Publicada
Actualizada

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales el próximo domingo 29 de noviembre.

Lo ha anunciado este lunes en una comparecencia desde el Palacio de la Moncloa tras un fin de semana de reflexión, en el que ha considerado que no encontrará mejor momento que el actual para enfrentarse a las urnas.

Este nuevo giro de guion —hasta ahora había insistido en que los comicios serían en 2027– llega tras la derrota parlamentaria del pasado viernes a cuenta de los decretos de vivienda, tumbados por el Congreso con los votos de PP, Vox y Junts.

Puigdemont tumba la legislatura

El partido de Carles Puigdemont cumplió su órdago y ha provocado el final de la legislatura —y quién sabe si de Sánchez—, cuando ya tienen la amnistía amarrada.

Este martes vuelve a reunirse el Tribunal Constitucional y la mayoría progresista avalará los recursos de amparo a los que se acogerá el Supremo para aplicar la ley.

La vuelta del expresidente de la Generalitat podría ser cuestión de días. Justo a tiempo para una campaña electoral que empezará oficialmente el próximo 14 de noviembre, en poco más de un mes y con el partido posconvergente en horas bajas.

Pese a creerse fortalecido tras la votación del viernes, en la que ha consolidado su giro a la derecha, los sondeos apuntan que su electorado les ha dado la espalda para apoyar a la ultraderechista Sílvia Orriols, aunque a priori Aliança Catalana no se presentará a las elecciones generales.

Aprovechar el clamor de las calles

En esta línea, Sánchez ha pedido apoyo para "renovar la mayoría parlamentaria" y poder seguir "transformando la vida de la gente" sin depender de Junts.

Tras admitir que la legislatura "no ha sido fácil", ha culpado a "la peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática" y a los gobiernos autonómicos y municipales de PP y Vox para admitir que no ha podido hacer todo lo que le hubiera gustado, especialmente en materia de vivienda.

Ha citado los buenos datos macroeconómicos y ha reivindicado su posición internacional --"denunciando a genocidas, tiranos, oligarcas y especuladores cuando otros callaban"--, pero Sánchez está decidido a plantear los comicios como un referéndum por la crisis habitacional tras las protestas en las calles.

En este sentido, ha reconocido la "insatisfacción de la mayoría social", cuyos derechos fueron "pisoteados el viernes en el Congreso", aunque tampoco ha aclarado si volverá a aprobar los llamados decretos Maricarmen, que con las Cortes disueltas sí podrían convalidarse con una mayoría en la Diputación Permanente.

Encuestas en contra

Respecto a Cataluña, pocas referencias en el discurso del presidente del Gobierno más allá de sus dardos al partido de Puigdemont, aunque los socialistas confían en que vuelva a ser su principal granero de votos.

Las encuestas, eso sí, aseguran que la suma es prácticamente imposible, pues PP y Vox podrían llegar a sumar más de 200 diputados en el conjunto del estado.

En esta línea, Sánchez confía en que la vivienda sea el eje central del debate electoral en los próximos meses, un terreno de juego donde confían en poder doblegar a las derechas.

Incógnitas

También está pendiente de reconfigurarse el espacio a su izquierda, con los Comuns, Sumar, Izquierda Unida y Más Madrid decididos a reeditar su coalición con el nuevo paraguas del Frente Amplio aunque todavía sin candidato, con la exalcaldesa Ada Colau en muchas quinielas pero también el interrogante de qué sucederá con Podemos.

En el flanco independentista, todo apunta a que tanto Míriam Nogueras como Gabriel Rufián --pese a que la tensión entre el portavoz y su partido no se ha disipado, ni mucho menos-- liderarán respectivamente a Junts y a ERC en las elecciones que, de repente, están a la vuelta de la esquina.