Ada Colau tuvo una polémica gestión ante el tejido industrial y empresarial durante su mandato como alcaldesa de Barcelona

Ada Colau tuvo una polémica gestión ante el tejido industrial y empresarial durante su mandato como alcaldesa de Barcelona

Política

Las 15 empresas a las que atormentó Colau antes de dar el salto al Congreso

La exalcaldesa es la apuesta del Frente Amplio para las próximas elecciones generales a falta de un acuerdo con Podemos

En Barcelona convirtió su choque con el sector privado en su gran seña de identidad

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El regreso de Ada Colau a la primera línea política ya es una realidad.

Los Comuns y Más Madrid, principales impulsores del Frente Amplio, han llegado a un acuerdo para que la exalcaldesa de Barcelona sea la candidata de la coalición a la presidencia del Gobierno en las próximas generales a cambio de que la ministra Mónica García lidere las listas en Madrid.

Colau lo haría en Barcelona, pero sería el rostro del nuevo Sumar a nivel nacional.

A falta de que Izquierda Unida termine sus procesos internos y avale este nuevo ticket electoral, todo quedaría pendiente de Podemos, que insiste en que no se presentará con nadie más si la candidata no es Irene Montero o, en su defecto, quien sea capaz de ganarle en unas primarias abiertas.

Podemos, decisivo

La formación morada ve con buenos ojos la fórmula Colau incluso si la exalcaldesa es la presidenciable, pero la exministra de Igualdad quiere liderar y parece muy poco probable que lleguen a un acuerdo con Más Madrid, dadas las malas relaciones históricas entre ambos espacios.

Los Comuns, en esta línea, se han ofrecido a mediar. Y es en lo que están, conscientes de que su improvisada coalición no tiene demasiado recorrido electoral y que, si encima Podemos concurre en solitario, pueden regalarles muchos votos.

Los que han perdido tras desgastarse en los últimos tres años en el Consejo de Ministros y los que puedan surgir de las protestas por la vivienda y de la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, dos semanas antes de las elecciones.

De ahí que las llamadas sean constantes en estos días decisivos y que siga habiendo más dudas que certezas a la izquierda del PSOE.

Una realidad y una "mala noticia"

El salto al Congreso de los Diputados de Colau, en cualquier caso, sí será una realidad tras los comicios del próximo 29 de noviembre.

Una mala noticia, además, para muchas empresas que sufrieron sus políticas en su etapa en el Ayuntamiento y que ahora alertan a la capital, donde sigue siendo una gran desconocida, de cómo se las gasta la exactivista.

Todos sus enemigos

Durante sus ocho años al frente del consistorio barcelonés, Colau convirtió su choque con el sector privado en su gran seña de identidad, y dejó una larga lista de compañías, grupos inmobiliarios y organizadores de eventos que se toparon con sus sanciones, vetos o bloqueos.

El principal frente de Colau fue el del turismo. El Ayuntamiento multó a Airbnb por anunciar pisos turísticos sin licencia, una batalla que se prolongó durante todo su mandato.

En el inmobiliario, Idealista también recibió. La web de compraventa y alquiler de inmuebles fue acusada de racismo por un anuncio de alquiler "solo para españoles".

La pugna continuó con la ley catalana de vivienda, cuando el Ayuntamiento impuso al portal media docena de multas por incumplir la norma que limitaba los alquileres. En julio de 2022 un juzgado anuló la primera, de 3.000 euros, al entender que Idealista es un portal de anuncios y no una inmobiliaria, y el fundador de la empresa, Jesús Encinar, acusó al Ayuntamiento de querer desviar la atención de su política de vivienda.

Hoteles

Su gran enemigo fue el sector hotelero, al que le decretó una moratoria solo 15 días después de asumir la alcaldía. Entre los proyectos que se quedaron por el camino estaban el de Four Seasons en la antigua sede del Deutsche Bank, el de Hyatt en la Torre Agbar o el del hotel Praktik, del noble José María Trénor, en Drassanes. Un estudio del Instituto Coordenadas cifró la pérdida en más de 300 millones de euros y casi 4.000 empleos.

El veto más sonado fue el de Four Seasons, eterno proyecto barcelonés en Jardinets de Gràcia, que acabó transformándose en las residencias Mandarin Oriental y con la hotelera huyendo a Madrid.

Recreación digital de las Mandarin Residences de Barcelona, antiguo proyecto del Four Seasons

Recreación digital de las Mandarin Residences de Barcelona, antiguo proyecto del Four Seasons

Aunque luego bendijo e impulsó la polémica Copa América de vela, los grandes eventos y proyectos de ciudad tampoco se libraron de su yugo. La alcaldesa, por ejemplo, frenó la Fórmula 1 en el centro de Barcelona, una iniciativa que años después sí se celebró ya con Jaume Collboni como alcalde. También se opuso al museo Hermitage del Puerto y retiró el apoyo institucional a la Barcelona World Race, la regata que se había convertido en una de las grandes apuestas deportivas de la ciudad.

