taxi de Catalunya, rechazan completamente esta medida porque consideran que "rompe el régimen jurídico y el mercado tradicional del taxi".

Advierten, a su vez, de que convertir VTC en taxis "podría terminar favoreciendo opacamente a grandes gestores de licencias o a fondos de inversión".

Rechazo de las VTC

Unauto Movilidad, la patronal mayoritaria de VTC, así como la compañía Cabify, rechazan la línea que pretende seguir Élite Taxi. "Apelamos a la responsabilidad de los grupos parlamentarios para aprovechar el procedimiento que todavía queda por delante y evitar una regulación que pueda generar más inseguridad jurídica y consecuencias económicas y laborales difíciles de revertir", explica la asociación.

Un vehículo de Cabify Ricardo Rubio Europa Press

Por su parte, la empresa operadora califica la propuesta de bescanvi como "una pretensión unilateral de Tito Álvarez que condiciona la movilidad global de la ciudad".

Ambas entidades se apoyan en las reiteradas sentencias judiciales desfavorables a las restricciones, así como en las advertencias de la Comisión Europea, la ACCO y informes jurídicos universitarios respecto a la falta de proporcionalidad e intromisión en el Derecho europeo.

Asimismo, sostienen que taxi y VTC son sectores complementarios necesarios para absorber la demanda urbana: "Donde no llega el uno, llega el otro".

Todo en el aire

En lo que sí coinciden todas las partes consultadas es que el nuevo escenario político no incide de forma directa en el Parlament, pero sí afecta a las negociaciones y alarga los plazos.

Élite Taxi mantiene su postura optimista: "En febrero, como muy tarde, la ley estará aprobada. Antes del Mobile World Congress". Mientras, los grupos que están en contra del bescanvi apelan "al sentido común" de la clase política en busca de un "resultado final que permita la convivencia entre taxi y VTC y anteponga el interés general y la capacidad de elección de los ciudadanos".

La única certeza, hasta el momento, es que el proyecto de ley deberá ser revisado por los grupos parlamentarios catalanes.

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