La cuarta edición, prevista para 2019, fue suspendida en marzo de 2018 después de que la Fundació Navegació Oceànica Barcelona (FNOB) no consiguiera cerrar el patrocinio privado necesario para garantizar su celebración. La organización atribuyó las dificultades a la inestabilidad política.

El polémico Hermitage

Otro de los proyectos más sonados fue el museo Hermitage. El Ayuntamiento rechazó ubicar una sucursal del museo en la Bocana Norte del Puerto, un proyecto que se arrastraba desde 2012 y que desaconsejaban cuatro informes técnicos municipales.

Colau justificó el veto porque el museo incrementaría los perjuicios del turismo que ya sufre la Barceloneta. El gobierno municipal cuestionó además las previsiones de visitantes de los promotores, 800.000 el primer año, por considerarlas demasiado conservadoras.

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Finalmente, el fondo promotor Varia Europe acudió a los tribunales y denunció una inseguridad jurídica que, según ellos, afectaba a cualquier desarrollo urbanístico de la ciudad.

Uber y Cabify

El golpe a las plataformas de VTC llegó con un decreto de la Generalitat, pero Colau lo alentó desde el Área Metropolitana. Debido a ello, el 31 de enero de 2019 Uber y Cabify anunciaron que dejaban de operar en Barcelona.

Cabify aseguró que perdía a un millón de usuarios registrados y que la norma destruía un mercado con más de 3.000 empleos en Cataluña.

Por aquel entonces, la salida dejó en la calle a unos 4.000 conductores y se produjo a las puertas del Mobile World Congress, lo que, según fuentes del Parlament, daba una imagen internacional muy negativa de la ciudad.

Discotecas y casinos

Colau también quiso prohibir la diversión. En mayo de 2019 el Ayuntamiento acordó con el Estado, titular de los terrenos, no renovar las concesiones de las discotecas del frente marítimo para ampliar el CSIC, y abrió expedientes sancionadores a Carpe Diem, Shoko y Pachá por incumplir medidas contra incendios.

Los más afectados fueron los hermanos Javier y Ramón Bordas, propietarios de Costa Este, que controlaban Opium y Pachá. El Ayuntamiento cerró Pachá en noviembre de 2019 tras denegarse las medidas cautelares que había pedido el local. Las demás discotecas siguieron abiertas, porque el Estado prorrogó las concesiones.

Aledaños de la discoteca Opium

Aledaños de la discoteca Opium Òscar Gil Coy Barcelona

También se cebó con el Casino de Barcelona. En 2020, el Instituto Municipal de Hacienda abrió una inspección sobre la empresa del grupo Peralada por la liquidación del impuesto sobre actividades económicas correspondiente a 2015-2018, que acabó con una multa de 18 millones de euros.

Además, el consistorio suspendió la concesión de nuevas licencias para casinos, bingos, casas de apuestas y otros establecimientos de juego, y bloqueó también las ampliaciones de los locales existentes, lo que torpedeó de facto la reforma pendiente que el Casino de Barcelona tenía.

El primer parque temático deportivo

Uno de los casos más singulares fue Open Camp, el parque temático dedicado al deporte que se había diseñado durante el mandato de Xavier Trias, y que abrió en 2016 con Colau en la alcaldía. Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), empresa municipal, había firmado con la promotora un contrato de cinco años para explotar las instalaciones de la Anella Olímpica.

Sin embargo, Barcelona en Comú pidió detener o revisar el proyecto y surgieron discrepancias entre la empresa y el consistorio sobre las condiciones de explotación, las inversiones realizadas y el papel que debía asumir la sociedad municipal.

Open Camp terminó en concurso y cerrando en 2017. Su fundador, Paco Medina, ha sostenido posteriormente que detrás del fracaso hubo una estrategia deliberada del gobierno municipal para acabar con el proyecto y presentó una querella contra varios dirigentes de los comuns, entre ellos Gerardo Pisarello y Jaume Asens.

Pugna con Royal

Entre los más fervientes enemigos de los Comuns estuvieron los cruceros. En 2023, en los estertores de su agónico segundo mandato, el Ayuntamiento planteó reducir de siete a cinco las terminales y pidió expresamente renunciar a la construcción de la séptima, que inicialmente estaba vinculada a Royal Caribbean.

La propuesta municipal chocaba con los planes del Port y con las inversiones de las propias navieras. La terminal G, inicialmente concebida para Royal Caribbean, llegó a entrar en un concurso que posteriormente fue impugnado por otras compañías, como Norwegian Cruise Line, Viking Ocean Cruises y Virgin Cruises.